Tu banco te va a ofrecer esta nueva cuenta de ahorro e inversión europea: experto analiza la letra pequeña
¿Qué es la cuenta Financia Europa y por qué Europa quiere que saques tus ahorros del banco? ¿Compensan sus ventajas fiscales con las restricciones que trae? ¿Y cuándo vas a poder abrirla?
Estas semanas en España no se ha hablado de otra cosa que de los decretos de vivienda. Pero dentro de uno de ellos, casi sin hacer ruido, va una medida que puede cambiar la forma en que ahorramos e invertimos: la cuenta Financia Europa, una cuenta para comprar y vender acciones o ETFs sin pasar por Hacienda cada vez que vendes. Eso sí, con sus límites, sus condiciones y bastante letra pequeña.
Para entenderla bien hablamos en esta nueva edición de Finect Talks con Fernando Zunzunegui, fundador de Zunzunegui Abogados y profesor de Derecho del Mercado Financiero en la Universidad Carlos III de Madrid, que acaba de publicar un artículo sobre estas cuentas en la revista del Instituto de Estudios Económicos.
¿Qué es la cuenta Financia Europa?
El nombre despista. Quien oye "cuenta de ahorro e inversión" puede pensar en una cuenta remunerada, pero no va por ahí. Según Zunzunegui, se trata de "un mecanismo que combina una cuenta de depósitos con una cuenta de valores": el ahorrador traspasa su dinero y el proveedor (normalmente un banco, aunque también puede ser una sociedad o agencia de valores) lo invierte en el mercado.
La idea nace en la Comisión Europea, dentro de la Unión de Ahorros e Inversiones, y para Zunzunegui es "el paso más importante que se ha dado" para que el dinero de los depósitos bancarios (en España, más de un billón de euros mal remunerados) llegue a los mercados financieros. ¿Por qué ahora? "Esto es el informe Draghi", resume. Europa quiere empresas bien financiadas, innovación y pymes con músculo, y esa financiación escasea porque el dinero de los ahorradores está quieto en el banco.
¿Y a la banca le preocupa perder esos depósitos? No demasiado. Los fondos de inversión generan comisiones de gestión, de depositaría, de intermediación y retrocesiones, y con ellas los bancos financian buena parte de su estructura. Zunzunegui lo ilustra con una anécdota: pidió a su entidad, uno de los tres grandes bancos europeos, la lista de todos sus fondos y "todos, todos eran de la propia gestora".
¿Por qué obliga a invertir en Europa?
En España, la cuenta mezcla dos objetivos: acercar a los ahorradores a los mercados y financiar a la economía europea. Y eso, según Zunzunegui, limita las opciones del inversor. La recomendación europea era muy abierta (solo excluía derivados y criptoactivos), pero la versión española exige invertir en renta variable y con un sesgo geográfico muy marcado. "La cuenta del Gobierno español no permite la inversión en bonos", advierte.
Los fondos y ETFs que podrán entrar tendrán que invertir al menos un 70% en el Espacio Económico Europeo, un 50% en bolsa y un 35% en bolsa europea, y la CNMV abrirá un registro con los que cumplan esas condiciones. Es decir, se quedan fuera los indexados al MSCI World o al S&P 500, y también Reino Unido, Estados Unidos y Suiza, "lo que es la inversión habitual cuando uno va a los mercados globales".
Zunzunegui recuerda, eso sí, que este producto no está pensado para el inversor habitual, sino para el ahorrador que tiene todo en depósitos. Y ahí ve otro problema: al ser un producto simple, no hará falta el test de idoneidad ni habrá asesoramiento. Basta un test de conocimientos y experiencia, que incluso puede presumirse. O sea, se podrá ofrecer en la sucursal a prácticamente cualquier depositante, dando por hecho que su perfil encaja con la renta variable. "Esto es verdaderamente algo problemático", señala.
Las ventajas fiscales, ¿compensan?
La gran ventaja es que dentro de la cuenta puedes cambiar de acciones o ETFs sin tributar hasta que saques el dinero, algo parecido a lo que ya ocurre con los traspasos entre fondos de inversión. Y si las aportaciones llevan más de cinco años, los primeros 10.000 euros de ganancia quedan exentos (una sola vez) y el resto tiene una reducción del 20%.
El plazo pesa. "Si es un ahorrador que pueda tener necesidades a corto plazo y tenga que retirar antes de los cinco años, pierde la exención", avisa Zunzunegui. Así que ese dinero tiene que estar apartado, como mínimo, durante ese tiempo.
El techo de 150.000 euros por persona tampoco le convence. Las cuentas que han triunfado fuera no lo tienen: la británica suma más de 22 millones de titulares y en Suecia un tercio de la población tiene una cuenta de este tipo. "En mi opinión carece de sentido", dice sobre el límite. "Si acaso pudiéramos utilizar el modelo inglés de una limitación anual de aportaciones", que en Reino Unido es de 20.000 libras al año.
Las comisiones, la letra pequeña
¿Y qué pasa con los costes? "Ahí está la letra pequeña del producto", responde Zunzunegui. La recomendación europea pide que sea un producto de bajo coste, pero la normativa española no menciona ni costes ni rendimientos. Todo el entramado de comisiones de los fondos de inversión se traslada a la cuenta, y ahí está el riesgo: que las comisiones "pueden comerse las ventajas fiscales".
Vicente Varó, director general de Finect, hizo números en este artículo: la ventaja fiscal equivale más o menos a ahorrarse un 0,4% al año, así que una comisión de custodia alta puede comérsela entera. Zunzunegui va más allá: la de custodia "es la más baja de todas". Hay que sumar las de gestión, las de intermediación de los brókers, las de asesoramiento y las de cambio de moneda. "La banca siempre gana", resume, y por eso pide comparar entre entidades antes de elegir.
Hay más rigideces. Solo se puede tener una cuenta, la portabilidad está limitada a una vez al año y de toda la cartera, dentro no puede haber más de 1.500 euros en efectivo (él proponía un porcentaje de la cartera) y solo se puede aportar dinero, no traspasar acciones o fondos que ya tengas fuera. Para Zunzunegui, todo esto acaba dibujando "un producto cerrado, anticompetitivo y en manos de las entidades bancarias". Tampoco ayuda que solo puedan ofrecerla bancos y empresas de servicios de inversión, "un modelo que no aprovecha las finanzas abiertas".
¿Cuándo se podrá contratar?
La cuenta ha sido un culebrón. El Gobierno la aprobó el 29 de septiembre dentro de un decreto de vivienda, el Congreso lo tumbó el 2 de octubre y el Gobierno la recuperó en otro decreto, que ahora tiene que convalidar la Diputación Permanente. Y aun así no se podrá comercializar hasta que se publique la orden ministerial que desarrolla las normas fiscales y los bancos adapten sus sistemas. Zunzunegui habla de al menos seis meses.
Su gran temor está en lo que pase después. Si los nuevos inversores no obtienen la rentabilidad prometida, o incluso pierden parte de lo que tenían a salvo en el depósito, "la gente ya va a dar la espalda a los mercados". Hay, en sus palabras, "el riesgo de que esto sea contraproducente".
Además, en el Finect Talks de esta semana...
En El Corrillo con Alicia Navarro recordamos que ya se puede votar en los premios Ivoox 2026 y repasamos las noticias de la semana. Empezamos por la señal de alarma que ve el economista Diego Puertas en la desconexión entre la bolsa en máximos y el bono de EEUU a 10 años por encima del 5%. Seguimos con los bonos desde dos ángulos: April LaRusse, de BNY Investments, cree que "si alguna vez hubo un momento para comprar bonos, es ahora", mientras que Renta 4 Gestora explica por qué las caídas de hoy en renta fija pueden ser la rentabilidad de mañana. Y cerramos con las elecciones generales del 29 de noviembre y el análisis de La Financière de l'Echiquier, para la que los mercados están exagerando el riesgo político de Europa.
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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
