El retorno de la Vaca Muerta
Alexis Bienvenu, gestor de fondos de La Financière de l'Échiquier (LFDE)
Una lluvia inesperada de dólares (o yuanes) está regando los países exportadores de hidrocarburos desde que el estrecho de Ormuz está bloqueado. Más allá de los grandes exportadores que se benefician de esta crisis, como Brasil, Rusia o EE. UU., otro país podría sufrir una profunda transformación a raíz de la situación en el golfo pérsico: Argentina.
A cambio, la república austral podría contribuir a remodelar el sistema energético mundial, toda vez que la nación donde el dios del fútbol juega con la mano disfruta de otra bendición: Vaca Muerta. No estamos hablando de lo que da notoriedad a la carne local, sino de una región de la Patagonia que, según la Agencia de Información sobre Energía de EE. UU. (EIA), alberga yacimientos de hidrocarburos de primer nivel mundial: la cuarta reserva mundial de petróleo de esquisto técnicamente recuperable y la segunda de gas de esquisto. Para un país que lucha desde hace década contra de devaluación económica, esta situación es un pequeño milagro.
El aumento de la cotización del petróleo ya está dejándose sentir en la economía del país; así, las exportaciones energéticas, que son excedentarias desde hace dos años, están disparándose. En marzo, la balanza comercial energética registró un récord histórico, de acuerdo con un informe de JP Morgan citado por Bloomberg. Por fin, el banco central argentino puede engrosar sus reservas de dólares. Existe una señal que no engaña: el peso, que tradicionalmente ha tendido a la baja, se ha revalorizado este año casi un 6 % frente al dólar.
El jefe del estado argentino está avivando el fuego de este desarrollo y, desde su llegada al poder a finales de 2023, ha decretado un amplio conjunto de desregulaciones medioambientales y económicas. En 2024, el RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones) vino a reforzar este planteamiento invitando a los inversores extranjeros a desarrollar industrias energética y mineras. La reciente reforma de la ley argentina sobre los glaciares, que pone el foco principalmente en la extracción de minerales, completa este movimiento.
Sin embargo, como ocurre en el resto de países exportadores, incluido EE. UU., los beneficios económicos no son unívocos. La inflación, que había descendido claramente desde la llegada al poder de Javier Milei, ha repuntado y se prevé que se sitúe en el 29 % en 2026. Es un nivel ciertamente moderado frente a los últimos años, pero provoca decepción entre los argentinos, mientras que las expectativas de crecimiento se han revisado a la baja, hasta el 3,3 % en 2026 (según el consenso recopilado por Bloomberg).
Por consiguiente, a pesar de los objetivos marcados por Milei en ámbitos como el petrolero, el gasista y el agrícola, la victoria en las próximas elecciones presidenciales (previstas en diciembre de 2027) dista mucho de estar asegurada. Según un sondeo de Latam Pulse, la popularidad del presidente ha caído recientemente hasta alrededor del 36 %, su mínimo desde que entró en el juego político.
Sin embargo, el destino del presidente no es lo único que está en liza en el territorio de Vaca Muerta. Lo que está en juego transciende a Argentina. Del crecimiento de Vaca Muerta depende, de hecho, una parte del sistema económico mundial, en la medida en que los importadores de energía están tratando de aumentar la diversificación de sus suministros más allá del golfo pérsico. Como ocurre en otros países de Latinoamérica, Argentina lo tiene todo en su mano, ya que, aunque su producción de petróleo sigue siendo inferior al 1 % del total mundial, está aumentando a gran velocidad. El principal reto es el transporte. Están construyéndose tuberías que permitirán aumentar considerablemente las exportaciones de petróleo a partir de 2027. En 2030 y más allá, el país podría encontrarse jugando en la primera división del petróleo y el gas, lo que contribuiría a estabilizar la economía mundial. Cuarenta años después del milagro albiceleste en la Copa del Mundo de fútbol, la «mano de Dios» mece de nuevo al país, pero su aspecto ha cambiado: ha adoptado la forma de una Vaca Muerta.