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Raphaël Thuin (Tikehau Capital): “El BCE tiene margen para actuar, pero existe el riesgo de sobrerreaccionar en el contexto actual”
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Raphaël Thuin (Tikehau Capital): “El BCE tiene margen para actuar, pero existe el riesgo de sobrerreaccionar en el contexto actual”

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“El BCE tiene margen para actuar, pero existe el riesgo de sobrerreaccionar en el contexto actual” 

Por Raphaël Thuin, Head of Capital Markets Strategies · Tikehau Capital

La inflación está volviendo a repuntar con claridad, tanto en Europa como en Estados Unidos. Una de las principales razones es que los precios del petróleo pueden trasladarse con mucha rapidez al conjunto de la economía. A diferencia de otros factores inflacionistas, aquí no existe un desfase relevante: una subida de los precios de la energía puede reflejarse casi de inmediato en los datos de inflación.

Esto es importante por lo ocurrido en 2022. Entonces, los bancos centrales tardaron en reaccionar ante el aumento de la inflación, argumentando que las presiones inflacionistas eran temporales. Probablemente siga existiendo cierto trauma de aquel periodo.

También hay una cuestión de legitimidad y credibilidad. Los bancos centrales quieren demostrar que actuarán si la inflación vuelve a repuntar y que no repetirán los errores del pasado. Sin embargo, el riesgo hoy es que puedan sobrerreaccionar. Ese es el punto clave.

Si estuviéramos ante un shock temporal con efectos de segunda ronda limitados, es decir, si la inflación se viera afectada casi exclusivamente por los precios de la energía y no se trasladara a otros componentes, habría argumentos sólidos para no sobrerreaccionar. Los bancos centrales no deberían actuar con demasiada rapidez, porque el riesgo real estaría en terminar paralizando la economía.

Esa es la gran incógnita actual: ¿sobrerreaccionarán los bancos centrales ante un shock temporal? Todavía es demasiado pronto para saberlo.

En Europa, la buena noticia es que el punto de partida en materia de inflación era relativamente favorable. La inflación había descendido hasta situarse en torno al objetivo y se había mantenido en esos niveles durante varios meses. Los tipos de interés y la política monetaria ya no eran restrictivos, sino que podían describirse como neutrales.

Es una posición cómoda, especialmente en comparación con Estados Unidos, donde la inflación seguía por encima del objetivo antes de los acontecimientos en torno a Irán y donde la política monetaria continúa siendo restrictiva.

Por tanto, el Banco Central Europeo cuenta con margen para evaluar primero el impacto sobre la economía y, quizá, subir los tipos ligeramente, dado que parte de una posición neutral. Por eso, algunas subidas de tipos estarían probablemente justificadas.

La cuestión es: ¿cuántas? ¿A qué ritmo? ¿En qué momento podremos determinar si este shock es temporal o no? ¿Hasta qué punto estamos viendo efectos de segunda ronda?

En estos momentos, el mercado descuenta que el BCE podría subir los tipos cerca de tres veces este año. Es posible. Probablemente estaría justificado si los precios de la energía se mantuvieran elevados durante más tiempo, trasladándose a unos servicios más caros, a salarios más altos y a una nueva aceleración de la inflación.

Pero nuestra opinión es que ese es un escenario bastante extremo. Al analizar la asimetría de la situación, ahí es donde encontramos el elemento más interesante.

Si, por ejemplo, se produjera una normalización en torno a Irán y los precios de la energía cayeran con rapidez, podría argumentarse que no habría necesidad de que el BCE subiera los tipos tres veces y de forma tan rápida en Europa. El banco central podría esperar a que los factores temporales se disiparan y quizá no tuviera que llegar a esas tres subidas.

Por el contrario, si los precios de la energía se mantuvieran mucho más altos durante mucho más tiempo, eso generaría un impulso recesivo en la economía. En ese contexto, sería difícil imaginar al BCE subiendo los tipos tres veces en plena recesión europea.

Esto no significa que tres subidas sean imposibles. Pero cuatro, cinco o seis subidas parecen algo fuera de lugar. En cambio, una o dos subidas sí son posibles, dependiendo de cómo evolucione la situación.

Esa es la asimetría.

Los tipos han repuntado con fuerza en los tramos a dos y cinco años de la curva, y creemos que la duración en esa parte del mercado se ha vuelto atractiva.


 

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