¿Nos interesa invertir en planes de pensiones? Como explicamos hace unos días, son productos financieros específicos para la jubilación, con unas ventajas fiscales que nos ayudan a incrementar el capital para cuando nos retiremos. Sin embargo, tienen detractores, que no solo dudan del beneficio real de la deducción fiscal (ya pusimos un ejemplo que desmontaba este mito financiero), sino que también afirman que no son rentables. Sobre esto, cabe destacar que sí hay planes de pensiones rentables, el problema es que la mayoría de los ahorradores no invierte en ellos.

Cuando se hace un análisis de los datos sobre la industria de planes de pensiones (Inverco, la asociación de instituciones de inversión colectiva y fondos de pensiones, publica estadísticas mensuales y trimestrales detalladas), se observa que parte del problema con la inversión en pensiones es que los sesgos conductuales contribuyen a lastrar la rentabilidad que obtenemos.

Se puede concluir, con estos datos en la mano que, en general, ahorramos poco para la jubilación y no le sacamos el partido que podemos a este ahorro. Así, en primer lugar, la mayor parte del ahorro en planes de pensiones está en renta fija. En segundo, la mayoría de los inversores ha elegido los planes de mayor tamaño -los ‘superventas’ de las entidades bancarias- y no los más rentables. Y, además, invertimos de forma estacional. Y todo ello nos cuesta rentabilidad.

La diferencia de rentabilidad entre unos planes y otros

Como se observa en el siguiente gráfico, en los planes mixtos, dos tercios del patrimonio se encuentra invertido en los 10 planes más grandes y apenas el 2% (en renta fija mixta) y el 8% (en renta variable mixta) está invertido en los 10 planes más rentables. La diferencia en renta variable es menor, pero todavía es amplia: el 24% del ahorro está invertido en los planes más rentables y el 44% en los más grandes.

Y la diferencia de rentabilidad entre una opción (los 10 más grandes) y otra (los 10 más rentables) es importante: a diez años, en renta variable es de casi tres puntos porcentuales, en renta variable mixta es de más de dos puntos y medio y en renta fija mixta hay un 2,3% de diferencia. Además, hay una gran dispersión entre unos planes y otros dentro de cada categoría (ver gráfico). Por ejemplo, en renta variable global a 10 años hay más de diez puntos de diferencia entre el más rentable (11,32%) y el menos rentable (0,75%).

Por otro lado, más de dos tercios del ahorro para la jubilación canalizado a través de los planes de pensiones está invertido en renta fija. Si analizamos la distribución del patrimonio por tipo de plan, la mayor parte del ahorro se encuentra en planes de renta fija mixta (más del 30% del total, en concreto, 26.604 millones de euros a cierre de 2018. Y esto, reduce las expectativas de rentabilidad y en el largo plazo puede suponer una cantidad importante de dinero. Vamos a verlo con un ejemplo. En el caso de que ahorremos 2.400 euros anuales, si no invertimos (o lo hacemos en un producto que nos dé cero rentabilidad) solo conseguimos 41.643 euros, pero si nuestro plan de pensiones nos da, por ejemplo, una rentabilidad anual del 6% durante dos décadas, conseguiremos más de 76.000 euros.