Menuda hay liada ahora mismo en los aeropuertos. Spanair, aerolínea con un 22% de cuota de mercado en España, ha anunciado que deja de volar por puro estrangulamiento financiero.

Leo en prensa que esto supone dejar, sólo este fin de semana, a más de 22.000 viajeros tirados. Y no pensemos ya el caos que habrá durante la semana, la cantidad de negocio que va a trastocar...

En fin, malos tiempos, desde luego. Pero qué casualidad que la primera gran aerolínea en cerrar en España tenga buena parte de peso "público" en su accionariado. Igual que en el sector financiero las cajas.

Al parecer, en manos de la administración catalana estaría cerca de un 65% de las acciones, a través de distintos organismos o empresas públicas. 

Otro sueño de grandeza política que acaba mal. Lo que la Generalitat y el Ajuntament de Barcelona pretendían que fuera su aerolínea de bandera para vuelos internacionales... 

Con la ola de realidad que supone la crisis, lo convierte en el mayor cierre y escándalo en el sector de las aerolíneas en España que yo recuerde. Otro buen ejemplo de dinero del contribuyente malgastado en aventuras de grandeza políticas.