La Financière de l'Echiquier (LFDE)
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Enguerrand Artaz (LFDE): "Los acontecimientos de la crisis en Oriente Medio se producen en un contexto económico mundial capaz de soportar estos choques"

Enguerrand Artaz (LFDE): "Los acontecimientos de la crisis en Oriente Medio se producen en un contexto económico mundial capaz de soportar estos choques"

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Sobre suelo firme

La operación Furia Épica lanzada por EE. UU. e Israel contra el régimen iraní ha cambiado radicalmente la situación en los mercados financieros. Europa, que pasa por ser la región más amenazada ante un repunte de los precios de la energía, ha visto cómo se evaporaba la rentabilidad superior que acumulaba su mercado bursátil desde comienzos de año. Aunque se mantienen en cabeza, los mercados emergentes han perdido brillo, sobre todo en Asia, el continente más dependiente del tránsito por el estrecho de Ormuz. Los tipos de interés, que apuntaban a la baja en un contexto de sorpresas positivas en las últimas cifras de inflación a ambos lados del Atlántico, han girado claramente al alza. Este hecho cristaliza los temores a un retorno de la inflación vinculado a los precios de la energía. Por el contrario, los mercados estadounidenses, que marchaban rezagados estos últimos meses, han resistido las tensiones, mientras que el dólar se ha revalorizado con fuerza. Las consecuencias de la situación en Irán para la economía y los mercados siguen siendo muy inciertas por el momento, puesto que dependerán de la duración y la intensidad del conflicto.

Sin embargo, estos movimientos bruscos y esta mayor incertidumbre geopolítica esconden una mejoría del entorno económico. En el lado estadounidense, las últimas encuestas revelan una clara recuperación de la confianza de las empresas. Así, un gran número de ellas afirma haber digerido la cuestión de los aranceles y, paralelamente, la dinámica del beneficio por acción retrata un crecimiento en proceso de extenderse más allá del sector tecnológico, pero lo cierto es que el empleo sigue emitiendo claras señales de fragilidad y, en este sentido, las últimas cifras fueron débiles y, a veces, contradictorias. No obstante, el empleo más cíclico parece estar emitiendo señales de estabilización, lo que podría ser el preludio de una aceleración. Esta circunstancia sería favorable para el consumo de los hogares más dependientes de las rentas del trabajo, lo que atenuaría de este modo el fenómeno del crecimiento en forma de K. Si bien la IA debería seguir recibiendo inversiones a gran escala, modificando con ello la percepción que tienen los inversores de los grandes valores tecnológicos (tesorería menos abundante y menor generosidad con el accionista), este contexto propiciaría que continuara la rotación que se observa desde principios de año. Eso podría afectar positivamente a los segmentos menos agraciados de los últimos años, sobre todo los valores de pequeña y mediana capitalización de calidad.

En el lado europeo, la situación es diferente, pero no menos positiva. La confianza de las empresas también muestra un buen tono, aunque sigue en niveles moderados. Las inversiones derivadas de los planes de gasto de Alemania están materializándose, las perspectivas en torno al empleo están estabilizándose e, incluso, girando levemente al alza, mientras que la producción industrial y la construcción se entonan. Incluso la confianza de los consumidores parece estar mejorando, ya que las tasas de ahorro han vuelto a descender (también en Francia), mientras que las ventas minoristas siguen avanzando. Como ocurre con los mercados estadounidenses, este entorno es propicio para que los valores de pequeña y mediana capitalización enjuguen su desventaja y refuerza un posicionamiento procíclico.

Como es lógico, el agravamiento y el enquistamiento del conflicto en Irán podrían poner en tela de juicio este escenario, pero es importante señalar que estos acontecimientos se producen en un contexto económico mundial capaz de soportar estos choques. Es el caso, concretamente, de la inflación. Conviene recordar que la espiral alcista de los precios debida al conflicto entre Rusia y Ucrania se produjo en un momento en el que la inflación ya era elevada (7,5 % en EE. UU. y 6 % en Europa), el mercado laboral estaba tensionado y la inflación salarial era muy fuerte, debido a las perturbaciones derivadas de la pandemia. La situación actual es muy distinta, ya que la inflación se ha normalizado y sigue desacelerándose ligeramente, a lo que hay que sumar un mercado laboral notablemente más flexible. Por lo tanto, en este plano la economía mundial también tiene capacidad de resistencia. Para los inversores, se trata de un punto crucial a tener en cuenta para evitar reacciones exageradas.

 

Terminado de redactar el 06.03.2026 | Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier (LFDE)

Información legal importante: Estos datos y opiniones de LFDE, así como los sectores mencionados, se suministran a título meramente informativo y, por ello, no constituyen una oferta de compra o de venta de valores, ni un asesoramiento de inversión ni un análisis financiero. Las rentabilidades históricas no garantizan rentabilidades futuras.

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