Colchón de emergencia: el dinero que tienes que tener ahorrado antes de invertir

Colchón de emergencia: el dinero que tienes que tener ahorrado antes de invertir

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En resumen: el fondo de emergencia es el dinero que apartas para imprevistos antes de empezar a invertir. Lo habitual es reunir entre seis y doce meses de tus gastos fijos (si gastas 1.500 euros al mes, entre 9.000 y 18.000 euros), y algo más si tus ingresos son variables. Tiene que estar disponible en el momento y sin riesgo de perder valor: una cuenta remunerada o un depósito que puedas cancelar sin penalización son los sitios más habituales.

Llega el momento. Después de analizar diferentes opciones, compañías, riesgos, pros y contras…has decidido dar el paso hacia la inversión. Pero, como sabes, antes de iniciarte en este mundillo existe una especie de ritual que todo inversor novato que se precie debe realizar: conocerse a sí mismo o, lo que es lo mismo, analizar su perfil inversor. A través de este podremos saber qué tipo de productos son los más adecuados en relación a nuestra tolerancia al riesgo, horizonte temporal y objetivo. 

El error llega cuando una vez que hemos hecho los deberes y definido nuestro perfil nos precipitamos a invertir sin antes tener en cuenta otro factor importante: ¿contamos con un colchón o fondo de emergencia? ¿Hemos reservado suficiente dinero para cubrir posibles pérdidas?

Si no sabemos cómo contestar a estas preguntas, no pasa nada: en Finect os damos algunos consejos para preparar este fondo de emergencias antes de empezar a invertir.

Qué es un fondo de emergencia

Al igual que resulta obligatorio llevar a cabo este paso antes de empezar a invertir, también lo será contar con un nivel de ahorro asegurado que no esté expuesto a riesgos, que es el conocido como fondo de emergencias. El colchón o fondo de emergencia es la cantidad de dinero que deberías tener ahorrada antes de invertir tu dinero. Esto te permite afrontar con cierta tranquilidad los imprevistos o posibles “pérdidas” que puedan ocurrir.

Este fondo de emergencia será necesario por varios motivos: el primero es que si decidimos invertir todos nuestros ahorros en productos que no son totalmente líquidos y nos surge un imprevisto con el que necesitamos el dinero de manera urgente, no podremos contar con ese importe hasta que nos deshagamos de la inversión.

El segundo es que invirtamos en activos con riesgo y el imprevisto llegue justo cuando el mercado ha caído. Tendríamos que vender con pérdidas, convirtiendo una caída temporal en una pérdida real. Por este motivo, se aconseja invertir solo aquella parte del dinero que no se vaya a necesitar en varios años (un lustro como mínimo).

Pero, ojo. Tener un colchón de emergencia no quiere decir tener muchísimo dinero bajo la almohada. Nada que ver. Si hacemos eso, estaremos perdiendo la oportunidad de sacarle rentabilidad, incluso perdiendo su valor debido a la inflación.

¿Necesito un fondo de emergencia?

Invertir parte de nuestro patrimonio supone una responsabilidad importante, ya que estamos poniendo en juego nuestro bienestar futuro. Por este motivo, a la hora de invertir es necesario tener claro, además de nuestro objetivo, el plazo al que queremos llevar a cabo esa inversión y los límites que estamos dispuestos a tolerar cuando llega la hora de asumir riesgos.

Este último punto será esencial, pues nos ayudará a definir el tipo de activos que definirán nuestra estrategia de inversión. Si queréis saber cuál es vuestro perfil inversor, podéis consultarlo utilizando esta herramienta: calculadora de perfil inversor.

¿Cuánto necesito tener ahorrado en un colchón de emergencia?

Antes de definir la cantidad que se necesitará tener en el fondo de emergencias, primero habrá que diferenciar entre los ahorros, que se guardan con un objetivo concreto (por ejemplo, comprar un coche, una casa, etc) y el fondo de emergencias, que se creará únicamente para hacer frente a ese fin, el de los imprevistos. 

Ahora, bien, calcular el importe que se necesita dependerá del nivel de vida, objetivos y necesidades de cada persona. Por lo general, se recomienda mantener una cantidad que nos permita hacer frente a entre seis y 12 meses de nuestros gastos fijos mensuales (es decir, alimentación, hipoteca, gastos de vivienda, transporte…). 

Así, si por ejemplo esos costes se sitúan en los 800 euros, esto significa que tendríamos que tener, como mínimo, entre 4.800 y casi 10.000 euros. Obviamente, este cálculo también dependerá de la tranquilidad que a cada inversor le dé tener este colchón de emergencia, ya que habrá quienes duerman por las noches con una menor cantidad y quienes no se arriesguen hasta tener un colchón más grande. 

La cosa cambia si partimos ya con unos ahorros y queremos saber cuánto destinar al colchón y cuánto a la inversión. En este caso, supongamos que tenemos un total de 20.000 euros que queremos destinar a la inversión.

Utilizando el mismo ejemplo, el de una familia cuyos gastos ascienden a los 800 euros mensuales, se podría hacer la siguiente estimación: si dividimos esos 20.000 euros entre los 800 euros de gasto mensual, esta familia tendría 25 meses para poder hacer frente a sus gastos ante cualquier imprevisto. Si se decide mantener un colchón de emergencias para 12 meses, se necesitarán 9.600 euros para el fondo y se podrán utilizar 10.400 euros a la inversión. 

¿Dónde depositar el dinero del fondo de emergencia?

Puesto que el dinero del fondo de emergencia tiene que estar disponible ante cualquier imprevisto, lo mejor para ello será utilizar una cuenta remunerada. Actualmente, hay cuentas que pagan intereses sin apenas condiciones y otras que exigen domiciliar la nómina o un saldo mínimo para obtener la remuneración.

Eso sí, habrá que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, se exige contar con un saldo mínimo por un periodo de tiempo determinado para obtener la remuneración. Esto no implica que el dinero no pueda ser utilizado en cualquier momento, aunque, obviamente, no se obtendrá la remuneración. 

Otras opciones serán un depósito a plazo que no nos penalice por sacar el dinero antes de tiempo, o repartir el colchón: una parte en la cuenta para lo urgente y otra en un depósito o en un fondo monetario, que puede rendir algo más pero tarda unos días en devolverte el dinero y no está cubierto por el Fondo de Garantía de Depósitos. Las cuentas y los depósitos sí lo están, con hasta 100.000 euros por titular y entidad.

Eso sí, recuerda que el colchón es ahorro, no inversión: su trabajo es estar ahí cuando lo necesites, no ganar mucho. Con lo que pase de ese colchón, y para plazos largos, ya tiene sentido asumir algo de riesgo para batir a la inflación, por ejemplo con fondos indexados o un roboadvisor.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos meses de gastos debe cubrir el fondo de emergencia?

Entre seis y doce meses de gastos fijos es la referencia habitual. Si eres autónomo, tienes ingresos variables o eres la única fuente de ingresos de la familia, conviene acercarse a la parte alta.

¿Hay que tener el fondo de emergencia antes de invertir?

Es lo recomendable. Sin colchón, cualquier imprevisto te puede obligar a vender tus inversiones en mal momento.

¿Dónde guardo el fondo de emergencia?

En un producto sin riesgo y con liquidez inmediata o casi inmediata: una cuenta remunerada, un depósito sin penalización por cancelar o una combinación de ambos.


Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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