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Evita sucumbir a modas pasajeras
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Evita sucumbir a modas pasajeras

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Comunicación de marketing. Exclusivamente para inversores profesionales.

Este artículo fue originalmente publicado en la web de M&G

A todos nos encantan las buenas historias, y los mercados financieros no son una excepción. Los inversores, no obstante, prefieren sobre todo las narrativas de no ficción, sobre todo las que les prometen un fuerte crecimiento estructural. En los mercados asiáticos se han sucedido varias historias macroeconómicas dominantes a lo largo del tiempo: el consumidor chino, el consumidor indio, la ola de las renovables y la economía digital. Seguidos recientemente por todo lo relacionado con la inteligencia artificial (IA), la robótica y, el trimestre pasado, el superciclo de DRAM (memoria dinámica de acceso aleatorio). Estas narrativas pueden ser potentes y abarcar a un gran número de sectores, pero también corren el riesgo de difuminar la línea divisoria entre los hechos y las modas pasajeras.

A nivel macroeconómico, pueden ser una manera útil de enfocar el cambio a largo plazo. Para los selectores de valores, lo interesante es traducir lo macro a lo micro: trasladar temas y visiones de conjunto a posiciones en compañías individuales. Nuestro enfoque consiste en tratar de añadir valor comprando una o dos empresas (o en ciertos casos una cesta de compañías) con la mayor exposición a un tema. Esto puede funcionar cuando uno identifica pronto la próxima gran historia y las valoraciones son todavía razonables. La dificultad surge cuando un tema se reconoce ampliamente como la nueva gran narrativa por excelencia, porque por aquel entonces una gran parte de la misma ya está descontada en las cotizaciones.

La historia del «consumidor indio» es un buen ejemplo. La India sigue siendo un mercado de crecimiento estructural atractivo, pero la renta variable de consumo en India ha quedado significativamente rezagada respecto a los demás mercados asiáticos en los últimos años, ya que las valoraciones se habían adelantado a los beneficios entre 2022 y 2024. El panorama era favorable, pero los inversores descontaban un entorno perfecto en dicho sector.

“…reconocer el poder de las narrativas sin vernos atrapados en ellas.”

Otro ejemplo reciente es el «superciclo de la memoria». La rentabilidad de los fabricantes de memoria DRAM muestra una evolución realmente excepcional en términos históricos, pero ahora da la sensación de que gran parte de esa fortaleza ya está descontada en las cotizaciones. A comienzos de 2025 nos sentíamos cómodos sobreponderando este mercado, cuando el entusiasmo acusó los temores arancelarios y en torno a DeepSeek; sin embargo, con las expectativas elevadas actuales nos parece adecuado adoptar una postura más neutra.

Estos dos ejemplos ilustran cómo preferimos navegar las megatendencias: no asumiendo que un tema a largo plazo generará automáticamente rentabilidades excelentes, sino concentrándonos en lo que descuenta el mercado y preguntándonos si las valoraciones son prudentes a la luz de los hechos, el contexto histórico y desenlaces plausibles a medio plazo.

Como toda historia, existen héroes y villanos recurrentes. En la inversión temática, uno de los villanos más persistentes es la extrapolación: la tendencia a proyectar el éxito reciente demasiado lejos y durante demasiado tiempo.

Esto es lo que ocurrió hace poco con Pop Mart, una empresa china de gran éxito cuyos muñecos Labubu se convirtieron en un superventas global y desencadenaron una enorme subida de su cotización entre 2024 y comienzos de 2025. Labubu fue un producto extremadamente rentable, pero con una capitalización de mercado superior a los 50.000 millones de dólares, el mercado asumía implícitamente que la compañía seguiría generando éxitos comparables. Ello era posible pero parecía improbable, y la distribución de escenarios condujo a un perfil de riesgo/rentabilidad poco atractivo. El posterior revés sufrido por la acción Pop Mart cuando los inversores pusieron en duda la sostenibilidad del crecimiento impulsado por Labubu demuestra lo peligrosa que puede ser la extrapolación cuando un único producto domina la narrativa.

Otro villano habitual es el seguidor rápido o el imitador oportunista. Cuando un tema está de moda, las empresas pueden verse tentadas a asociarse con él para lograr una mayor valoración, o en el caso de nuevos negocios, a salir a bolsa alegando su proximidad a esa narrativa en boca de todos. La experiencia de muchos auges temáticos sugiere que un gran número de estos imitadores acaba fracasando, al no lograr cumplir unas expectativas elevadas una vez se disipa el entusiasmo inicial y los inversores vuelven a prestar atención a los fundamentales corporativos.

Nuestro enfoque en tales situaciones es reconocer el poder de las narrativas sin vernos atrapados en ellas. Las narrativas nos ayudan a identificar áreas de verdadero cambio estructural, pero no deberían estar exentas de preguntas sobre lo que descuentan las cotizaciones, de un análisis de la valoración respecto a los hechos actuales, y de una evaluación de escenarios razonables a medio plazo. En lugar de pretender que podemos ver el futuro con precisión a cinco años vista, intentamos separar lo conocible de la conjetura, y asignar capital allí donde los datos y las valoraciones siguen estando a nuestro favor. Tal enfoque nos aporta una posibilidad razonable de evitar sucumbir a modas pasajeras.

Recientemente hemos recortado posiciones en áreas que han mostrado una buena evolución, y en algunos casos, en valores donde vemos una remuneración anómala del riesgo. Ello incluye varios bancos del sureste y el norte de Asia, algunas compañías tecnológicas y valores defensivos.

En marzo elevamos ligeramente los niveles de liquidez y utilizamos esta reserva adicional, junto al efectivo obtenido de los recortes mencionados, para aprovechar oportunidades de inversión en el actual entorno. Ampliamos posiciones en renta variable de consumo en China, en un banco de la India y en áreas más sensibles a los tipos de interés como el inmobiliario australiano, que habían sido objeto de ventas debido a temores de subidas del precio del dinero y sufrido considerables retrocesos.

El valor de las inversiones fluctuará, lo cual provocará que el valor de las participaciones se reduzca o se incremente. Es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente. Las rentabilidades pasadas no son un indicativo de las rentabilidades futuras. Los puntos de vista expresados en este documento no deben considerarse como una recomendación, asesoramiento o previsión.

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