¿Qué le pasa a mi fondo de renta fija?
Por Ignacio Dolz de Espejo. Director de Soluciones de Inversión y Producto de Mutuactivos.
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Si en febrero nos hubiesen preguntado cuál sería el estado de los mercados tres meses después del cierre del estrecho de Ormuz, pocos hubiesen dicho que las bolsas estarían en máximos y la renta fija, atascada. Pero la fortaleza de los beneficios empresariales y el miedo a que la subida del precio del petróleo lleve a los bancos centrales a subir tipos ha hecho que así sea. Lo explicamos.
Hasta el 27 de febrero, nuestros fondos de renta fija marchaban viento en popa, con rentabilidades acordes a su nivel de riesgo y por encima de su rentabilidad implícita (TIR) de principios de año, como el 0,6% de Mutuafondo FI (3,6% anualizado) y el 0,7% de Flexible Bonds (4,5% anualizado). Sin embargo, la guerra de Irán cambió las tornas.
El cierre casi total del Estrecho de Ormuz estrangula una arteria por la que pasa una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que consume el mundo. Como consecuencia, el precio del barril subió con fuerza. Pero la consecuencia son precios más altos en el transporte, la producción industrial, el coste de vida y, por tanto, la inflación. El Banco Central Europeo ya ha revisado al alza sus previsiones para 2026 y ha dejado claro que está siguiendo la situación muy de cerca.
El mercado descuenta subidas de tipos por parte del BCE, lo que ha afectado a la evolución de los fondos de renta fija, que están atascados.
Aquí es donde entra en juego la renta fija. Un bono no deja de ser un préstamo con un interés fijo pactado en el momento de su emisión. Cuando el mercado empieza a descontar subidas de tipos de interés, los bonos ya emitidos, con cupones más bajos, pierden atractivo frente a los nuevos que se emitirán a tipos superiores. Como consecuencia, su precio baja. No porque el activo sea de peor calidad, sino porque el mercado lo revalúa en función del nuevo escenario.
El problema es que el mercado descuenta actualmente al menos dos subidas de 25 puntos básicos por parte del BCE en los próximos meses, e incluso asigna una probabilidad relevante a una tercera. Desde nuestro punto de vista, no tiene sentido, porque subir tipos ante una crisis de oferta nunca ha solucionado el problema, no va a conseguir que se abra el estrecho. Trichet elevó los tipos en 2008 (tres meses después de la quiebra de Bear Stearns y dos antes de la de Lehman Brothers) por una crisis del petróleo y todavía se habla de lo mala que fue la decisión. Pero el mercado es soberano y las curvas de tipos descuentan esas subidas. Posiblemente el mundo piensa que el BCE no es demasiado avezado.
Al esperar tipos más altos, la rentabilidad implícita de los fondos ha subido y serán capaces de recuperar el lucro cesante. Pero si se abre el estrecho, la recuperación será aun más rápida si el mercado recupera niveles y gracias a que hemos aumentado la duración de los fondos
En cualquier caso, toda la curva de tipos se ha desplazado al alza, provocando una caída de los precios de los bonos. ¿Por qué? Porque si en febrero compré un bono alemán a 2 años con un cupón del 2% y ahora el mismo gobierno ofrece un 2,75% al mismo plazo, mi bono de febrero vale menos. Es bastante lógico… Y eso es lo que provoca que, cuando el mercado piensa que los tipos van a subir, el valor de los fondos de renta fija caiga temporalmente. En marzo, los mismos Mutuafondo FI y Flexible Bonds cayeron un 1,2% y un 1,9%, respectivamente, llevando sus rentabilidades a día de hoy al 0% y al -0,3%. Pero eso no son necesariamente malas noticias: como ha subido la rentabilidad implícita (TIR) de la deuda, también ha subido la de los fondos. Hoy la de esos fondos es del 3,2% y del 3,7%, bastante más atractiva. Además, si se abre pronto el Estrecho, el mercado podría dejar de esperar dichas subidas y ayudar a los fondos a recuperarse del bache. Pero la lección importante es que el bache de marzo no se ha perdido, los fondos lo recuperarán con su mayor capacidad de generar rentabilidad en los próximos meses.
Además, nosotros hemos actuado en los fondos, y con nuestra visión, diferente a la que hoy refleja el consenso. No creemos que el BCE tenga margen para subir los tipos tanto como descuenta el mercado porque no va a solucionar el problema y porque tendría un impacto muy negativo sobre una economía europea que ya muestra un crecimiento limitado. Por ese motivo, hemos aprovechado las caídas para incrementar la exposición a deuda pública en las carteras (hemos aumentado la duración). De nuevo, si el mercado recupera su nivel original, recuperaremos, pero al tener más exposición, lo haríamos con mayor fuerza que durante la corrección.
Nosotros hemos aumentado la sensibilidad a tipos en los fondos. Pero la clave es tener paciencia.
Lo único que les pedimos es paciencia y perspectiva. La renta fija no ha dejado de cumplir su función; simplemente ha sufrido ante un cambio brusco de expectativas. En momentos de incertidumbre, el mayor riesgo suele ser tomar decisiones precipitadas.
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