El oro no refugia: cae casi un 4% hasta los 4.000 dólares en plena huida de la bolsa tecnológica

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El oro cae un 3,85% en la semana y cotiza en torno a 4.023 dólares por onza

Julius Baer apunta a ventas de inversores chinos que necesitan liquidez

Man Group: con el bono a 30 años por encima del 5%, el oro pierde atractivo

Pepitas de oro: el precio del oro cae y roza los 4.000 dólares por onza

El oro se deja un 3,85% en la semana y roza los 4.000 dólares por onza. Cotiza en torno a 4.023 dólares, cerca de sus niveles más bajos en casi tres meses, y en el último mes pierde un 5,9%. 

¿Lo raro? El momento. Las bolsas tecnológicas se desploman, el Brent supera los 114 dólares por las tensiones en Oriente Medio y hay miedo a la inflación. El guion perfecto para el oro... que esta vez no se cumple. Y la plata lo pasa todavía peor: cae un 15,7% en el último mes, hasta unos 53,8 dólares por onza.

¿Quién está vendiendo oro?

Es la pregunta que se hace Carsten Menke, director de Investigación Next Generation de Julius Baer. Y la respuesta no es evidente. "Las posiciones en productos respaldados por activos físicos siguen mostrando una gran resiliencia (especialmente en el caso del oro) y las ventas de carácter especulativo tampoco parecen ser muy significativas", explica.

El dato lo deja claro: desde el verano, los productos respaldados por oro físico han sumado unas 70 toneladas, mientras el precio caía más de un 13%. Normalmente, ambas cosas van de la mano.

¿Entonces? Menke apunta a China. "Una posible fuente de presión vendedora podría ser la necesidad de los inversores chinos de obtener liquidez, a raíz de las recientes medidas adoptadas en el país contra la tenencia de capitales en el extranjero", señala el experto. Es decir, que algunos inversores chinos estarían vendiendo metal para pagar la factura fiscal.

Hay otra explicación más de manual. Con el desplome de la tecnología, los operadores venden metales preciosos para cubrir pérdidas en otros activos. Lo de siempre: cuando hay que hacer caja, se vende lo que se puede vender.

Eso sí, ojo con la cota de los 4.000 dólares. "En el caso del oro, perforar los 4.000 dólares por onza probablemente desencadenaría algunas ventas", advierte Menke. Aun así, la entidad suiza mantiene su visión positiva: "A corto plazo, los riesgos para los precios parecen inclinarse a la baja, pero las perspectivas a largo plazo siguen siendo atractivas".

... y quién está comprando

La otra cara de la moneda la cuenta Nicolás Peña, director de ventas institucionales de Franklin Templeton Investments Iberia, en el último Mente Abierta, el espacio de análisis que Finect produce junto a la gestora. Y sus compradores tienen nombre y apellidos: bancos centrales y ETFs.

"Un banco central cuando compra oro no busca un precio, no busca algo barato o caro. Busca tener reservas estructurales, que normalmente eran dólares, eran euros, pero cada vez más oro", explica Peña. Con China a la cabeza.

Los ETFs de oro, que usan institucionales, fondos de inversión y family offices, acumulan más de 100 millones de onzas. Y sus flujos han seguido creciendo en los últimos tres meses, mientras el precio caía.

¿Y las ventas? Peña las sitúa en los derivados: inversores que habían entrado apalancados y deshacen posiciones, y quienes compraron hace uno o dos años y recogen beneficios. "El inversor estructural de largo plazo, que serían los bancos centrales o los institucionales vía ETF, está comprando, y la parte táctica de futuros es donde hemos visto ventas", señala. En eso no coincide con Julius Baer, que no ve ventas especulativas de peso.

Vamos, que para la gestora "las manos fuertes o el dinero sigue entrando al tipo de activo".

Los bonos le quitan el papel de refugio

Mientras el oro cae, el dinero que huye de la bolsa se va a la deuda pública. La rentabilidad del bono estadounidense a 10 años bajó el jueves más de 10 puntos básicos, hasta el entorno del 4,97%, su nivel más bajo en un mes.

"Los bonos soberanos de referencia (core) han recuperado su tradicional función de activo refugio", comenta Afonso Borges, analista de Renta Fija de Julius Baer. En el plazo a 30 años, la rentabilidad "ha caído 27 puntos básicos en las dos últimas semanas, lo que supone el mayor repunte (en términos de precio) de los últimos 13 meses".

¿Para qué tener un activo que no paga nada si el bono te da un 5%? Ese es el problema del oro ahora mismo, según muchos. "El principal obstáculo para el oro en estos momentos es que se trata de un activo que no genera ingresos, cuando los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años ofrecen una rentabilidad superior al 5%", resume Albert Chu, gestor de carteras de recursos naturales de Man Group. El gestor recuerda que el oro "ha perdido algo más de una quinta parte de su valor desde el máximo alcanzado a finales de enero" y que "apenas ha servido de refugio para los inversores".

Peña lo dice todavía más claro: "Los bonos o el activo remunerado son el enemigo natural del oro". Aunque en Franklin Templeton creen que en 2022 y 2023 esa relación se rompió con la llegada de los bancos centrales: "Hay algo estructural detrás, hay algo más importante, que es esa necesidad de diversificar de un tipo de activo: del bono americano".

Chu tampoco lo da por perdido. Los mismos factores que tienen los rendimientos altos (inflación persistente e incertidumbre geopolítica) "normalmente favorecen al oro". Y los bancos centrales, con China a la cabeza, "siguen comprando oro en volúmenes récord". Y no solo compra el banco central. Según Gold Avenue, China importó más de 1.000 toneladas de oro en los ocho primeros meses de 2026, más que en todo 2025.

¿Y las mineras?

Para Man Group, una forma de esquivar la desventaja del oro (que no paga nada) son las compañías que lo extraen. Según sus cálculos con datos de Bloomberg, seis grandes mineras repartirán de media un dividendo de alrededor del 2,7% en los próximos 12 meses.

Y podría ser más. Si destinaran a dividendos el 50% de su flujo de caja libre, con el oro a 5.000 dólares, una política así "podría elevar la rentabilidad por dividendo media de la muestra hasta cerca del 5%, prácticamente al nivel de la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense", calcula Chu.

¿Margen? Lo tienen. El gestor estima que el sector cubre costes con el oro entre 1.700 y 1.800 dólares, muy por debajo de los 4.000 actuales. "Dicho esto, las mineras de oro rara vez han gozado de una situación financiera tan sólida", añade. La contrapartida: estas acciones se mueven con más violencia que el propio metal, en las subidas y en las caídas. "Si el oro se mantiene o sube, lo hará muy bien. Si el oro cae, sufrirá", resume Peña.

La próxima parada, el miércoles. La Fed decide sobre los tipos y el mercado da un 91% de probabilidades a que los deje sin cambios en el 4%. Lo que diga sobre diciembre puede marcar si el oro defiende los 4.000 dólares... o no.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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