La Financière de l'Echiquier (LFDE)
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Xavier Chapard (LBP AM - LFDE): "Los combates y el impacto negativo en el suministro energético mundial podrían durar algo más que en anteriores conflictos con Irán"

Xavier Chapard (LBP AM - LFDE): "Los combates y el impacto negativo en el suministro energético mundial podrían durar algo más que en anteriores conflictos con Irán"

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Xavier Chapard, estratega de LBP AM,

accionista de LFDE

06.03.2026

La evolución de los acontecimientos en Irán y su impacto inflacionista por la vía de los precios de la energía siguen dominando los mercados. Persiste una enorme incertidumbre sobre lo que ocurrirá a partir de ahora, ya que los bombardeos continúan por ambas partes y EE. UU. e Irán han dejado claro que no darán marcha atrás. El estrecho de Ormuz sigue prácticamente cerrado, aunque los estadounidenses y algunos de sus aliados se han comprometido a restablecer lo antes posible los flujos de la energía. Así las cosas, los precios del petróleo y del gas licuado han subido 15 dólares por barril (hasta cerca de 85) y 15 euros por MWh (hasta alrededor de 50), lo que es significativo pero relativamente contenido dadas las incertidumbres.

No somos expertos geopolíticos, ni militares ni en los mercados energéticos, pero nos parece, a tenor de los objetivos bélicos más bien vagos de EE. UU. y el hecho de que el régimen iraní está luchando por su supervivencia, que los combates y el impacto negativo en el suministro energético mundial podrían durar algo más que en anteriores conflictos con Irán (¿unas semanas?). Dado que la reacción del mercado ha sido bastante razonable y que es probable que la incertidumbre lleve a los bancos centrales a adoptar una actitud de espera, mantenemos la cautela a muy corto plazo. No obstante, el riesgo de una conmoción en la energía importante y duradera, similar a la de 2022, nos sigue pareciendo limitado, habida cuenta de los fundamentales favorables del mercado del petróleo antes de esta crisis y de los intereses políticos en juego (en particular, la proximidad de las elecciones legislativas de mitad de mandato en EE. UU.). Por lo tanto, seguimos siendo bastante optimistas sobre el escenario macroeconómico y los mercados en los próximos 3-6 meses, sobre todo porque, históricamente, los mercados se recuperan con mucha rapidez en cuanto los riesgos geopolíticos empiezan a remitir.

Como era de esperar a la vista de la crisis energética, los activos europeos y asiáticos están registrando un comportamiento claramente inferior al de los activos estadounidenses y el dólar se perfila como el principal beneficiado esta semana. A estos movimientos también contribuyó el posicionamiento de los inversores antes del estallido de la guerra, dominado por el discurso del debilitamiento del dólar, el desplazamiento desde la renta variable estadounidense hacia la renta variable del resto del mundo y la continuación de la desinflación. Eso explica por qué el oro y los tipos de interés a largo plazo —normalmente activos refugio— están corrigiendo esta semana. Dadas las incertidumbres sobre lo que sucederá a continuación y la postura más neutral de los inversores tras los ajustes de esta semana, seguimos priorizando la diversificación geográfica y la agilidad en nuestras asignaciones a renta variable.

En cualquier caso, los datos económicos conocidos justo antes de la crisis iraní confirmaron la mejora bastante generalizada de la situación económica. En febrero, el PMI mundial alcanzó su nivel más alto desde mediados de 2023 (53,3 puntos) y es compatible con un crecimiento mundial ligeramente superior al 3 %, sobre todo gracias a la recuperación del ciclo industrial. En EE. UU., el índice ISM de servicios superó los 56 puntos en febrero por primera vez desde el inicio del ciclo de subidas de tipos de la Fed en 2022.

En la zona euro, la inflación sorprendió al alza en febrero al acelerar 0,2 puntos, hasta el 1,9 % en tasa general y hasta el 2,4 % en tasa subyacente. Sin embargo, esta desagradable sorpresa se debe a factores puntuales (el repunte del precio de los bienes en Francia tras la prórroga de las rebajas en enero y la subida del precio de los servicios en Italia debido a los Juegos Olímpicos). La tendencia sigue siendo compatible con una inflación próxima al objetivo a medio plazo, incluso si la reciente subida de los precios de la energía retrasa hasta 2027 la perspectiva de una inflación duraderamente inferior al 2 %. En definitiva, es probable que el BCE en mantenga firme en su postura de no tocar los tipos de interés.

Las autoridades chinas han rebajado ligeramente su objetivo de crecimiento para 2026, del 5 % al 4,5-5 %, como esperábamos. Este hecho reduce ligeramente los riesgos a largo plazo al dar un poco más de margen para reequilibrar gradualmente la economía desde la demanda externa y la inversión financiada con deuda hacia la demanda interna y la inversión productiva, aunque también implica que es poco probable que las autoridades anuncien próximamente un plan de estímulos masivos y generalizados, lo que limita el potencial de revalorización de los activos chinos a corto plazo. No obstante, seguimos siendo optimistas en renta variable china, que nos parece que todavía tiene potencial de revalorización a medio plazo.

 

Aviso: Las opiniones expresadas (i) son consideradas fiables por LBP AM y están fundadas o justificadas por el contexto económico, financiero, bursátil y normativo, y (ii) se facilitan a título meramente informativo.

 


 

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