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¿Cómo le afectan a un inversor indexado las salidas a bolsa de SpaceX, OpenAI y Anthropic?

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¿La salida a bolsa de SpaceX cambia algo para el inversor indexado? ¿Y qué pasa cuando lleguen OpenAI y Anthropic? Con tanto ruido alrededor de estas IPOs, muchos inversores se preguntan si sus carteras indexadas se van a perder la fiesta o si, por el contrario, están bien posicionados para capturar lo que venga.

En esta nueva edición de Escucha, no te compliques, la sección que hacemos en colaboración con Finizens, Kevin Koh Maier, director de inversiones de la firma, explica por qué la indexación no participa en la primera fase de estas salidas a bolsa, qué riesgos tienen las valoraciones actuales y cuál es el momento en que estas empresas sí entrarán en las carteras de los inversores pasivos.

La indexación no está en la primera fase: por qué el S&P 500 no entra en una IPO

La pregunta que más se repite entre los inversores indexados es directa: ¿me estoy perdiendo SpaceX? La respuesta de Koh Maier es igualmente directa: no demasiado. Los índices más utilizados, como el S&P 500, tienen criterios de inclusión estrictos —doce meses cotizando, ingresos acreditados, tamaño suficiente— que hacen que la mayor parte de las IPOs no entren en la primera fase. "En esta primera fase la indexación prácticamente no ha participado, ha participado el inversor activo o el inversor minorista", explica.

Koh Maier reconoce el atractivo innegable de estas empresas. SpaceX es única: diseña y lanza cohetes, opera una red de satélites que ya genera ingresos a través de Starlink y tiene una pata de inteligencia artificial. Pero la singularidad del negocio no resuelve el problema de la valoración. "Es muy difícil pensar que esa empresa vale 2,5 trillones, lo que es la mitad de Nvidia, cuando es una empresa que no genera ingresos. Es todo a futuro. Es perfección absoluta", señala.

La situación se complica aún más con las próximas salidas a bolsa de OpenAI y Anthropic, que previsiblemente llegarán al mercado con valoraciones de entrada superiores al trillón de dólares. Para ponerlo en perspectiva, la empresa tecnológica que hoy cotiza con el ratio precio/ingresos más alto entre las establecidas ronda las 25 veces. Estas nuevas entrantes llegan a más de 100. "Estas nuevas empresas están entrando cuatro veces más caras de lo que están las empresas tecnológicas actualmente", resume Koh Maier.

¿Crea burbujas la indexación cuando una empresa entra en un índice?

Otra pregunta recurrente: cuando el S&P 500 finalmente incluya a estas empresas, ¿la presión compradora mecánica de los fondos indexados no inflará artificialmente su precio? Koh Maier desmonta el argumento con el caso de Tesla, el ejemplo más citado de este fenómeno. Cuando se anunció su inclusión, mucha gente compró anticipándose al flujo de los fondos pasivos. Cuando llegó la entrada efectiva, el precio ya recogía esa expectativa y hubo un ajuste. La mecánica existe, pero su efecto es más limitado y más temporal de lo que se suele decir.

Además, señala un dato que poca gente tiene en cuenta: el free float real de SpaceX, es decir, las acciones efectivamente disponibles en el mercado para ser compradas, representa apenas un 5% de su capitalización total. Por mucho que el índice quisiera meter un peso relevante de esta empresa, no habría papel suficiente para hacerlo de golpe. "No hay evidencia alguna de que la indexación cree burbujas", concluye, aunque reconoce que sí puede haber un efecto mecánico inicial y puntual en el momento de la inclusión.

¿Dónde estará el valor real de la revolución de la IA?

Más allá del debate sobre las IPOs concretas, Koh Maier plantea una reflexión de fondo sobre dónde va a estar realmente el valor en la revolución de la inteligencia artificial. Su tesis es que el mercado se está concentrando en un número muy reducido de empresas poseedoras de la tecnología, pero que la historia de Internet sugiere que los grandes ganadores pueden aparecer en otro lado. Cuando llegó internet, la apuesta fue por las empresas de telecomunicaciones y de infraestructura; al final, quien se benefició fueron Amazon y las plataformas de e-commerce. "Yo tengo la sensación de que el mercado está enfocando en un número reducido de empresas donde creo que además va a haber alguna ganadora y otra perdedora, no pueden ganar todos a la vez", razona.

Su hipótesis es que la ola expansiva de la IA puede terminar beneficiando más a sectores que han sido históricamente rígidos —banca, seguros, salud— y que una herramienta de inteligencia artificial puede transformar de forma más profunda de lo que ahora se anticipa. Y que, por tanto, el inversor que se crea de verdad esta revolución debería pensar en capturar esa ola de manera amplia, no solo apostando a quién vende los modelos. "Con la indexación vas a estar, una vez que eso represente algo relevante en el mercado y una vez que se haya validado", concluye. No en la primera fase del descubrimiento de precio, sino cuando el valor ya esté acreditado y la empresa forme parte del mercado de verdad.

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Este contenido puede ser catalogado como material de marketing. No constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos y rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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