La Financière de l'Echiquier (LFDE)
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La discreta revolución japonesa

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Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier (LFDE)

Japón está de moda. El gran atractivo de la cultura japonesa y que el yen está muy bajo han llevado a cerca de 43 millones de turistas a recorrer el archipiélago en 2025 y, exceptuando a los visitantes chinos, las primeras cifras de 2026 no emiten señales de desaceleración. Sin embargo, tras este entusiasmo turístico se esconde una transformación económica tan discreta como profunda. Japón no solo está dejando atrás varias décadas de bajo crecimiento y amenaza deflacionista. Enfrentado a los retos estratégicos que plantean el declive demográfico, la dependencia energética y la carrera por la IA, el país está restructurando en profundidad su modelo económico.

Eso pasa, en primer lugar, por la nueva política industrial anunciada por el gobierno de Sanae Takaichi y articulada en torno a 17 sectores estratégicos, como la IA, la defensa, los semiconductores, la informática cuántica, los materiales críticos o la ciberseguridad. El objetivo de la administración es elaborar hojas de ruta de inversión público-privada para cada sector, acompañadas de compromisos presupuestarios plurianuales, haciendo hincapié en las sinergias intersectoriales. Este enorme refuerzo de las inversiones estratégicas puede servir para recuperar el retraso acumulado en determinados sectores, como el de los semiconductores, en el que Japón aspira a alcanzar la soberanía a través de su proyecto Rapidus, que cuenta con el respaldo del Estado y varios grandes grupos nacionales. Pero Japón también va a poder potenciar sus puntos fuertes, en especial la IA física (robótica, máquinas inteligentes…), donde el país cuenta con una ventaja estructural gracias a su dilatada experiencia en automatización.

El énfasis en la IA física no es únicamente una estrategia industrial y un resorte para mejorar la productividad. En el caso de Japón, es un reto de índole social. Ante el declive demográfico que sigue sufriendo el archipiélago, la IA física se convierte en una solución para la falta de mano de obra, en lugar de una forma de reemplazarla. Este matiz reduce considerablemente la resistencia social y, por lo tanto, debería acelerar la adopción, sobre todo en los sectores donde la escasez de trabajadores es más acuciante. De este modo, Japón podría convertirse en pionero en el despliegue a gran escala de esta tecnología.

El otro gran eje de transformación del modelo económico japonés se basa en la energía. Japón importa actualmente el 90 % de sus necesidades energéticas, lo que le hace especialmente vulnerable a las crisis geopolíticas y a las interrupciones de la producción. Para solucionar este problema, la estrategia japonesa pasa actualmente por tres pilares: la diversificación del abastecimiento de combustibles fósiles, la reactivación de la energía nuclear y el desarrollo de las energías renovables. Este último reto y, en un plano más general, la financiación de la transición energética requieren la emisión de bonos específicos bautizados con el nombre de transition bonds, principalmente a través del programa gubernamental GX – Green Transformation. Esta iniciativa aspira a movilizar alrededor de 150 billones de yenes (alrededor de 1 billón de dólares) para inversiones público-privadas hasta 2030.

En cuanto a los mercados financieros, por último, Japón comienza a beneficiarse de la reforma emprendida por la Bolsa de Tokio en 2023 con el fin de mejorar la eficiencia en el uso del capital de las empresas japonesas y su diálogo con los accionistas. Sumada a la caída del yen, esta reforma ha posibilitado un fuerte aumento de las valoraciones del mercado nipón, que ha batido ampliamente a los mercados estadounidenses y europeos desde finales de 2023 (según comparación del índice Topix con los índices S&P 500 y EuroStoxx). Sin embargo, el conjunto de las transformaciones estructurales iniciadas en el archipiélago podría reforzar aún más el atractivo de los activos japoneses, que han dejado atrás un largo periodo de ostracismo para recuperar actualmente su lugar en una cartera diversificada.

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