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La gran guerra por el control de tu dinero: bancos, Visa, stablecoins y el euro digital

La gran guerra por el control de tu dinero: bancos, Visa, stablecoins y el euro digital

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¿Qué es exactamente una stablecoin y en qué se diferencia de bitcoin? ¿Por qué Santander, BBVA, Visa, Mastercard o Tether se pelean por emitir la suya? ¿Y qué pinta el euro digital en todo esto?

En esta nueva edición de Finect Talks hablamos de la batalla que se está librando por el dinero del futuro. Para ello contamos con Paula Pascual, CEO y fundadora de MERGE, la principal conferencia sobre activos digitales y cripto de España, que reúne del 27 al 29 de octubre en Madrid a unos 300 ponentes de la banca, el mundo cripto y los reguladores (el primer día en la Bolsa de Madrid y los dos siguientes en el Palacio de Cibeles). Pascual explica qué son las stablecoins, quién está en cada bando y cómo puede afectarte como ahorrador e inversor.

Para ella, es la palabra del momento en el ecosistema: lo que ChatGPT ha supuesto para la inteligencia artificial, las stablecoins lo van a ser para blockchain y cripto. "Que todo el mundo se guarde esa palabra en la mente", resume.

¿Qué es una stablecoin y cómo consigue valer siempre un euro?

Una stablecoin funciona como una criptomoneda: vive en una red de blockchain, es programable, global y se mueve a cualquier hora, al instante y con un coste mínimo. La diferencia es que no sufre la volatilidad de bitcoin o ether, porque está respaldada por una moneda tradicional (lo que en el mundo cripto se llama dinero fiat). "Si tengo un millón de euros en una cuenta bancaria depositados, tengo un millón de tokens. El token vale un euro", explica Pascual.

En la práctica, los emisores no dejan todo ese dinero quieto en el banco, porque no les daría ninguna rentabilidad. Una parte se queda en depósitos y otra se invierte en instrumentos financieros muy líquidos y a muy corto plazo, sobre todo bonos del Tesoro de Estados Unidos en el caso de las stablecoins en dólares. En Europa, según detalla, la normativa obliga a mantener en depósitos entre un 30% y un 60% de las reservas, según el tamaño del emisor, que además debe pasar auditorías externas. "Si alguien nos dice que una stablecoin vale efectivamente un euro, podemos estar seguros de que eso es así si tiene la licencia europea", asegura.

Ese mecanismo tiene una consecuencia que va mucho más allá de las criptomonedas. Pascual recuerda que Tether, el mayor emisor de stablecoins del mundo, es ya uno de los mayores tenedores de deuda de Estados Unidos, con unos 170.000 millones de dólares en bonos soberanos americanos.

¿Por qué los bancos se pelean por lanzar su propia stablecoin?

A primera vista, cambiar un euro por un token que vale un euro no parece gran negocio. Pero cuando hablamos de miles de millones invertidos en bonos que pagan entre un 4% y un 5%, la cosa cambia. Pascual da un dato para ponerlo en perspectiva: Tether ganó el año pasado unos 10.000 millones de dólares, lo mismo que Banco Santander, con unos 200 empleados frente a los 200.000 del banco. A eso se suman las pequeñas comisiones por cada transferencia, que multiplicadas por cientos de miles de millones de dólares movidos también suman.

La banca tiene, según ella, tres motivos para entrar. El primero es ese negocio. El segundo es defensivo: si un cliente saca su dinero del banco para pasarlo a una stablecoin americana, el banco pierde depósitos. "El banco vive de los depósitos bancarios, es lo que usa para prestar", recuerda. El tercero es la tokenización de fondos, bonos y acciones, que necesitarán comprarse con un dinero que también esté en blockchain. "Necesito un dinero bancario para transaccionar con estos instrumentos tokenizados", resume.

De ahí iniciativas como Qivalis, el consorcio de 37 bancos europeos (varios españoles) que prepara una stablecoin en euros, y la apuesta de las propias empresas de tarjetas, que también ven peligrar parte de su negocio. Como nadie sabe todavía quién ganará (un banco, un consorcio, una fintech o una moneda digital de banco central), muchas entidades juegan en varias mesas a la vez: Pascual pone el ejemplo de BBVA, que participa en Qivalis, en otro consorcio con Santander y 21 bancos internacionales para una stablecoin en dólares y en pruebas con el Banco de Pagos Internacionales y con Swift.

Eso sí, no todas las stablecoins en euros son iguales. Detrás de cada una hay un emisor distinto, y no es lo mismo que sea un gran banco que una entidad pequeña. "El riesgo no es el mismo, aunque las dos sean en base euro y las dos estén respaldadas", advierte. Para el usuario final, cree que todo esto acabará siendo transparente: igual que hoy no sabes por qué banco corresponsal pasa una transferencia internacional, mañana no sabrás si viaja en una stablecoin o en un depósito tokenizado.

¿Qué cambia para un ahorrador español?

Hoy, poco. Europa tiene sistemas de pago que funcionan bien, con transferencias inmediatas y Bizum, y una moneda que, con sus críticas, funciona. Donde las stablecoins ya marcan la diferencia en Europa es en las empresas con comercio internacional y en quien envía remesas. Ella misma lo vive con MERGE, que recibe patrocinios de todo el mundo: "Yo he podido hacer muchos pagos del evento en Brasil o de Argentina gracias al sistema de stablecoins".

En América Latina la historia es otra. En países como Argentina, con inflación alta en la moneda local y una economía dolarizada, las stablecoins en dólares ya son el día a día. Y ahí está el problema para Europa: casi todo el mercado está en dólares y los emisores invierten sus reservas en deuda americana, lo que refuerza la hegemonía del dólar. Por eso, explica Pascual, Estados Unidos ha abierto la puerta a las stablecoins privadas y ha descartado emitir una moneda digital de su banco central.

¿Y el euro digital?

La respuesta europea es el euro digital, aunque a Pascual se le queda corta. No irá sobre blockchain y, al menos de momento, no servirá para liquidar activos tokenizados. Su valor está en otro sitio: hoy los pagos electrónicos en Europa dependen de Visa y Mastercard, dos empresas americanas. "Es darnos a los europeos por primera vez un sistema de pagos electrónicos propio y que no dependa de las empresas americanas", señala.

Para entenderlo hay que saber que no todo el dinero es igual. "No es lo mismo 50 euros en billete que 50 euros en la cuenta", explica. El efectivo es un derecho frente al Banco Central Europeo; el dinero del banco, frente a tu banco. "El euro digital es el análogo al efectivo y es dinero que tú tienes contra el Banco Central Europeo". Por eso, para no vaciar los depósitos de la banca comercial, está previsto limitarlo a unos 3.000 euros por persona.

Sobre el temor a que sirva para controlar en qué gastamos, Pascual invita a una reflexión: quien ya paga casi todo con tarjeta o con el móvil comparte esos datos con Apple, Google, Visa o Mastercard. Además, Europa prevé mecanismos de privacidad parecidos a los del efectivo, como tarjetas prepago que se recarguen sin identificarse.

¿Qué mirar antes de comprar una stablecoin?

Lo primero, que esté regulada en Europa. Pascual recuerda que USDT, la stablecoin de Tether, no tiene licencia europea y las empresas reguladas no pueden operar con ella. A partir de ahí, hay que fijarse en quién la emite (no es lo mismo un consorcio de bancos que una empresa privada no financiera), en qué bancos están depositadas las reservas y en la divisa a la que está ligada. "En una stablecoin tienes como capas de riesgo", resume.

Distinto es el depósito bancario tokenizado, respaldado por el balance del propio banco. Su limitación es que el de un banco no sirve en otro, así que se está pensando sobre todo para uso interno y corporativo, como mover la tesorería de una gran empresa entre países al instante.

Y si tuviera 10.000 euros parados y sin necesidad de usarlos a corto plazo, Pascual destinaría una parte a las grandes criptomonedas: "No nos volvamos locos, no busquemos el token que me puede hacer millonario". Lo combinaría con algún ETF que replique índices de bolsa, con exposición a semiconductores e inteligencia artificial, y recuerda que también se puede invertir en este ecosistema de forma regulada a través de empresas cotizadas, como el segundo mayor emisor de stablecoins del mundo. Como ella misma advierte, todo depende del perfil de riesgo de cada uno.

Si quieres profundizar en todo esto, en MERGE Madrid, del 27 al 29 de octubre, Santander, BBVA, Trade Republic o Western Union explicarán sus modelos de stablecoin. Finect es partner del evento y, como parte de nuestra comunidad, tienes un 20% de descuento en tu entrada con el código MERGEME20.

Además, en el Finect Talks de esta semana...

Antes de la entrevista, en la sección de El Corrillo, Alicia y Antonio repasan lo más relevante publicado esta semana en Finect.com: la entrevista a Franco Macchiavelli sobre por qué la bolsa sigue en máximos con los bonos avisando, la visión de Carmignac sobre el fin del dinero fácil, la opinión de Tikehau Capital sobre el ritmo al que suben los tipos y el paralelismo de Abante entre la Odisea y el ahorro frente a la inflación. Como novedad Finect, los mentores de la primera sesión de Finect Talent 2026.

Después, en Escucha, no te compliques, la sección que hacemos en colaboración con Finizens, Kevin Koh Maier, director de inversiones, hace balance del primer año de su cartera Top Value España y analiza si los fondos value españoles siguen siendo una oportunidad después de un 2026 en el que algunos han subido con fuerza.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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