Según nuestras últimas previsiones, la economía global va a experimentar este año el mayor crecimiento del siglo XXI. Así, estimamos que el PIB mundial crecerá un 5,9% en 2021, tras haber mejorado nuestra anterior previsión del 5,3%.
A medida que disminuyen los confinamientos y restricciones, el sector servicios -que incluye empresas como restaurantes y hoteles- está impulsando la recuperación del crecimiento económico. Las economías desarrolladas están a la cabeza de la recuperación en comparación con los mercados emergentes, gracias a la mayor disponibilidad de vacunas y al apoyo de los gobiernos.

¿Y la inflación?

En 2021 también se prevé un aumento de la inflación, ya que se espera que el IPC (Índice de Precios al Consumo) mundial se sitúe en el 2,9% este año, lo que supone un aumento respecto a nuestra anterior previsión del 2,6%. Esto se debe en gran medida al aumento de los precios de las materias primas y al rápido ritmo de recuperación que ha creado escasez de bienes clave como los chips de ordenador.

Por qué el aumento de la inflación puede ser sólo temporal

Desde Schroders, creemos que el actual repunte de la inflación será temporal. El IPC general de EE.UU. alcanzó el 4,2% interanual en abril, su nivel más alto desde 2008, pero debería retroceder. Creemos que la demanda que viene con la recuperación puede ser absorbida por la economía sin causar otra ronda de aumentos de precios como resultado de los salarios más altos. La inflación tiende a disminuir durante las recuperaciones económicas a medida que las empresas vuelven a trabajar. La productividad se fortalece, lo que permite a las empresas mantener precios competitivos y contener cualquier repunte de la inflación.

¿Y más adelante, en 2022 y 2023?

Según nuestras previsiones, la inflación general volverá a acercarse al 3% en los próximos dos o tres años. La inflación podría seguir aumentando en 2023 y más allá, a menos que se tomen medidas para enfriar la creciente demanda tras la recuperación de la pandemia. Esto significa que los bancos centrales tendrán que considerar una política más firme.
 
Es posible que haya que tomar medidas más decisivas

La Fed tendrá que actuar para asegurarse de que el repunte de la inflación a finales de 2022 no se descontrole. En nuestra nueva previsión, pensamos que la Fed empezará a tomar medidas preventivas reduciendo el ritmo de las compras de activos en el cuarto trimestre de este año. En cuanto a los tipos de interés, la Fed puede mantenerse al margen por ahora, pero se verá obligada a actuar el próximo año. Prevemos una subida de tipos a finales de 2022 (antes 2023).
A nivel mundial, la presión sobre la capacidad causada por el aumento de la demanda es menor que en EE.UU., debido a que las recesiones son más profundas y las recuperaciones más lentas. 

¿Qué más podría afectar al crecimiento y a la inflación?

Hemos añadido dos nuevos escenarios en los que la inflación es mayor que la de referencia: "boom and bust" (“crecimiento y explosión”) y "la inflación por el lado de la oferta ". El escenario "boom and bust" recoge el riesgo de una recuperación del crecimiento más fuerte de lo previsto, ya que la demanda se desata tras el éxito de la vacuna. Las ayudas económicas se restringen y los tipos de interés suben, lo que da lugar a una explosión que frena tanto el crecimiento como la inflación. Por otro lado, "la inflación por el lado de la oferta" es aquella en la que la oferta se esfuerza por seguir el ritmo del aumento de la demanda. La gente tarda en volver a trabajar, lo que provoca una mayor aceleración de los salarios y una escasez de oferta. Esto supondría una inflación elevada y persistente, lo que provocaría una subida de los tipos de interés.  

En una nota más optimista introducimos un escenario de "destrucción creativa". En este caso, se produce un aumento permanente de la adopción de tecnología por parte de las empresas, lo que da lugar a una mayor eficiencia. El crecimiento aumenta con la mayor productividad, lo que mantiene la inflación contenida.

Mantenemos nuestro escenario de "fracaso de las vacunas", en el que un alto grado de normalización este año permite que el sector de los servicios regrese e impulse la recuperación. Sin embargo, la senda de la recuperación es vulnerable a la aparición de nuevas cepas y a una mayor cautela de los consumidores.

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