200.000 bitcoin en 2026: los grandes inversores acumulan cripto 4 veces más rápido de lo que se mina
El 30% de toda la oferta de Bitcoin existente está ya en manos institucionales. Uno de cada ocho bitcoins en circulación pertenece a un ETF, una empresa con Bitcoin en balance o un fondo. Hace dos años, esa cifra apenas rozaba el 5%. El cambio es una transición acelerada que está redefiniendo cómo funciona el mercado de Bitcoin, quién marca el precio y, sobre todo, hacia dónde fluye el capital institucional global.
Esa fue la tesis central que recorrió, con distintos matices, las ponencias e intervenciones del MadBitcoin Summit 2026 celebrado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Desde la keynote de André Dragosch (director de Research de Bitwise Europe) hasta la mesa redonda "Institutional Bitcoin Breakthroughs" con gestores y brokers internacionales, pasando por las intervenciones de Bradley Duke (Head of Europe en Bitwise) y Javier Pastor (director de Comunicación y Formación Institucional en Bit2Me), el mensaje fue inequívoco: la adopción institucional de Bitcoin es imparable.
El final del principio: por qué 2024 fue el punto de inflexión
Dragosch abrió su intervención citando a Winston Churchill —"esto no es el final, ni siquiera es el principio del final, pero quizás sea el final del principio"— para situar dónde está hoy Bitcoin en términos de adopción. Y los datos que mostró sostienen la metáfora.
En enero de 2024 se lanzaron nueve ETFs al contado de Bitcoin en Estados Unidos. En noviembre del mismo año, Trump ganó las elecciones. Ambos eventos, según Dragosch, dispararon la curva de adopción: "Antes de 2024, el crecimiento en las tenencias de Bitcoin tanto de BlackRock IBIT como de Strategy era mediocre. Crecían, pero no demasiado. Cuando llegó 2024, lo primero que vimos fue el despegue de las tenencias en ETFs con su lanzamiento. Y más tarde en el año, las tenencias de Strategy también despegaron: prácticamente duplicaron lo que tenían en 2024" (traducido del inglés).
El dato más rotundo de su presentación fue este: las tenencias institucionales totales pasaron de menos del 5% de la oferta de Bitcoin antes de 2024 a cerca del 30% en 2026. "Uno de cada ocho Bitcoin del planeta está controlado por una institución", resumió Dragosch. Y matizó algo que en el ecosistema cripto suele generar tensión ideológica: "Podemos debatir si esto es bueno o malo, pero la belleza de Bitcoin es que no puedes realmente controlar el protocolo a través de la oferta. Y eso es bueno, a diferencia del proof of stake u otros protocolos".
Compradores institucionales vs. nueva oferta: el déficit estructural
Y es que las instituciones están comprando mucho más Bitcoin del que los mineros producen. Dragosch lo explicó con cifras de 2026: "En lo que va de año, las instituciones han comprado alrededor de 200.000 Bitcoin. La nueva oferta producida por minería ha sido de aproximadamente 55.000. Es decir, han comprado casi cuatro veces la nueva oferta. Están creando un sobrecalentamiento de demanda, un déficit de oferta que, todo lo demás constante, implica que los precios tienen que subir para reequilibrar".
Bradley Duke aportó la cifra mensual más reciente desde su keynote del lunes: "En el último mes hasta principios de mayo, las empresas de tesorería compraron 92.000 Bitcoin. Dos tercios de eso fue Strategy. Si pensamos que la nueva oferta mensual de Bitcoin son unos 12.700, hablamos de más de siete veces la nueva oferta absorbida solo por las empresas de tesorería. Y eso es antes de mirar a cualquier otro tipo de inversor, incluyendo los ETPs y ETFs globales".
El dato más significativo, sin embargo, es el que tiene que ver con el comportamiento del comprador institucional cuando el mercado cae. "Por primera vez en la historia, la demanda institucional ha explicado todos los flujos positivos on-chain de Bitcoin este año", explicó Dragosch. "Los flujos de capital on-chain fueron negativos porque estábamos en un mercado bajista, los holders a corto plazo vendían, el retail vendía. Pero la puja institucional fue positiva, se mantuvo positiva, no decayó. Contra los aproximadamente 20.000 Bitcoin vendidos on-chain, se compraron 90.000 Bitcoin por parte de instituciones. Eso explicó toda la entrada positiva".
Esa diferencia entre cómo se comporta el comprador institucional y el inversor retail es el hilo conductor más importante para entender el ciclo actual. Duke lo expresó con una distinción operativa: "Los ETPs globales en periodos de estrés sí venden. Son activos líquidos, hay un sell-off. Pero las empresas de tesorería siguen comprando. Quizás ralentizan el ritmo o paran ciertos periodos, pero no venden. Y esto es realmente interesante para quien mira al futuro de Bitcoin, porque cuando lanzamos nuestros primeros productos de inversión en cripto en 2018 y 2019, no estábamos pensando en empresas de tesorería de Bitcoin. Sabíamos que las corporaciones serían compradoras algún día, pero nunca a este nivel".
Una de las afirmaciones más interesantes de Dragosch, y que merece destacar para quien aún piensa en Bitcoin como un activo idiosincrático, fue esta: "Puedes explicar alrededor del 80% del rendimiento de Bitcoin a través de cambios en factores macro muy aburridos: expectativas de crecimiento global, política monetaria, dólar estadounidense, riesgos de la eurozona. Este año en particular ha sido influenciado sobre todo por las expectativas de crecimiento global. Tuvimos el shock de oferta, las condiciones financieras se endurecieron, el shock del precio del petróleo".
Bitcoin, en otras palabras, ya se comporta como un activo financiero global cuyo precio responde a las mismas variables que afectan al S&P 500, al oro o al euro/dólar. Eso tiene una implicación práctica importante para el inversor: el análisis sobre Bitcoin ya no puede limitarse al gráfico técnico ni a las métricas on-chain. Hay que mirar al BCE, a la Fed, a los datos de empleo, al petróleo.
Tesorerías corporativas: la palanca silenciosa
Tanto Duke como Dragosch insistieron en que el verdadero motor de la demanda institucional en 2026 no han sido los ETFs, sino las empresas de tesorería. "Las empresas de tesorería, especialmente MSTR (Strategy), han hecho el trabajo pesado este año", señaló Dragosch. "Compraron alrededor de dos tercios de la demanda institucional. Strategy compró más que toda la nueva oferta".
Y eso ha permitido un sorpasso histórico. "Microstrategy empezó a comprar Bitcoin en agosto de 2020, mucho antes que nadie a nivel institucional", explicó Duke. "Fueron durante mucho tiempo el mayor tenedor de Bitcoin como entidad, hasta que llegó IBIT, el ETF de Bitcoin de BlackRock, que les superó pocos meses después de su lanzamiento. Pero lo que ha pasado recientemente es que Strategy ha seguido comprando y ya ha vuelto a superarlos. Ahora es de nuevo el mayor tenedor".
Javier Pastor, de Bit2Me, conectó esta tendencia con su propia experiencia desde España: "La adopción de Bitcoin en tesorerías corporativas ya no es solo algo que ocurre en Estados Unidos. También está ocurriendo en España, en Europa". Bit2Me es actualmente el custodio de Vanadi Treasury, la primera empresa cotizada española que integra Bitcoin en su balance de tesorería con más de 210 Bitcoin custodiados.
El planteamiento de Pastor desplazó el foco desde el inversor institucional hacia el director financiero. Su tesis: el papel de un CFO no es especular, es preservar capital y proteger liquidez. Y en el entorno monetario actual, eso ya no se puede hacer solo con depósitos bancarios y deuda soberana.
"El efectivo corporativo se está derritiendo", planteó. "La inflación no solo afecta a los consumidores ni a las familias. Afecta también a los balances. Las empresas lo experimentan a través del aumento de costes, márgenes que se reducen y la erosión gradual del poder adquisitivo. Esto crea un desafío para los departamentos de tesorería". Su lectura es que se está construyendo un nuevo toolkit financiero corporativo: Bitcoin como capa de reserva, stablecoins como capa de liquidación.
En este modelo, Bitcoin funciona como reserva de largo plazo: escaso, global, transparente, líquido. Las stablecoins, en cambio, resuelven el problema operativo del pago: liquidaciones más rápidas, transferencias globales 24/7, liquidez programable y menor fricción. "Bitcoin presenta valor, las stablecoins mueven valor de manera eficiente", resumió Pastor.
Y aquí la regulación juega un papel clave. "MiCA es probablemente uno de los desarrollos más importantes en la industria europea de activos digitales", apuntó. "Por primera vez Europa tiene un marco regulatorio unificado para activos digitales. Y eso lo cambia todo para las corporaciones, porque las empresas se mueven en función de la gobernanza, la seguridad, el cumplimiento y la gestión de riesgos".
El producto que abre la puerta del mercado de bonos a cripto: créditos digitales
Una de las discusiones más más relevantes para entender lo que viene, se produjo en la mesa redonda "Institutional Bitcoin Breakthroughs". El tema: los llamados créditos digitales, instrumentos de renta fija con colateral en Bitcoin —Stretch y SATA de Strategy, los productos de Stripe— que abren la puerta a un universo de inversores que hasta ahora no podían tocar el ecosistema cripto.
"Estamos hablando de abrir la puerta a 300 billones de dólares en mercados de bonos globales", planteó Richard Byworth, moderador de la mesa. "Un gestor de renta fija siempre hace la misma pregunta: ¿cómo recupero mi dinero si hay impago? Cuando el colateral es Bitcoin, esa pregunta se vuelve muy interesante".
Guillaume Bajczman, de Roxom, fue el más entusiasta: "Estaba esperando un producto así como bitcoiner. En Roxom lo que hacemos es un carry trade: el cliente deposita su Bitcoin, nosotros le prestamos Stretch, y recibe los dividendos pagados mensualmente en Bitcoin directamente en su cuenta. Desde que tenemos Stretch, SATA y otros activos, podemos hacer pagos semanales en Bitcoin a nuestros clientes. Eso antes no existía". Pero también reconoció con honestidad el riesgo de fondo: "Todos nos preguntamos qué pasaría si Saylor lo estropea. No lo sabemos. Es un riesgo. Pero confiamos mucho en lo que está construyendo".
Sam Roberts, de Cartwright, fue más cauteloso desde la perspectiva del asesor de pensiones: "Para nuestros clientes es muy difícil justificar la compra de estos instrumentos hoy. Hay riesgo de compañía específico, aunque entiendan la estructura. Para que las instituciones se sientan cómodas necesitarán más emisores, fondos diversificados. Pero sí creo que ha abierto la puerta a la innovación en cómo combinar renta fija y Bitcoin".
El caso del fondo de pensiones que aún sorprende
Sam Roberts protagonizó la historia más inédita de toda la mesa redonda. En noviembre de 2024, Cartwright consiguió que un fondo de pensiones corporativo británico asignara un 3% directamente a Bitcoin on-chain, sin pasar por un ETF, asumiendo la custodia.
"Partimos siempre de la pregunta de cuáles son las debilidades y fragilidades del sistema monetario actual", explicó Roberts. "Hablamos de oro, hablamos de Bitcoin desde esa óptica. La realidad es que no es el activo adecuado para todos, pero sí lo será para algunos, y tienen que pasar por el proceso correcto para saberlo".
Su estimación sobre los plazos de adopción en pensiones es concreta y poco optimista: "Puede llevar uno o dos años a una firma asesora similar a la nuestra ponerse cómoda con Bitcoin desde cero. Luego van a sus clientes y los convencen. Eso puede ser uno o dos años más. Con lo cual, una visión posible es que hacia finales de 2028 el fondo de pensiones medio haya tomado ya una decisión en un sentido u otro".
Leopoldo Moreno, responsable de LTP España, aportó la perspectiva desde el prime brokerage institucional: "Hemos visto un aumento significativo del interés en transacciones OTC y en la incorporación de clientes digitales específicamente interesados en asignaciones a Bitcoin, incluso cuando el precio cayó cerca de un 50%. En Asia estamos conectados con la mayoría de los bancos, exchanges y market makers. Ver que el interés institucional sube cuando el precio baja es muy revelador".
Todavía es pronto: el potencial de la asignación óptima
La pregunta clave es cómo se mueve la oferta desde individuos hacia instituciones. La respuesta, según Dragosch, es matemática: "Solo a través de precios más altos. Esa es una de las tesis de inversión clave de Bitcoin en términos de adopción institucional".
El potencial de adopción adicional es enorme y se mide comparando con otras categorías de activos. "En Europa, los ETPs de Bitcoin representan quizás un 1% del total de activos bajo gestión. La industria europea de fondos regulados está en torno a 11-12 billones de euros. En Estados Unidos es similar: el mercado de ETFs ronda los 10 billones de dólares, mientras que los ETFs de Bitcoin son unos 200.000 millones. Es justo por encima del 1%. Pero la mayoría de estudios implican que la asignación óptima estaría más cerca del 5%".
Y sin tener en cuenta los fondos de pensiones, donde la cifra se dispara: "Los planes 401(k) en Estados Unidos son 12 billones de dólares. Es un pool de capital enorme al que apenas se ha empezado a entrar".
La conclusión que dejó el Summit es difícil de discutir con los números encima de la mesa: durante el último año, mientras el inversor retail vendía Bitcoin asustado por la caída, las instituciones —fondos soberanos, tesorerías corporativas, ETFs, fondos de pensiones pioneros— absorbieron toda la oferta nueva y aún más. La distancia entre cómo se comporta el dinero institucional y el inversor minorista nunca había sido tan visible. ¿Acompañará el retail en la segunda mitad del año?
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