La Fed, casi obligada a subir tipos
Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM, accionista de LFDE
EE. UU. y la Fed
- La inflación estadounidense (IPC) correspondiente al mes de agosto estuvo en sintonía con las previsiones de los economistas y se mantuvo estable en el 3,4 % interanual. Como cabía esperar, el factor más determinante fue el precio de la energía. La inflación subyacente se ralentizó hasta el 2,4 %, frente al 2,5 % del mes anterior, aunque el aumento mensual fue mayor de lo esperado. Evidentemente, la primera lectura es que la inflación sigue siendo demasiado alta. Al mismo tiempo, al analizar en detalle su dinámica, sobre todo en la inflación subyacente, se observa que la tendencia apunta más bien a una moderación. Sin embargo, esta tendencia puede verse alterada todavía en el futuro por los elevados precios de la energía y un crecimiento que sigue siendo sólido.
- Paralelamente, la Universidad de Michigan publicó la encuesta preliminar de confianza de los hogares correspondiente al mes de septiembre. Esta registró un fuerte descenso y se acercó al mínimo histórico alcanzado el pasado mes de mayo. El ascenso de la inflación sigue siendo uno de los elementos importantes que merma la confianza de los hogares. De hecho, las previsiones a medio plazo han repuntado hasta el 3,4 %, es decir, holgadamente por encima de la media de los últimos 30 años. No obstante, una confianza de capa caída no se traduce automáticamente en una mengua del consumo, pero este deterioro del sentimiento de los consumidores es una señal que conviene vigilar.
- Las cifras de inflación, que siguen siendo relativamente elevadas, están redoblando la presión sobre la Fed y, en especial, sobre su presidente, Kevin Warsh. De hecho, este dejó claro durante la conferencia de Jackson Hole el pasado mes de agosto que a la Fed no le quedaba otra opción que actuar para hacer converger la inflación hacia el objetivo del 2 %. En este sentido, el banco central corre el riesgo de verse obligado a subir el tipo de referencia esta semana, aunque hubiera preferido no actuar en plena campaña para las elecciones legislativas del próximo noviembre. De hecho, el mercado otorga una probabilidad de más del 90 % a un movimiento de la Fed.
- Pensamos que la Fed subirá sus tipos de referencia 25 pb. El riesgo de que el movimiento sea más acusado existe, pero consideramos que es bajo. Por el contrario, a la vista de la resistencia que exhibe la economía estadounidense, probablemente sea necesaria una segunda subida para acelerar la convergencia de la inflación. Prevemos que esta tendrá lugar en diciembre, tras las elecciones. Partiendo de nuestra hipótesis de normalización de los precios de la energía hacia finales de año y de moderación del crecimiento, pensamos que no es necesario un golpe de timón más fuerte en la política monetaria. Dado que superarían el 4 % a finales de año, los tipos de referencia se encontrarían en territorio restrictivo y contribuirían lo suficiente a llevar la inflación hacia el 2 % a finales de 2027.
- Nuestra previsión sobre la trayectoria de los tipos de referencia es mucho menos agresiva que la del mercado. Eso explica nuestra visión más bien optimista sobre los vencimientos cortos e intermedios de la curva de deuda pública estadounidense. No obstante, a corto plazo las persistentes presiones sobre los precios de la energía y las incertidumbres en materia de política económica pueden tirar al alza de los tipos de interés. El bono a 10 años superaba ayer el 5 %, su nivel más alto desde 2023. Esta subida supone un obstáculo para los activos de riesgo y nos lleva a mantener la prudencia en este contexto de transición hacia una política monetaria más restrictiva.
- En la zona euro, además de la presión al alza que sufre el conjunto de los tipos de interés de la deuda pública, no cabe sino constatar que los bonos del Estado francés están acusando las incertidumbres sobre la dirección de la política económica de Francia, en especial en materia presupuestaria, ahora que se inician las negociaciones sobre los presupuestos y toma impulso la campaña para las presidenciales. Así, el diferencial de los bonos franceses frente a los alemanes se ha ampliado ostensiblemente durante el periodo reciente y en el vencimiento a 10 años se sitúa en 95 pb, es decir, su nivel más alto desde la crisis de la zona euro en 2011. Seguimos siendo prudentes en deuda pública francesa.
Conflicto EE. UU. - Irán
- Las noticias que llegan de Oriente Medio no son buenas. El flujo de barcos que cruza el estrecho de Ormuz para transportar petróleo y gas sigue siendo escaso. Además, los ataques de las milicias hutíes o iraquís contra Arabia Saudí, que han bloqueado la entrada al mar Rojo y han castigado los principales oleoductos saudíes, están agravando las presiones sobre los precios de los productos energéticos. El petróleo se mantenía ayer en su nivel más alto desde el mes de mayo, por encima de los 105 dólares por barril (Brent), y el gas se movía cerca de máximos históricos al cotizar a más de 81 dólares en Europa.
- A corto plazo, no se observan señales que permitan vislumbrar un acuerdo entre Irán y EE. UU. Sin embargo, durante los próximos días podrían entablarse conversaciones entre los países del Golfo, incluido Irán, para hablar sobre la apertura del paso por Ormuz. También en este caso, la posibilidad de un acuerdo viable no está garantizada.
- Mantenemos nuestro escenario de enquistamiento del conflicto, es decir, la ausencia de un acuerdo que permita normalizar los flujos de los productos energéticos procedentes de la región, al menos durante el periodo previo a las elecciones estadounidenses. Asignamos una probabilidad mucho más baja a una escalada en la intensidad del conflicto. Así pues, consideramos que los precios de la energía seguirán siendo altos en un futuro inmediato.
- En este contexto, nuestras previsiones de inflación son mucho más elevadas que antes, aunque consideramos que esta debería converger gradualmente hacia el objetivo de los bancos centrales en un plazo de dos años.