El tono negativo y el incremento de la volatilidad en el arranque de agosto se ha producido al calor de las últimas noticias sobre la guerra comercial entre Estados Unidos y China, en un contexto en el que los volúmenes de negociación son bajos y a pesar de que los resultados empresariales que acabamos de conocer han sido mejores, en general, de lo esperado y de que los datos económicos, en especial en Estados Unidos, son razonables.

Consideramos que hay que poner cierta perspectiva a lo que está ocurriendo en los últimos días y que el mercado ha reaccionado como es lógico que lo haga. El Comité de Inversiones de Abante, después de un semestre muy positivo para los activos de riesgo, había tomado la decisión de reducir de forma progresiva el riesgo en las carteras, porque sin poder anticipar cuándo, sí esperábamos que el mercado se tomara un cierto respiro. La reducción del nivel de riesgo y la incorporación de coberturas, justo antes de la reunión de la Fed, en nuestras carteras han resultado muy oportunas para sortear con mayor tranquilidad el episodio que estamos viviendo.

¿Cómo estamos posicionados?

Comenzamos el año con una fuerte sobreponderación de la exposición a bolsa, pero según fue avanzando el semestre fuimos rebajándola de manera paulatina para cerrar junio en un nivel neutral, que en el caso de nuestra cartera modelo significa pasar del 65% al 50% en renta variable. Además, y de manera táctica, decidimos a principios de julio, situarnos en niveles del 48% de exposición a bolsa en Abante Selección -fondo que corresponde a nuestra cartera modelo- en la medida en que los mercados continuaban exhibiendo un buen tono y habíamos decidido no renovar (aún) las coberturas que tan bien nos habían funcionado en mayo y que nos vencieron en junio.

Por otro lado, en los meses de junio y julio, decidimos también rebajar parte del riesgo en nuestra cartera de renta fija, especialmente en la parte de crédito, tras unos meses en los que dicho activo ha experimentado un rally espectacular.

Por último, unas horas antes de la esperada reunión de la Fed y aprovechando que la volatilidad había regresado a niveles muy bajos, decidimos incorporar algo de protección a nuestras carteras a través de la compra de puts sobre el S&P 500. Renunciando solo a 4 puntos básicos de la rentabilidad acumulada en el año podíamos cubrir aproximadamente un 5% de nuestra exposición al mercado estadounidense si el índice S&P 500 experimentaba una caída superior al 3,5%, como así ha sido.

En resumen, la reducción del nivel de riesgo y la incorporación de coberturas han resultado muy oportunas para sortear con mayor tranquilidad el episodio que estamos viviendo. Además, mantenemos elevados niveles de liquidez en nuestras carteras que pondremos a trabajar a mejores precios. Para empezar, hemos deshecho ya una parte de la cobertura. Pensamos que la posición actual de nuestras carteras es la adecuada para afrontar un entorno de mayor volatilidad que normalmente suele dejar buenas oportunidades de compra.

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