Al accionista no le interesa tanto cómo ha crecido el volumen total de recursos propios de su empresa sino cómo ha aumentado esa magnitud en relación al número de acciones, es decir,  cómo ha variado el valor contable . En realidad, el valor contable influye poco en la valoración que hace el mercado de una acción, pues los inversores se guían más por otros criterios, como los beneficios, la solvencia o la rentabilidad. Sin embargo, si una sociedad consigue elevar el valor contable de sus acciones está  creando valor para el accionista.

Se puede observar que entre junio de 2012 y junio de 2015,  las doce empresas con mejor evolución de su valor contable también se han comportado bien en bolsa  en el período considerado mientras que la mayoría de las que han reducido su valor intrínseco han tenido una evolución negativa, aunque hay algunas excepciones notables, en particular las de IAG, Gamesa, Bankinter o Acciona. Endesa es un caso aparte debido a la reorganización de activos llevada a cabo por su matriz, Enel.

En tanto que el valor contable en sí mismo influye poco en la percepción de los inversores sobre el verdadero valor de una empresa, la  relación precio-valor contable no resulta un buen criterio de selección, como demostré en mi libro  Invertir Low Cost. Sin embargo, un  aumento del valor contable suele tener una influencia positiva sobre el precio de la acción, tal como vemos que ha ocurrido en los últimos tres años.

Es decir, el valor contable en sí mismo no nos dice gran cosa pero su evolución en el tiempo sí que nos aporta una información valiosa.

Ver artículo completo en Invesgrama