Hoy, como cada primer lunes de octubre, celebramos el Día de la Educación Financiera. Una fecha marcada en el calendario y que gana relevancia año tras año. En Schroders estamos muy comprometidos con apoyar el conocimiento financiero de los inversores y, en esta ocasión, queremos poner blanco sobre negro y analizar cómo el COVID ha impactado nuestro comportamiento en materia de inversión.  

Es alentador ver que la pandemia ha actuado como catalizador para poner en relieve la importancia de la planificación financiera. Así, según los resultados de nuestro Estudio Global de Inversión 2021, el 75% de los inversores españoles admite que en estos meses ha dedicado más tiempo a pensar en su bienestar financiero y ha intentado reorganizar sus finanzas personales. Este porcentaje está en línea con el comportamiento de los inversores a nivel global (74%).

Además, estamos viviendo uno de los periodos más complejos y volátiles en los mercados que recuerda la historia, con caídas y recuperaciones desproporcionadas. Ante estos movimientos tan radicales muchos inversores pueden perder la calma, sus sesgos conductuales pueden perjudicarles a la hora de tomar decisiones de inversión, dejándosellevar por la aversión a las pérdidas o el exceso de optimismo. En este sentido, desde Schroders creemos que situaciones tan extremas ponen de manifiesto la importancia de contar con una buena educación financiera para mantenerse firmes respecto a los objetivos de inversión. Por esto, hace tiempo creamos investIQ un test que, respondiendo una serie de preguntas sencillas, te permite determinar qué perfil de inversor eres y a qué sesgos conductuales te ves más expuestos. Y es que contar con los recursos necesarios para ampliar nuestra educación financiera puede ayudarnos a ser más conscientes de los errores conductuales que cometemos, como el exceso de confianza y optimismo, el efecto manada, la impulsividad, etc, y contribuir a evitarlos.


¿Dónde acuden los inversores cuando necesitan consultar o ampliar información sobre sus finanzas? 

Otra temática clave que cubre nuestro estudio son las fuentes a las que acuden los españoles para informarse. En este caso, la fuente de información financiera que mejor valoran los inversores españoles son los asesores financieros independientes. Quizás esto también ha motivado que en España este año haya habido más inversores que han apostado por recibir consejo de los asesores financieros (47%). Entre generaciones la divergencia es llamativa. Los inversores Millennials (entre 18 y 37 años) suelen obtener asesoramiento financiero a través de un asesor financiero independiente, mientras que los más mayores, los Baby-Boomers (entre 51 y 70 años), suelen optar por un banco. Por otro lado, y pese a la preferencia de solicitar asesoramiento financiero externo, la gran mayoría de los ahorradores españoles cree que sus propios conocimientos sobre educación financiera son los más fiables. En cambio, las fuentes en las que menos confían cuando se trata de sus ahorros e inversiones son las redes sociales y el Gobierno.


¿Qué retos existen todavía en materia de educación financiera?

La educación financiera debe promoverse en todos los niveles, pero si estos conocimientos se empiezan a transmitir en edades tempranas, cuando tenemos más capacidad de aprendizaje y un horizonte temporal mayor, conseguiremos que las nuevas generaciones lleven a cabo una planificación financiera, una gestión del riesgo y un ahorro necesario para cada etapa de la vida. Realmente, debería ser una asignatura escolar.  De hecho, según nuestro Estudio Global de Inversión, para más de la mitad de los inversores españoles (51%) los sistemas y centros educativos deberían ser responsables de difundir el conocimiento financiero. Sin embargo, solo el 40% de los inversores encuetados en este estudio admitieron haberlo adquirido allí. Además, desde las propias entidades financieras también tenemos que contribuir, poniendo al alcance de los inversores más información y herramientas didácticas. En este sentido, en Schroders intentamos poner al servicio de los inversores recursos y herramientas para mejorar sus conocimientos sobre las finanzas conductuales y el mundo de la inversión.


Sin duda, los últimos meses nos han enseñado que el futuro sigue siendo difícil de predecir y que un enfoque medido, coherente y paciente de la inversión, centrado en los objetivos a largo plazo y en los resultados factibles, es probablemente el mejor aliado. Y todo esto está sustentado por una buena base de educación financiera.