La Financière de l'Echiquier (LFDE)
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Semiconductores: la discreta revancha de Europa

Semiconductores: la discreta revancha de Europa

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Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier (LFDE)

La revolución de la IA no deja de estimular los mercados y sostener el crecimiento económico. Sin embargo, los inversores han ido cambiando poco a poco de vehículo para exponerse a este fenómeno. Así, han salido de los gigantes de esta tecnología que han sido tan populares durante años, los famosos Siete Magníficos, para invertir en sus proveedores, en especial los que operan en el segmento de los semiconductores y las memorias. Este hecho ha alimentado el vertiginoso ascenso del mercado surcoreano a lomos de Samsung y SK Hynix, o el renacimiento de antiguos líderes como Intel, cuya cotización bursátil ha rebotado casi un 500 % en un año. Sin embargo, a la sombra de los campeones estadounidenses y asiáticos, otro grupo bate récords: los semiconductores europeos.

Con un avance del 127 % desde comienzos de año, el índice Stoxx Europe Total Market Semiconductors eclipsa claramente el 81 % de su competidor estadounidense, el célebre índice Philadelphia Semiconductor o SOX. Dentro del índice europeo, algunas evoluciones son aún más impresionantes. Si le ha gustado la coreana SK Hynix y sus ganancias del 246 % desde comienzos de año, entonces le encantará la francesa Soitec y su +758 %. ¿Samsung se ha disparado casi un 150 % este año? Pues el grupo franco-italiano STMicroelectronics ha avanzado más de un 167 %.

Estas ganancias son, en realidad, un trampantojo y tienen más de equiparación acelerada que de descubrimiento milagroso. Antes de volver a gozar del favor del mercado desde finales del año pasado, STMicroelectronics había perdido más de un 60 % desde sus niveles del verano de 2023, lastrada por su fuerte exposición a un sector automovilístico renqueante. La situación era aún más gravosa para Soitec, que se había hundido un 90 % desde sus máximos de 2021 en un contexto marcado por la corrección de la valoración y el exceso de existencias acumulado por sus clientes. Por lo tanto, los mercados no han descubierto repentinamente unas gemas obviadas en el Viejo Continente, sino que han revisado al alza —bruscamente y quizá de forma excesiva— las valoraciones de unas acciones prácticamente desaparecidas del mapa de las que, de repente, se han dado cuenta de que una parte de su actividad es crucial para el despliegue de la IA.

En cuanto a STMicroelectronics, el rebote no resuelve las dudas sobre los márgenes y la exposición al ciclo del sector automovilístico, pero la conectividad óptica, la conversión de potencia y los componentes de infraestructuras térmicas, que son tecnologías que permiten a los centros de datos comunicarse, abastecerse de energía y gestionar mejor su consumo, se ven como motores de crecimiento importantes. El caso de Soitec es aún más elocuente. Aunque siguen siendo todavía eléctricas en su mayor parte, las conexiones de corta distancia dentro de los centros de datos (entre servidores, tarjetas, GPU y memorias) podrían gravitar progresivamente hacia lo óptico por razones como el coste energético, el ancho de banda y el riesgo de sobrecalentamiento. En este caso, Soitec sería un proveedor esencial en los primeros eslabones de la cadena de suministro, gracias a sus adelantos tecnológicos en sustratos fotónicos (placa base ultrapura, generalmente de silicio, sobre la que se fabrican componentes capaces de guiar, modular o detectar la luz), que son componentes clave para permitir conexiones ópticas.

También se podría citar el caso de la alemana Infineon, cuyos chips de potencia contribuyen a hacer que la alimentación eléctrica de los centros de datos sea más eficiente y gestionable, o el de BE Semiconductor, una empresa holandesa especializada en optimizar el ensamblaje de los chips y las memorias que permite reducir el consumo de energía y aumentar los anchos de banda. Aunque queda diluida dentro de los grandes índices bursátiles que luchan por seguir el ritmo de sus homólogos estadounidenses o asiáticos, la tecnología europea no tiene nada que envidiar a sus competidores mundiales.

Aunque la historia de la IA en los mercados se ha escrito desde hace tiempo a través de algunos valores adorados por los inversores, estos están percatándose ahora de que la industria de los semiconductores, que sostiene el crecimiento de la IA, es mucho más compleja e implica numerosas dependencias críticas. En 2026, el mercado está redescubriendo que muchas de ellas siguen pasando todavía por Europa.


 

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