La bolsa de Japón es uno de los mercados más grandes y activos del mundo y, sin embargo, resulta poco conocido para el inversor español. Los más de 10.700 kilómetros que separan un país del otro y la brecha que existe en cuestiones de regulación, gobierno y costumbres sociales hacen que este país pierda atractivo en favor de otros grandes mercados, como Estados Unidos, que sigue centrando la actividad inversora.

Para dar a conocer cómo funcionan los mercados en Japón y para presentar las oportunidades que ofrece la bolsa nipona, Kwok Chern-Yeh, director de renta variable japonesa de Aberdeen Asset Management, participó hace poco en uno de los morning meeting que organizamos en Abante. El gestor compartió su estrategia de inversión y explicó su visión de mercados y cuáles son las principales posiciones de los fondos de inversión que gestiona en Aberdeeen.

Chern-Yeh comenzó hablando de los focos de incertidumbre que, hoy por hoy, planean sobre la economía japonesa y “están en aumento”. Así, puso el acento en las dudas que hay sobre las medidas que está llevando a cabo Haruhiko Kuroda, el presidente del Banco de Japón, que durante 2017 ha mantenido sin cambios su política monetaria, con el objetivo de inflación del 2% aún lejos de alcanzar.

La radiografía de los mercados japoneses pasa, primero, por comprender la situación económica en la que se halla el país. Tras un largo periodo de estancamiento de la actividad y apreciación del yen, la economía del país asiático está viviendo un periodo de expansión, firmando en el último trimestre del año su crecimiento más prolongado desde 1989. Aunque, como recordó Chern-Yeh, cada vez son más las voces que se preocupan porque el crecimiento se modere en 2018.

De momento, este rally se está trasladando también a los mercados de renta variable. En 2017, la bolsa de Tokio se revalorizó un 19% y su principal índice, el Nikkei, marcó máximos de los últimos 26 años. Todo ello mientras los fondos de inversión japoneses ganan peso. Según datos de Inverco, durante el año pasado los fondos de inversión de renta variable japonesa sumaron un total de 787 millones de euros de patrimonio, un 64% más que en 2016, mientras que el número de partícipes se elevó casi un 105%, hasta los 88.330 accionistas.

En este escenario, Kwok Chern-Yeh, habló de la situación política, con Shinzo Abe reelegido primer ministro en noviembre del ejercicio pasado, y explicó que, para las compañías, la regulación del gobierno no resulta tanto un lastre, puesto que “hacen negocios por todo el mundo”.

La economía japonesa es muy competitiva. La confianza de las compañías y consumidores está en niveles saludables, con la economía doméstica creciendo moderadamente”, señaló.

Los sectores punteros: ¿dónde encontramos oportunidades en Japón?  

En 2017 la mayoría de las empresas japonesas han batido las expectativas del mercado, con el sector de la automoción y de las telecomunicaciones liderando el camino. Así, al hablar de los mejores sectores para invertir, Chern-Yeh recordó que Japón es líder en robótica y electrónica: “China demanda todo eso. Usamos la tecnología para implementar y hacer crecer nuestra industria. Somos número uno en el mundo”.

En cuanto a la política de inversión que siguen, explicó que su objetivo es conseguir una combinación de ingresos y crecimiento, invirtiendo principalmente en acciones de compañías establecidas en Japón o que tengan casi toda su actividad en el país nipón.

Al hacer la distribución sectorial del Japanese Equity Fund, vemos que la mayor parte de la cartera se encuentra en valores de bienes de consumo (29,3%). Le siguen compañías del sector industrial (21,9), financieras (11,4%), servicios de consumo (9,8%), materiales básicos (9%), asistencia sanitaria (8,6%) y tecnología (7,4%). Y esta distribución se mantiene, aunque con mayor peso en el sector sanitario y servicios de consumo en el otro fondo que gestiona Chern-Yeh, Japanese Smaller Companies Fund, que se concentra en pequeñas empresas, cuya valoración no supere los 500.000 millones de yenes.

En este sentido, Chern-Yeh explicó que buscan compañías que sean resistentes a la fortaleza del yen. Sus principales apuestas para este año con compañías médicas, dedicadas a la investigación, y farmacéuticas.