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Invertir en Europa: ¿Llegó el momento del Viejo Continente? Cómo aprovechar esta oportunidad
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Invertir en Europa: ¿Llegó el momento del Viejo Continente? Cómo aprovechar esta oportunidad

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Seguro que la gran mayoría conoce la fábula de Pedro y el Lobo. Aquella en la que un pastor gritaba angustiado: “¡Que viene el lobo, que viene el lobo! y cuando sus vecinos iban a ayudarle descubrían que todo había sido una broma de mal gusto de Pedro. Así, hasta que la vez que gritó desesperado porque de verdad venían los lobos nadie le creyó y no fueron en su ayuda.

Bien, pues salvando las distancias, algo parecido ha sucedido con Europa. Llevamos años escuchando que el tiempo del Viejo Continente se acerca, pero hasta ahora no parecía que se fuera a hacer realidad.

Durante años, Europa fue el mercado que los inversores miraban con escepticismo mientras concentraban su capital en Wall Street. La narrativa era conocida: baja productividad, dependencia energética, envejecimiento poblacional y una economía incapaz de generar el dinamismo de Estados Unidos. Pero 2026 está siendo el año en el que Pedro quizás tenga razón.

La bolsa europea acumula subidas cercanas al 7,5% en lo que va de año en índices como el Euro Stoxx 50 o el Stoxx 600. Lucas Maruri, gestor de Mapfre AM, analiza qué hay detrás de ese comportamiento y cómo posicionarse ante él.

 

¿Cambio estructural o rebote puntual?

La pregunta que se hace cualquier inversor ante un movimiento de esta magnitud es si responde a un cambio real o simplemente a una corrección de la infravaloración acumulada durante años. Maruri lo aclara desde el principio: el avance no es uniforme. "Este avance se explica por el buen desempeño de determinados sectores y grandes compañías con un alto peso en la composición de los índices, que no solo han presentado resultados sólidos, sino que además están viendo revisiones al alza en sus previsiones de beneficios".

No es, por tanto, una subida de mercado en sentido amplio, sino selectiva y concentrada en nombres concretos.

 

¿Dónde están las oportunidades en Europa?

Aclarado esto, la siguiente pregunta parece más que obvia: ¿Dónde están las oportunidades en Europa? El primero es la tecnología, especialmente el ecosistema de semiconductores y maquinaria asociada. Compañías como ASML, ASMI, Infineon o STMicroelectronics han registrado fuertes subidas. "Estas ganancias han compensado el peor comportamiento de otros segmentos tecnológicos, como el software o los servicios IT, cuyos negocios se están viendo penalizados por la disrupción de la IA", explica el gestor.

El segundo es la energía. "El fuerte repunte en los precios energéticos (crudo, gas, márgenes de refino) debido al repunte de tensiones geopolíticas que han tensionado la oferta, como lo ha sido el cierre del estrecho de Ormuz", ha beneficiado a grandes petroleras europeas como TotalEnergies, ENI, Shell o Repsol.

El tercero son las materias primas, "beneficiadas por varios factores estructurales, como la fuerte demanda ligada a centros de datos, los planes europeos de defensa y reindustrialización, a lo que se ha sumado factores puntuales como un contexto geopolítico muy inestable". ArcelorMittal, Glencore o Anglo American destacan entre las compañías con mejor comportamiento en lo que va de ejercicio.

Además de estos tres motores, sectores con gran peso en los índices europeos (eléctricas, banca y telecomunicaciones) han contribuido positivamente al comportamiento agregado del mercado.

Por el lado menos favorable, "el consumo ha sido uno de los grandes rezagados". La inflación sigue impactando en el poder adquisitivo de los hogares europeos, y el sector del automóvil está sufriendo especialmente, "tanto por la debilidad de la demanda como por la creciente competencia de fabricantes chinos", aclaró.

 

¿Qué riesgos podrían lastrar el éxito de Europa?

Europa sigue arrastrando desafíos estructurales conocidos, aunque Maruri apunta que algunos están perdiendo relevancia en el corto plazo. "La baja productividad podría verse compensada en parte por la adopción de nuevas tecnologías".

El principal foco de riesgo, sin embargo, está claro: "la evolución de la inflación". Un repunte inflacionista podría seguir erosionando el consumo y obligar a los bancos centrales a mantener o elevar los tipos, lo que enfriaría la economía y aumentaría la presión sobre empresas, hogares endeudados y los propios Estados europeos.

Si estos riesgos se mantienen bajo control, el escenario debería seguir siendo favorable. En ese caso, Maruri ve razonable esperar "una mayor amplitud en las subidas: es decir, cierta rotación desde los sectores que mejor lo han hecho hacia otros más rezagados, como consumo o viajes y ocio, y hacia compañías de menor tamaño (pequeñas y medianas cotizadas), que podrían protagonizar un catch-up". Si la inflación no se controla, "las subidas de tipos podrían limitar la posibilidad de recorrido alcista de las bolsas".

Por último, en el sector de los semiconductores, Maruri señala que "el gran debate gira en torno a si estamos ante un superciclo estructural o un exceso temporal de optimismo. La clave estará en la rentabilidad que consigan generar las grandes inversiones en centros de datos. Por ahora, toda la cadena de valor está experimentando un fuerte crecimiento en pedidos y beneficios, lo que sigue respaldando su buen comportamiento".

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