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¿Podrá capear el sector petrolero la tormenta de la COVID-19?

¿Podrá capear el sector petrolero la tormenta de la COVID-19?

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El doble shock provocado por el desplome del precio del petróleo y la pandemia de coronavirus ha dejado en una situación precaria a segmentos enteros del sector energético. Ahora que muchas partes del mundo empiezan a flexibilizar las medidas de confinamiento, Robin Wehbé, gestor de carteras sénior en Mellon, sopesa las perspectivas del sector petrolero mundial.

Son tiempos difíciles para el sector del petróleo. En lo que va de año, lo que comenzó como una disputa entre los productores de petróleo saudíes y rusos ha evolucionado hasta llevar al mercado a marcar una serie de hitos negativos en uno de los periodos más turbulentos de su historia.
Uno de estos hitos se dio en abril cuando, por primera vez, los precios del petróleo cotizaron en negativo, mientras que las restricciones de viaje impuestas como consecuencia de la pandemia provocaron la mayor caída de la demanda de petróleo en 25 años.1

Ante la creciente volatilidad del mercado, el experto en energía Daniel Yergin, ganador del premio Pulitzer y vicepresidente de la firma de análisis IHS Markit, declaró que los contratos de compra de crudo estadounidense con entrega en mayo vencerían «no con un sollozo, sino con un grito visceral».2

Pero los productores de petróleo y las refinerías no han sido los únicos perjudicados. Los daños colaterales en los mercados financieros mundiales hicieron que la deuda de alto rendimiento (high yield) se desplomase en marzo, cuando los inversores huyeron de este mercado ante la posibilidad de que aumentasen los impagos y las quiebras.

Aunque el high yield ha dado signos de recuperación últimamente, sigue habiendo señales negativas en el horizonte. Unos 13.000 millones de dólares en bonos high yield del sector energético que cotizan en el índice ICE BofAML High Yield vencen a finales de 2021 y a muchos inversores les preocupan las perspectivas del sector.3

Bajo presión

Incluso antes de la guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudí, el sector petrolero se estaba viendo cada vez más presionado por los gobiernos, los grupos ecologistas y los consumidores de energía para abandonar la producción de petróleo a favor de fuentes de energía renovable más sostenibles.

Para Robin Wehbé, gestor de carteras sénior en Mellon, el sector petrolero se enfrenta a un número creciente de retos en el mercado actual, algunos tan fundamentales como mantener la infraestructura básica y el suministro.

«El petróleo es particularmente sensible a condiciones de mercado como las que hemos vivido recientemente. Aunque las fluctuaciones en la oferta y la demanda son normales, no hay nada de normal en la situación actual de la demanda. Esto se relaciona con ciertas aspectos específicos del suministro. Debido a la geología y a otros factores, no es fácil parar la producción de petróleo y reanudarla más tarde. Si se cierra el suministro demasiado rápido, es posible que, literalmente, no vuelva a salir», afirma el experto.

Según Wehbé, el sector del petróleo ha sido capaz de sobrevivir a varias recesiones y aumentos de la demanda desde sus comienzos. Es normal que las economías se expandan y desarrollen sus industrias e infraestructuras en ciertos momentos, explica, mientras que otras veces entrarán en recesión y la demanda de petróleo se debilitará. Sin embargo, le preocupa la magnitud de las presiones a las que se enfrenta el sector en la actualidad.

«Esta vez parece diferente y el desplome de la demanda prácticamente no tiene parangón. Cuando se supere esta situación de mercado, habrá que preguntarse cómo podemos ajustar la oferta a esta menor demanda y si la demanda volverá alguna vez a los niveles previos».

Aunque nadie puede predecir las consecuencias exactas de la actual pandemia de COVID-19, la flexibilización de las medidas de confinamiento ofrece cierta esperanza de recuperación para el mercado. Wehbé anticipa una recuperación gradual, pero añade que dependerá en gran medida de la propagación del virus y de si los científicos tienen éxito en el desarrollo de una vacuna.

«En los próximos 9 a 12 meses, la demanda de petróleo se adaptará a la nueva normalidad, a medida que la gente vuelva al trabajo y las empresas reanuden su actividad. Es probable que dentro de un año sepamos cómo serán las cosas en el futuro, y puede que para entonces ya tengamos una vacuna. Lo que no sabemos es si la demanda en la nueva normalidad será mayor o menor que en la vieja normalidad», añade.

¿Una nueva normalidad?

En cualquier caso, Wehbé anticipa que, en los próximos meses, los inversores serán especialmente rigurosos cuando examinen los flujos de caja y la solidez de los balances de las empresas petroleras en las que inviertan. La nueva normalidad también puede obligar a los inversores a tener en cuenta otros factores a la hora de evaluar las dinámicas de oferta y demanda en áreas como la industria de la aviación, añade el gestor.

«Es posible que estemos ante un nuevo paradigma en el que cuenten más las millas de los pasajeros que las de los vehículos, dependiendo de nuestras futuras necesidades de movilidad. En el sector de la aviación, puede que los aviones tengan que reducir el número de pasajeros que transportan como medida de protección frente a la COVID-19, lo que modificaría significativamente el factor de carga a corto y medio plazo».

«También habrá que hacerse algunas preguntas difíciles sobre la viabilidad del transporte público, ya que los autobuses, el metro y los trenes de larga distancia podrían sufrir problemas de capacidad. No sabemos cuánto tiempo tardará la gente en sentirse lo suficientemente segura como para volver a usar masivamente el transporte público y los analistas del sector tendrán que tener todo esto en cuenta».

Wehbé confía en que los mercados del petróleo se recuperarán en cierta medida en el futuro, pero cree que tardaremos en conocer todas las consecuencias de la pandemia y del desplome mundial de los precios del petróleo. Además, no ve probable que la transición a las energías renovables se frene, teniendo en cuenta que cada vez más empresas se están comprometiendo a abandonar la producción de combustibles fósiles.

«De cara al futuro, algunas de las compañías energéticas más grandes esperan que se acelere la transición a las energías renovables, ya que algunos de los activos más contaminantes también son algunos de los más marginales en la curva económica».

«Los problemas que ya sufren algunas empresas y la creciente presión regulatoria hacen probable que la transición a la producción de energías renovables sea aún más rápida de aquí en adelante. Es posible que, de alguna manera, los recientes acontecimientos hayan impulsado la transición a fuentes de energía más limpias», concluye.

1 Guardian. Oil prices dip below zero as producers forced to pay to dispose of excess.
2 Los Angeles Times. Oil prices collapse below zero, scrambling the clean energy transition. 20 de abril de 2020.
3 Barrons. High-yield bonds are sinking as bankruptcy fears hit the oil patch. 9 de marzo de 2020.

 
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