Vídeo - ¿Cuánto ganas realmente invirtiendo en un fondo de private equity?
¿Cuánto ganas de verdad invirtiendo private equity? ¿Y por qué la rentabilidad de este tipo de inversiones no se mide igual que la de una acción o un fondo tradicional? En esta nueva edición de Largoplacistas, la sección mensual que hacemos en colaboración con Crescenta, hablamos con Ramiro Iglesias, CEO y cofundador de la compañía, para desmontar dos conceptos clave a la hora de entender el retorno real de un fondo de capital privado: la TIR y el MOIC.
La primera particularidad que despista a muchos inversores es que en private equity el dinero no se invierte de golpe. "Tú comprometes una cantidad y esa cantidad se te va pidiendo para hacer adquisiciones de compañías", explica Iglesias. El fondo va reclamando el capital a medida que identifica oportunidades, y lo va devolviendo, junto con la rentabilidad generada, a medida que vende esas compañías. Por eso, según Iglesias, la rentabilidad "se calcula en base a cuando se te pidió una cantidad de dinero determinada para una adquisición y cuando se ha vendido", lo que hace que el factor tiempo sea determinante desde el primer momento.
"Es una inversión a largo plazo y tienes que saber que ese dinero se bloquea", advierte. El capital comprometido se va desembolsando durante los primeros años y se recupera, junto con la rentabilidad, en los años siguientes, en un ciclo que puede extenderse hasta una década. Por eso, insiste, es fundamental disponer de información constante sobre qué compañías se compran, cuándo se venden y a qué múltiplo, para acompañar con tranquilidad todo el proceso.
MOIC y TIR, dos métricas para medir la rentabilidad del private equity
La primera métrica para medir la rentabilidad que utilizan en Crescenta es el MOIC (Multiple on Invested Capital), el múltiplo que se ha hecho sobre el capital invertido. Es una cifra sencilla de entender: "si básicamente invertiste 10.000 euros y recibes 20.000, el múltiplo es dos veces; y si recibes 30.000, es tres veces", resume Iglesias. Su particularidad es que el tiempo no influye en el cálculo: da igual si esas dos veces el dinero se generan en tres años o en diez, el MOIC es el mismo.
Ahí es donde entra la segunda métrica, la TIR, que sí incorpora el factor temporal y puede dar una imagen muy distinta del mismo resultado. Iglesias lo ilustra con un ejemplo claro: "si tú metes 10.000 euros y haces dos veces dinero en el transcurso de un año, tu TIR es del 100%". Si ese mismo múltiplo de dos veces se logra en dos años, la TIR baja aproximadamente al 50%; en tres años, ronda el 33%; en cuatro, el 25%; y en cinco años, en torno al 20%. El MOIC es idéntico en todos los casos, pero la rentabilidad anualizada real cambia radicalmente. "Con el mismo múltiplo puedes obtener una rentabilidad neta diferente para el inversor final", señala.
Sobre cuál de las dos métricas mirar más, Iglesias reconoce que depende del perfil del inversor. El MOIC ha pesado tradicionalmente más entre inversores patrimoniales y family offices, más centrados en cuántas veces se va a multiplicar su patrimonio al cierre del ciclo del fondo que en la rentabilidad anualizada.
La TIR, en cambio, es la métrica de referencia para el inversor particular, porque permite comparar el rendimiento de la inversión frente a otros activos y detectar si existe coste de oportunidad. "Te ayuda a encontrar si te está aportando valor la inversión o si deberías obtener esa rentabilidad en otro sitio", explica.
Una duda habitual es cómo se puede estimar la rentabilidad de un fondo de reciente creación, cuando el ciclo completo de inversión y desinversión dura varios años. La respuesta, según Iglesias, está en el histórico de las gestoras: si una gestora lanza su décima edición de fondo, significa que ya ha completado nueve ciclos anteriores, con periodos de compra de compañías de en torno a cinco años y periodos de venta de otros cinco.
Analizando esas ediciones anteriores se puede estimar el comportamiento esperado. "Estos gestores han hecho históricamente dos veces y media de dinero y han dado una rentabilidad anual del 20%", pone como ejemplo.
El hito de Crescenta: la primera distribución de su fondo Growth
Iglesias aprovecha la entrevista para anunciar un hito relevante para la compañía: la primera distribución de capital de su fondo Growth I, lanzado en 2024. En aquel momento, explica, se pidió a los inversores un desembolso inicial de en torno al 20% del capital comprometido, que se destinó a comprar posiciones en compañías como OpenAI, Anthropic, Databricks y Wiz, esta última una empresa israelí de ciberseguridad.
Wiz se ha vendido este año a Google, lo que ha permitido a Crescenta completar su primer ciclo completo de inversión y desinversión en apenas dos años. "Por primera vez cumplimos un ciclo superando expectativas, porque solo han pasado dos años en el que el inversor de Crescenta ha estado expuesto a una de las mayores historias de éxito de ciberseguridad del mundo", destaca Iglesias. La compañía, fundada en Israel en 2020, pasó de facturar 100 millones de euros y estar valorada en torno a 10.000 millones en su ronda de 2023-2024, a alcanzar los 1.000 millones de ventas y venderse a Google con un múltiplo de tres veces.
Para el conjunto del fondo Growth I, la previsión de Crescenta apunta a un múltiplo de en torno a dos veces y media sobre el capital invertido, con una rentabilidad neta al inversor cercana al 18% anual. La cartera conserva además otras posiciones con potencial de revalorización a medida que compañías como Anthropic, OpenAI o Databricks avancen en sus propios procesos de crecimiento o salida a bolsa.
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Este contenido puede ser catalogado como material de marketing. No constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos y rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.