Al invertir se busca superar la rentabilidad del mercado. La realidad es que es un entorno competitivo y que no basta con ser buena persona, esforzarse o ser realmente inteligente, si no que hay que tener otras cualidades. A continuación describimos las características que debe tener un inversor value pasan por aprovechar una ventaja informativa, analítica, de comportamiento y de organización

El poder de la información

Con la llegada de Internet, toda la información necesaria se encuentra al alcance de un 'click'. Casi todos los inversores utilizan fuentes como The Economist, Financial Times, informes de analistas o la información que les facilitan los propios directivos de las compañías que quieren incluir en sus carteras. Por tanto, si es el método que utiliza la mayoría, ¿dónde podemos diferenciarnos?

La clave para ser un buen inversor value no está en la información que tiene disponible a su alcance, sino en el uso que hace de esta información.

Por esta razón, en el equipo de value de Schroders en vez de buscar ideas de inversión en la prensa o en los informes de analistas nos centramos en identificar las acciones más baratas, es decir, títulos que cotizan con un descuento significativo con respecto a su valor intrínseco. No obstante, si este método fuera así de simple, todos los inversores lo pondrían en práctica. Pero si echamos un vistazo a los negocios más baratos encontraremos a bancos, compañías mineras, pequeñas empresas familiares, etc. En definitiva, sectores poco atractivos para la mayoría de inversores. Y, precisamente, aquí está el quid de la cuestión: invertir en aquellas compañías con valoraciones atractivas en las que la mayoría de inversores no ve una oportunidad, puede constituir una gran ventaja competitiva.

Análisis como método diferenciador

Una vez que se ha identificado el sector en el que se quiere invertir, el siguiente paso es evaluar la calidad de las compañías y separar aquellas firmas que son temporalmente baratas de aquellos que lo son de manera permanente. Pero, ¿cómo puedes establecer una diferenciación efectiva entre los dos?

Existen varios factores a considerar como los balances, la estrategia de la compañía, los competidores o proveedores, entre otros. Sin embargo, ¿cómo se sabe que el valor elegido es el correcto? 

Para distinguir las compañías con potencial de revalorización hay que evaluar la calidad del negocio, la fortaleza de sus finanzas y el cambio estructural al que le somete el nicho donde opera

No dejarse llevar por las emociones

El siguiente paso es responder a la pregunta: ¿comprar o no? En este punto, los inversores value aprovechan la llamada 'ventaja de comportamiento'. 

Para tener una ventaja en esta parte del proceso, hay que tener un marco de toma de decisiones coherentes, es decir, intentar evitar las valoraciones subjetivas o ligadas a las emociones. Esta es una de las tareas más difíciles a la hora de invertir. Para tomar decisiones basadas únicamente en un proceso de inversión racional, hay que hacerse dos preguntas: ¿cuáles son los riesgos asociados de comprar una compañía? y ¿cuáles son las posibles ganancias?

Esto permite convertir esa pregunta clave inicial ('¿Debería invertir en esta compañía?') en una decisión mucho más fácil de tomar y una que se puede hacer de una manera mucho más consistente.

Crear una base de datos para adelantarse al mercado

Por último, hay que mantener cierta planificación: el inversor value es muy selectivo pero esto no quiere decir que deseche el trabajo previo que ha realizado con todos los valores. 

Por tanto, la verdadera ventaja reside en crear un archivo o base de datos con la información de aquellas empresas en las que no se va a realizar, de momento, ninguna orden de compra. De esta manera, los perfiles están listos, ya que en cualquier momento y por cualquier razón, el precio de las acciones de una empresa puede reducirse hasta situarse en el precio objetivo que el inversor ha calculado. Una respuesta rápida a los cambios que se produzcan en el mercado es una gran ventaja sobre la competencia.

Información Importante: Las opiniones expresadas aquí, son las de Kevin Murphy, gestor de fondos value de renta variable de Schroders y no representan necesariamente las opiniones declaradas o reflejadas en las Comunicaciones, Estrategias o Fondos de Schroders. El presente documento ha sido redactado con una finalidad exclusivamente informativa. Su contenido no constituye una oferta de compra o venta de ningún instrumento o título financiero, ni una sugerencia para adoptar ninguna estrategia de inversión. La información contenida en el presente no constituye un asesoramiento, una recomendación o un análisis de inversión y no tiene en cuenta las circunstancias específicas de ningún destinatario. Este material no constituye una recomendación contable, jurídica o tributaria y no debe ser tenido en cuenta a tales efectos. Se considera que la información contenida en este documento es fiable, pero Schroders no garantiza su exhaustividad o exactitud. La compañía no se responsabiliza de los errores de hecho u opiniones. No se debe tomar como referencia la información y opiniones contenidas en este documento a la hora de tomas decisiones estratégicas o decisiones personales de inversión. La rentabilidad registrada en el pasado no es un indicador fiable de los resultados futuros. El precio de las acciones y los ingresos derivados de las mismas pueden tanto subir como bajar y los inversores pueden no recuperar el importe original invertido. Publicado por Schroder Investment Management Limited, Sucursal en España, c/ Pinar 7 – 4ª planta. 28006 Madrid – España. Registrada en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), con el número 6.