Thomas Friedberger: Si el renminbi se aprecia, el yen le seguirá; el status del dólar ha cambiado por completo
Por Thomas Friedberger, director general adjunto y Co-CIO de Tikehau Capital
El dólar estadounidense, que inició una tendencia bajista el año pasado, probablemente seguirá debilitándose, porque EE. UU. desea un dólar más débil. En ese contexto, será cada vez más incierto para un inversor en España —o en cualquier otro país europeo— invertir fuera de Europa. Aumentará la incertidumbre, la volatilidad general y la volatilidad en los tipos de cambio.
El renminbi es una de las divisas a seguir, pero habrá que vigilarla, porque podría ser el detonante de muchas cosas, incluida una presión inflacionaria que impida a los bancos centrales —especialmente a la Reserva Federal (Fed)— recortar tipos. Eso, probablemente provocará una especie de enfrentamiento entre el gobierno estadounidense y el banco central en algún momento. De hecho, ya está sucediendo, pero con el cambio en la dirección de la Fed previsto para mayo, será interesante ver cómo EE. UU. gestiona un posible repunte de la inflación si el renminbi se aprecia y el gobierno presiona para que el banco central vire hacia una política monetaria de unos tipos más bajos.
Si el renminbi comienza a apreciarse, el yen le seguirá. Eso probablemente provocará que una parte del ahorro asiático se quede en casa. Y esto representa un problema para la financiación de los déficits presupuestarios de los países occidentales.
La gran ventaja de EE. UU. hasta hace poco —el estatus de su moneda— ha cambiado por completo. Basta con ver lo que hizo China con Arabia Saudí en noviembre de 2024. China emitió un bono en dólares estadounidenses, a dos y cinco años, comprado íntegramente por Arabia Saudí, con solo un punto básico por encima del Treasury. Arabia Saudí demuestra que no por tener dólares estadounidenses están obligados a financiar el déficit presupuestario de EE. UU.
Además, muchos de esos países, como los fondos soberanos de Oriente Medio, disponen de abundantes dólares, pero están invirtiendo cada vez más a nivel local. Están financiando su propia infraestructura. También están invirtiendo mucho en Asia. Así que ese dinero ya no va a EE. UU.
A largo plazo, lo que realmente está en juego es el estatus del dólar como única moneda de reserva mundial. Y en Europa —porque el euro sigue siendo muy fuerte, y porque el impacto de las exportaciones chinas en Europa es mucho mayor que en EE. UU.— seguiremos teniendo una inflación baja.