Vídeo - Lo que te pasa como inversor cuando la bolsa sube mucho: FOMO, parálisis y sesgos
¿Qué hace un inversor cuando su cartera no para de subir pero algo le dice que esto no puede durar para siempre? ¿Espera una caída que no llega, mete más dinero con vértigo o se queda paralizado sin hacer nada?
Se lo preguntamos a Juan Massana, director comercial de Banco Mediolanum, en el evento especial de apertura de la 8ª temporada de Finect Talks, que celebramos el pasado jueves en Madrid con más de cien personas en la sala. Vicente Varó le preguntó por los sesgos que aparecen en mercados alcistas, por el papel del asesor financiero cuando parece que el mercado lo hace todo solo y por los riesgos de confiar tus inversiones a la inteligencia artificial.
Intentar adivinar el mercado es el mayor error del inversor
Juan Massana lleva más de veinte años viendo clientes cada día y el patrón se repite siempre: "El que está dentro dice me quedo. El que está fuera dice espero. Pasa cuando los mercados están altos. Pasa cuando los mercados están bajos". Para él, la raíz del problema es una: "Intentar adivinar qué es lo que va a pasar mañana, la semana que viene o de aquí un mes, porque es imposible".
Lo ilustra con un estudio de JP Morgan que resulta elocuente: un inversor que compró el S&P 500 en enero del año 2000 con 10.000 dólares, 25 años después, sin tocar el dinero, tendría 75.000 dólares. "Si se pierde los diez mejores días de bolsa en esos 25 años, se queda en 33.000 dólares. Y si pierde 60 días, en dos meses de 25 años, pierde dinero: se queda con menos de 4.000". La conclusión es directa: "Lo que no hay que hacer es intentar adivinar lo que va a pasar mañana, porque no lo sabemos".
La caída llegará, al 100%: la cuestión es tener un plan
Massana no esconde la realidad: "La caída va a pasar, al 100%. Ha pasado siempre. Algún día caerá. ¿Cuándo y cuánto? Es la pregunta que nos hacemos todos". Lo que marca la diferencia es cómo te prepares para ese momento. Y aquí entra la planificación financiera como pieza central.
"No hay barra libre para todo el mundo. No son los mismos objetivos los de Vicente que los de Juan. No es el mismo perfil de riesgo", explica. El punto de partida tiene que ser personalizado, porque "si nosotros asesoramos dando renta variable a una persona que es muy conservadora, estamos equivocándonos". El inversor tiene que ser capaz de aguantar las bajadas: "Los mercados pueden caer diez, veinte o treinta. Recordemos Lehman Brothers, un 50%. Y en ese momento tienes que tener una planificación financiera".
¿Qué hacer mientras tanto? "Tener munición, reservas para aprovechar determinados momentos de oportunidad, y poner la máxima racionalidad. Pero para ello necesitas tener un plan".
Más psicólogos que técnicos: el asesor frente a las emociones
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista llega cuando Massana recuerda la frase de un banquero privado en un evento: "Yo antes era 90% técnico y 10% psicólogo. Ahora estoy 90% psicólogo y 10% técnico". Y aunque matiza que lo ideal es un equilibrio, reconoce que la gestión emocional se ha convertido en el centro del trabajo del asesor.
"Cuando tú oyes, pongamos el COVID, que parecía que nos encerraron en casa, no podíamos salir, había miedo, había incertidumbre... Lo primero que se te ocurre es apretar el botón y decir cierro mis posiciones, porque esto se acaba". Y ahí es donde entra el acompañamiento profesional: alguien que ponga racionalidad cuando todo empuja a vender.
España, además, parte con un déficit en este terreno. "La OCDE dice que somos el segundo país por la cola en cultura financiera", recuerda Massana. Y ese déficit de conocimiento amplifica el peso de las emociones en las decisiones de inversión.
La IA no convierte información en asesoramiento
Preguntado por el impacto de la inteligencia artificial en la relación con los clientes, Massana diferencia dos planos. Por un lado, reconoce que "la IA es fundamental para los asesores financieros, nos ayuda a hacer el trabajo mucho mejor, ser mucho más eficientes". Pero por otro lado, avisa: "Hay que ser muy prudentes".
El problema es la confusión entre acceso a datos y consejo real. "Una cosa es información, un montón de información, infoxicación, y otra cosa es asesoramiento. Tú tienes que transformar esa información en asesoramiento. Y esto para una persona que no se dedica a este tema lo veo complicadísimo". Massana cita el último informe de la CNMV al respecto: "Apoyarte únicamente en la IA puede suponer una pérdida patrimonial importante".
Lo que ve cada día lo confirma: cada vez más clientes llegan con una cartera diseñada por una IA. "Fenomenal, la analizamos, vemos que encaja con sus características. Probablemente algo habrá que modificar. Pero no solo es crear una cartera: luego es dar un acompañamiento a lo largo del tiempo".
El perfil de riesgo es una película, no una foto
En el tramo final de la conversación, Massana lanza una imagen que resume su filosofía de trabajo: "Esto es una película, no es una foto. Has de ir modificando el perfil de riesgo a lo largo de la vida del cliente". Lo explica con su propia experiencia: "Yo en los últimos veinte años me han cambiado las cosas muchas veces: me he casado, he tenido hijos, he ido ascendiendo profesionalmente, he ido teniendo objetivos que no tenía hace veinte años".
Al cierre, Vicente Varó le pide el error que no hay que cometer y el acierto que siempre funciona. Massana responde sin dudar: "Ojo con los productos milagrosos de rentabilidades rápidas. Esto no funciona así. Esto es largo plazo y diversificación". Y como receta positiva: "Estate acompañado por un asesor financiero, haz un plan y llévalo hasta las últimas consecuencias. No cambies de rumbo por el ruido que haya en mercados".
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