Laurent Denize (Oddo BHF): "El principal riesgo de la IA está en la financiación circular de las grandes tecnológicas"
“La IA sigue siendo una tendencia estructural poderosa, pero el sobrecalentamiento es más probable donde la ingeniería financiera sustituye a la generación real de caja”. Con esta advertencia, Laurent Denize, director de inversiones de Oddo BHF, resume uno de los grandes ejes de su visión para 2026 en una entrevista con Finect.
La inteligencia artificial es y seguirá siendo el principal motor de creación de valor a nivel global, según el experto. Sin embargo, introduce un matiz relevante: parte del entusiasmo del mercado podría estar apoyándose en dinámicas financieras frágiles.
"El principal riesgo está en las estructuras de financiación circular utilizadas por algunas grandes tecnológicas vinculadas a la IA. Estos mecanismos inflan los ingresos al canalizar financiación entre partes interconectadas, haciendo que las valoraciones sean vulnerables si cambian las condiciones", comenta Denize.
El experto señala la existencia de esas estructuras de financiación "cada vez más complejas y circulares entre proveedores y usuarios de infraestructuras de IA” que “están inflando artificialmente los ingresos”. Y advierte de que estos modelos "podrían deshacerse rápidamente si cambian las hipótesis subyacentes”.
Por eso, considera fundamental que los inversores vigilen aspectos muy concretos como la dependencia de flujos de financiación internos o entre empresas vinculadas, las tasas de utilización y rentabilidad de infraestructuras relacionadas con la IA, los márgenes en relación con la intensidad de capital y la sensibilidad a cambios en la política monetaria. La tesis estructural se mantiene, pero el riesgo de excesos también.
Sobre esa posible rotación fuera de las grandes tecnológicas en 2026, no lo considera su escenario base. “Es posible, pero no inevitable”, resume. Si el impulso de la IA continúa y la política monetaria sigue siendo favorable, “la tecnología y las compañías de crecimiento de calidad deberían seguir comportándose bien”. Solo en un entorno de endurecimiento monetario o de mayor escepticismo hacia la IA podrían ganar peso sectores defensivos.
Una economía “más frágil de lo que parece”
Más allá de la tecnología, Denize describe un escenario macro que invita a la prudencia. En su escenario central para 2026, la economía mundial es “más frágil de lo que parece”. El experto dibuja un contexto de mercados resilientes, pero asentados sobre equilibrios delicados. En su opinión, la economía mundial es hoy más frágil de lo que parece y existen riesgos que el mercado podría estar infravalorando.
Entre esos riesgos destaca la inestabilidad política en Estados Unidos. Denize recuerda que “las tensiones en curso, incluida la amenaza del Gobierno de imputar al presidente de la Reserva Federal, Powell, ya han contribuido al debilitamiento del dólar”. A su juicio, esto “apunta a preocupaciones sobre la fiabilidad de las instituciones estadounidenses y la estabilidad política”.
A este factor se suman las “políticas arancelarias erráticas, el aumento del proteccionismo y tensiones geopolíticas más amplias”, elementos que “siguen socavando la confianza y generando fragilidad económica”, comenta.
Tampoco pierde de vista los riesgos financieros: “Los elevados volúmenes de emisión gubernamental, el aumento de la deuda pública y la posible reversión del carry trade japonés podrían generar nuevos episodios de tensión en los mercados”.
Una visión constructiva, pero...
Pese a este telón de fondo, Denize mantiene una postura constructiva sobre la renta variable en 2026. Su optimismo se apoya en tres pilares claros. En primer lugar, unas “condiciones monetarias y fiscales favorables”, con el mercado anticipando varias bajadas de tipos en Estados Unidos y con medidas fiscales que “se espera que impulsen de forma significativa los ingresos y los precios de los activos”. Europa, añade, “también podría recortar tipos si el crecimiento se debilita aún más”.
El segundo pilar son los beneficios empresariales. Las compañías tecnológicas, señala, “siguen mostrando un sólido crecimiento de ingresos y beneficios”, con expectativas de ganancias “en torno al 15% para 2026”.
El tercero es el consumo estadounidense, que considera “estable”, ya que a pesar del debilitamiento del mercado laboral "el consumo sigue respaldado por el aumento de los precios de los activos y los beneficios fiscales esperados para los tramos de renta más altos”.
Ahora bien, el escenario no está blindado. Podría cambiar si la política monetaria se vuelve más restrictiva de lo previsto, si la confianza del mercado en la IA se debilita por preocupaciones estructurales, si la actividad económica se desacelera con mayor intensidad o bien si escalan los conflictos geopolíticos, algo que estamos viendo en estos días.
¿Por qué siguen prefiriendo invertir en Estados Unidos?
En cuanto a la asignación geográfica, Denize sigue inclinándose por el mercado estadounidense frente al europeo, incluso con valoraciones exigentes. Argumenta que las empresas de EEUU mantienen una mayor rentabilidad, generando flujos de caja libres y rentabilidad sobre recursos propios líderes en el sector, lo que “justifica parcialmente las valoraciones elevadas”.
Además, Estados Unidos conserva el liderazgo en tecnología e IA y sigue siendo “el centro de la innovación global, atrayendo flujos de capital desproporcionados”. A ello se suma una demanda interna más robusta, ya que el consumo se mantiene pese a la moderación del mercado laboral, destacan.
¿Y qué tendría que hacer Europa para que llamara más su interés? Denize considera clave para cerrar la brecha el “acelerar programas de inversión como las iniciativas de infraestructuras y defensa financiadas con deuda en Alemania”, fortalecer la demanda interna y “fomentar la integración de los mercados de capitales y la innovación”.
Renta fija, dólar y oro
En renta fija, apuesta por posiciones en “deuda investment grade y high yield a corto plazo” para “limitar riesgo de duración y de crédito mientras se captura un carry atractivo”. Mantiene una duración neutral tanto en EE. UU. como en Europa, en un entorno de señales macro mixtas.
No descarta, eso sí, nuevas tensiones en deuda soberana debido a “las elevadas emisiones de deuda pública”, el aumento del endeudamiento y “una posible reversión del carry trade japonés”.
En divisas y activos refugio, su diagnóstico es claro: “El dólar estadounidense podría seguir debilitándose”, principalmente por el aumento de tensiones políticas, mientras que “el euro podría beneficiarse de esta tendencia”. En cuanto al oro, lo define como “una fuerte cobertura”, recordando que su subida del 65% en 2025, superando los 4.000 dólares, refleja “una mayor demanda de protección frente a crisis”.
¿Una idea de inversión para 2026?
Preguntado por si tuviera que elegir una sola idea de inversión para 2026, Denize lo tiene claro: “Exposición a tecnología impulsada por IA centrada en Estados Unidos y el Sudeste Asiático”.
A pesar de estos posibles riesgos de sobrecalentamiento, el experto cree que “la IA sigue siendo el principal motor de creación de valor global”, con Estados Unidos liderando el ecosistema de innovación y Asia ofreciendo ventajas estructurales gracias a su demografía, urbanización y acceso a recursos.
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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
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