La eufor(IA) frente al riesgo de inflación | Claves de la próxima semana
Los mercados siguen debatiéndose entre el entusiasmo que despierta la inteligencia artificial (IA) y la preocupación por una inflación persistente. Los sólidos resultados empresariales, las inversiones multimillonarias en inteligencia artificial (IA) y las expectativas de mejoras en la productividad siguen apoyando a los mercados. Sin embargo, las tensiones geopolíticas, la elevada inflación y las dudas sobre una posible desaceleración económica continúan pesando en el sentimiento inversor. En este contexto, la próxima semana volverá a poner a prueba la solidez tanto de la economía como de los mercados.
EE.UU. sigue liderando la renta variable global, respaldado por unos beneficios empresariales que se mantienen sólidos. El sector tecnológico continúa siendo el principal “ganador” debido a la expansión de las infraestructuras vinculadas a la IA, con grandes compañías incrementando sus inversiones en centros de datos, semiconductores y capacidad de procesamiento. Al mismo tiempo, crece el debate sobre si las valoraciones de algunas empresas de IA serán sostenibles a largo plazo frente al crecimiento real de sus beneficios. El fuerte optimismo en torno a determinadas tecnológicas vuelve a demostrar que incluso las tendencias estructurales más sólidas pueden acabar generando episodios de exceso especulativo.
En términos generales, el entorno sigue siendo relativamente favorable para la renta variable. Las entradas de capital en fondos de inversión y los programas de recompra de acciones continúan respaldando al mercado. Sin embargo, la selección de compañías es cada vez más importante. Los mercados ya no avanzan de forma uniforme y las subidas se concentran sobre todo en aquellas empresas capaces de mantener unas perspectivas de beneficios más consistentes.
Desde el punto de vista regional, Estados Unidos y los principales centros tecnológicos asiáticos siguen concentrando buena parte del interés inversor. En Europa, en cambio, las expectativas de una recuperación sólida de los beneficios empresariales se han moderado en las últimas semanas. La incertidumbre sobre el suministro energético, agravada por las tensiones en Oriente Próximo, continúa pesando sobre la industria europea. Aun así, el aumento de la inversión pública (especialmente en Alemania) podría dar un impulso adicional al crecimiento durante la segunda mitad del año. Japón también sigue ofreciendo un contexto relativamente favorable gracias a una política monetaria todavía acomodaticia, los estímulos fiscales y los avances en materia de gobierno corporativo. Por su parte, los mercados emergentes continúan beneficiándose, tanto de la demanda vinculada a la inteligencia artificial, como de la debilidad del dólar estadounidense, aunque algunos segmentos empiezan a mostrar señales de sobrecalentamiento a corto plazo.
Por sectores, el tecnológico sigue liderando el mercado, aunque algunos inversores están reduciendo gradualmente su exposición a compañías de IA con valoraciones especialmente elevadas. Al mismo tiempo, los sectores industriales tradicionales están recuperando protagonismo. Empresas vinculadas a la ingeniería, la química o las materias primas están beneficiando indirectamente, tanto del desarrollo de la infraestructura digital como de determinadas carencias derivadas de los conflictos bélicos. Por su parte, el sector bancario también mantiene una posición sólida gracias al crecimiento del crédito y a unos márgenes de interés estables. En cambio, sectores más defensivos, como el de la alimentación o el de telecomunicaciones, siguen quedando en un segundo plano, aunque podrían volver a atraer el interés de los inversores si aumenta nuevamente la volatilidad en los mercados.
Por otro lado, los mercados de renta fija continúan enviando señales desiguales y la inflación sigue siendo persistente. En EE.UU., especialmente, el aumento de los aranceles y el encarecimiento del coste de la energía podrían volver a presionar los precios (véase nuestro gráfico de la semana). Por ello, algunos analistas siguen señalando posibles riesgos de estanflación si el menor crecimiento económico termina coincidiendo con una inflación más elevada durante más tiempo. En este contexto, los bonos corporativos con grado de inversión (investment grade) y algunas emisiones de mercados emergentes siguen ofreciendo oportunidades atractivas. No obstante, la combinación de elevados déficits públicos, tensiones geopolíticas y valoraciones exigentes continúa representando un riesgo importante para los mercados.
El conflicto con Irán sigue siendo uno de los principales focos de atención, especialmente por su posible impacto sobre el suministro energético global. Aunque los mercados han demostrado recientemente una notable capacidad para amortiguar las crisis geopolíticas, un aumento prolongado del precio del petróleo podría alterar de forma significativa el equilibrio entre crecimiento e inflación. De hecho, varios análisis apuntan precisamente a esa tensión entre el crecimiento impulsado por la IA y los riesgos derivados del encarecimiento de la energía.
Claves de la próxima semana
El martes se publicarán en Estados Unidos el índice de confianza del consumidor del Conference Board correspondiente a mayo y el índice Case-Shiller de precios de la vivienda de marzo. Ambos indicadores ofrecerán nuevas pistas sobre la fortaleza del consumo y del mercado inmobiliario pese al elevado coste de financiación.
El jueves, los indicadores de confianza de la Comisión Europea correspondientes a mayo centrarán la atención en la zona euro. En EE.UU., los mercados seguirán especialmente pendientes de los datos de gasto en consumo personal (PCE) de abril, ya que el índice subyacente sigue siendo una de las principales referencias de inflación para la Reserva Federal. Ese mismo día también se publicarán la segunda estimación del PIB del primer trimestre y las solicitudes semanales de subsidio por desempleo.
El viernes será probablemente la jornada con mayor carga de datos macro de la semana. Japón publicará los datos de inflación de Tokio correspondientes a mayo, así como las cifras de empleo y ventas minoristas de abril. Más tarde, Alemania dará a conocer los precios de importación de abril, los datos de desempleo de mayo y las cifras preliminares de inflación del mismo mes. Además, en Estados Unidos se publicará el índice PMI de Chicago de mayo.
En un entorno marcado por elevados riesgos de estanflación, las señales macroeconómicas seguirán siendo determinantes para los mercados, más allá del ruido geopolítico y de la euforia que rodea a la inteligencia artificial.
Esperamos que la próxima semana aporte señales más claras para los mercados.
Dr. Hans-Jörg Naumer