Cuatro razones para prever una Fed más restrictiva
Martin Hochstein, economista senior
Esperamos que la Reserva Federal estadounidense (Fed) eleve los tipos de interés otros 75 puntos básicos de aquí al segundo trimestre de 2027, lo que situaría el rango objetivo de los fondos federales entre el 4,5% y el 4,75%. Esta previsión supone una revisión al alza de 50 puntos básicos respecto a nuestra estimación anterior. Además, seguimos anticipando una subida adicional de 25 puntos básicos antes de que concluya 2026.
La revisión de nuestras previsiones llega tras la reunión de septiembre del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), en la que la Fed elevó el rango objetivo de los fondos federales en 25 puntos básicos, hasta el 3,75%-4%.
Aunque la Fed ya no ofrece una orientación tan clara sobre la trayectoria futura de los tipos, lo que aumenta la incertidumbre sobre el calendario y el alcance de sus próximos movimientos, los mensajes recientes de su presidente, Kevin Warsh, apuntan a una mayor restricción monetaria. En este contexto, identificamos cuatro factores que respaldan nuestra expectativa de un tipo terminal más elevado.
1. Las condiciones financieras siguen siendo demasiado laxas
Warsh ha situado las condiciones financieras en el centro de cómo la Fed evalúa su política monetaria.
Durante el Simposio de Política Económica de Jackson Hole, celebrado en agosto, reconoció que le resultaba “difícil considerar restrictivas las condiciones financieras en términos generales”. Reiteró esta idea en la rueda de prensa posterior a la reunión del FOMC de septiembre, al afirmar que era una visión “ampliamente compartida por el comité” y que, por ello, la Fed había comenzado a retirar parte del apoyo monetario a la economía. También restó protagonismo al tipo de interés neutral, cuya estimación sigue rodeada de una elevada incertidumbre, al considerar que debería desempeñar un papel más limitado a la hora de orientar la política monetaria. Este enfoque modifica tanto el punto de partida de la política como la referencia utilizada para evaluar futuros endurecimientos.
Esta inclinación más restrictiva también queda reflejada en el dot plot del FOMC. La proyección mediana contempla una subida adicional de 25 puntos básicos este año y ninguna más en 2027. Sin embargo, cuatro miembros prevén dos incrementos adicionales en 2026, mientras que ocho anticipan un endurecimiento acumulado de 50 puntos básicos de aquí a finales de 2027. Además, la estimación mediana a largo plazo del tipo neutral ha aumentado hasta el 3,25%.
2. Una economía que no se enfría no está generando suficiente desinflación
Warsh destacó la fortaleza reciente de la economía estadounidense. El consumo sigue mostrando resistencia, el mercado laboral mantiene su solidez, el crecimiento de la productividad ha mejorado y la inversión empresarial continúa siendo robusta.
Sin embargo, la inflación sigue siendo demasiado elevada y lleva más de cinco años por encima del objetivo de la Fed. Según Warsh, la tendencia subyacente apenas ha mejorado y las presiones inflacionistas continúan estando muy extendidas. A ello se suma el reciente repunte de los precios de las materias primas, que representa un riesgo adicional al alza.
Las proyecciones económicas publicadas en septiembre por el FOMC reflejan esta tensión. La previsión mediana apunta a un crecimiento del PIB real del 2,3% este año y del 2,4% en 2027, mientras que la tasa de desempleo se mantendría en el 4,1% durante todo el horizonte de previsión. En contraste, la inflación descendería solo gradualmente. La inflación subyacente del gasto en consumo personal (PCE) pasaría del 3,4% este año al 2,5% el próximo y al 2,2% en 2028, sin alcanzar el objetivo del 2% hasta 2029¹.
En nuestra opinión, una economía que sigue creciendo con solidez dificulta el regreso de la inflación al objetivo. Mientras la actividad avance por encima de su potencial y el mercado laboral continúe mostrando fortaleza, parece poco probable que la inflación se modere de forma sostenible sin cierto enfriamiento económico. A ello se suman varios factores estructurales que podrían seguir ejerciendo presión sobre los precios. Aunque Warsh sostiene que es posible reducir la inflación sin debilitar el empleo, creemos que ese equilibrio será cada vez más difícil de alcanzar a medida que la Fed mantenga una política monetaria más restrictiva.
3. La credibilidad y la independencia siguen siendo fundamentales
La subida de tipos de septiembre tuvo lugar en un contexto de renovada presión política sobre la Fed. La decisión unánime del FOMC constituye una señal de resiliencia institucional y pone de manifiesto la disposición del comité a actuar de acuerdo con su valoración de la situación económica.
Más allá de ello, los recientes intentos del Tesoro estadounidense por contener las rentabilidades a largo plazo ponen de relieve el riesgo de un aumento de las tensiones entre la política fiscal y la monetaria. Con una inflación aún demasiado elevada, la Fed necesita respaldar su firmeza con acciones concretas para reforzar su credibilidad y cumplir su doble mandato de estabilidad de precios y máximo empleo.
4. La inflación sigue siendo la prioridad
Desde su nombramiento como presidente de la Fed, hemos considerado a Warsh un halcón ortodoxo en materia de inflación, aunque con una visión relativamente más moderada sobre el potencial de oferta de la economía. Sus prioridades son ahora más claras: controlar la inflación sigue siendo el objetivo inmediato.
Un mayor crecimiento de la productividad a medio plazo, impulsado en parte por las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial, podría elevar el potencial de crecimiento de la economía. Sin embargo, esto no elimina la necesidad de abordar las actuales presiones inflacionistas.
En Jackson Hole, Warsh insistió en que la inflación subyacente debía avanzar de forma clara y sostenida hacia el objetivo del 2%. En septiembre consideró que esa condición todavía no se había cumplido. Por ello, presentó la subida de tipos como una medida necesaria para reducir el grado de apoyo monetario a la economía y acelerar la convergencia de la inflación hacia el objetivo, más que como una respuesta técnica a un tipo neutral más elevado o un gesto destinado a reforzar la credibilidad de la institución.
Perspectivas: la subida de septiembre es el primer paso de un ciclo más prolongado
La Fed ha comenzado a retirar parte del apoyo monetario a la economía y a avanzar hacia una postura más restrictiva. En nuestra opinión, la subida de septiembre es probablemente el primer paso de un ciclo de endurecimiento más prolongado, y no una medida aislada.
Las condiciones financieras siguen favoreciendo el crecimiento, la economía mantiene su solidez y la inflación continúa siendo la principal preocupación de la Fed. Además, la necesidad de reforzar su compromiso con la estabilidad de precios apunta a nuevas subidas de tipos en los próximos trimestres.
¹ Fuente: Summary of Economic Projections, Reserva Federal de EE. UU., 16 de septiembre de 2026.