Si volvemos la vista atrás, observamos que 2018 fue un año en el que los beneficios corporativos europeos continuaron creciendo, al tiempo que la volatilidad de mercado se reveló sorprendentemente elevada. La volatilidad se debió tanto al ruido político como al temor a una ralentización del crecimiento mundial.

Fuimos testigos de un primer repunte de volatilidad en febrero y, luego, en octubre de 2018, cuando los inversores sucumbieron a los temores en torno a los acontecimientos macroeconómicos. Las preocupaciones más significativas y duraderas giraban en torno a la tasa de crecimiento de China, las prolongadas negociaciones sobre el brexit y los polémicos presupuestos de Italia —asuntos que no tienen visos de desaparecer a corto plazo.

No obstante, en lugar de dejarnos distraer por la inestabilidad política, nos concentramos en las perspectivas de las compañías. De cara a 2019, las acciones presentan unas cotizaciones más baratas que antes debido a esta volatilidad, y anticipamos que las compañías anuncien un crecimiento medio de los beneficios del 5%-10%. Al mismo tiempo, identificamos algunas firmas que se beneficiarán de las tendencias subyacentes positivas a largo plazo y que podemos comprar a
precios más bajos que antes.

Existe mucho ruido en el mercado actual y resulta muy fácil formular un escenario desfavorable; sin embargo, seguimos anticipando un crecimiento positivo tanto de la economía como de los beneficios. Así pues, detectamos buenas oportunidades para los encargados de la selección de valores.

El populismo pone en jaque a la Unión Europea

En 2019, prevemos que las economías europeas seguirán recuperándose, aunque a un ritmo pausado. Todavía existen riesgos a corto plazo que podrían ralentizar el crecimiento. Por ejemplo, Alemania sorprendió al publicar un PIB negativo en el tercer trimestre de 2018.

El riesgo político probablemente seguirá presente durante todo el año, aunque mantenemos la calma y seguimos hacia delante. Hemos modelizado una serie de escenarios sobre el brexit. No cabe duda de que la incertidumbre sigue predominando: la salida del Reino Unido de la Unión Europea representa un proceso impredecible y de rápida evolución. Sin embargo, realizamos exhaustivos análisis de riesgo, de ahí que nuestras carteras se hallen en la mejor posición posible para capear un abanico de resultados.

La Unión Europea encara el fenómeno del populismo en varios frentes, y tiene dificultades para expresar lo que realmente representa. No obstante, el brexit se ha convertido en un proceso tan prolongado y sumamente complejo que podría desalentar a otros países a sopesar una vía similar, además de mostrar que la UE es capaz de aunar esfuerzos cuando resulta necesario.

El populismo no surge de la nada. En general, la globalización ha resultado favorable para el mundo, al sacar a millones de personas de la pobreza. Sin embargo, no ha beneficiado a todos por igual.

Algunos votantes del mundo occidental han sido testigos de cómo sus ciudades industriales se han vaciado debido al traslado de la producción de acero o la industria pesada a los mercados emergentes más baratos. Estos votantes observan con creciente frustración cómo sus gobiernos no responden a sus preocupaciones, por lo que buscan soluciones más radicales.

Estos cambios estructurales de paradigma no desaparecerán en un futuro próximo. 

Oportunidades temáticas

Si bien la globalización puede haber trastornado a algunas economías, también ha creado algunas oportunidades extraordinarias, tanto para la sociedad como para la comunidad inversora. La llegada de nuevas tecnologías compartidas está transformado el modo de comprar, trabajar y vivir de las personas. Nunca ha sido tan barato comprar ropa o tecnología, y nunca se ha podido viajar por el mundo con tanta facilidad. De igual modo, los procesos industriales se están viendo transformados por nuevos materiales o leyes sobre el control de las emisiones.

En las finanzas, los bancos con establecimientos físicos se están viendo amenazados por los disruptores tecnofinancieros. A título de ejemplo, gracias a la liberalización del régimen de pensiones en el Reino Unido, se ha creado, en tan solo unos años, un mercado de pensiones «DIY» (creadas y gestionadas por los propios titulares), que goza de una rápida expansión. Esto genera algunas perspectivas interesantes para los inversores. Una gama de plataformas de pensiones cada vez más
flexibles y fáciles de usar está contribuyendo a satisfacer la nueva demanda de ahorradores y jubilados.

El «estado más pequeño» constituye un tema relacionado en nuestra cartera. Dado el envejecimiento de la población en todo el mundo occidental, los gobiernos intentan a duras penas satisfacer sus compromisos sanitarios y de pensiones. No obstante, los nuevos proveedores de tecnología y servicios están creando mayores eficiencias, y las compañías que pueden ayudar a colmar el vacío generado por los presionados sistemas sanitarios públicos suelen representar atractivas propuestas de inversión. De igual modo, tratamos de evitar aquellas firmas con modelos de negocio que afrontan desafíos a largo plazo como consecuencia de la cambiante naturaleza de la sociedad. Algunas de las normas tradicionales carecen ahora de validez.

De cara a 2019, asistiremos, sin lugar a dudas, a un aumento de la volatilidad a corto plazo; sin embargo, nos centramos en los temas a largo plazo que se están desarrollando. En general, el mercado es bastante eficiente, pero las ineficiencias aparecen con frecuencia durante los periodos de distorsión y volatilidad en los mercados. Tratamos de aprovechar esos momentos y no dejarnos distraer por el ruido a corto plazo.