Los mercados celebraron la derrota de Trump con subidón, pero las empresas de IA tienen un enemigo inesperado: los vecinos que no quieren centros de datos

Los mercados celebraron la derrota de Trump con subidón, pero las empresas de IA tienen un enemigo inesperado: los vecinos que no quieren centros de datos

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Las midterms dejan un perdedor claro en bolsa: los chips y la infraestructura de la inteligencia artificial. Mientras el Dow Jones se disparaba este miércoles un 3,03% y el S&P 500 un 1,58%, el índice de semiconductores de Filadelfia cedía un 3,1%. ¿El motivo? El miedo a que los centros de datos se conviertan en la nueva batalla política en Estados Unidos.

Y la caída sigue hoy en Asia. El Kospi surcoreano se dejaba en torno a un 5,28% durante la sesión, con Samsung Electronics y SK Hynix retrocediendo cerca de un 7,57% y un 11%. Lo curioso es que no toda la tecnología ha sufrido. Microsoft y Amazon subieron más de un 6% el mismo día. Vamos, que el mercado ha separado a quien fabrica la infraestructura de quien ya la tiene montada.

Más de 30 votaciones contra los centros de datos

El Congreso no es la única pieza que ha cambiado. En la misma jornada electoral se votaron decenas de iniciativas locales sobre los centros de datos, y según los primeros recuentos más de treinta propuestas restrictivas habían sido aprobadas o encabezaban las votaciones. Detrás están el consumo de electricidad y agua de estas instalaciones y su impacto en los vecinos.

"Los fabricantes de semiconductores, equipos eléctricos y otros componentes podrían afrontar retrasos en los pedidos y una moderación del crecimiento", explica Víctor Álvarez, director de Renta Variable de Tressis. En cambio, añade, "los grandes proveedores de servicios en la nube, que ya disponen de una amplia infraestructura operativa, podrían beneficiarse de una mayor utilización de sus activos y de una menor presión sobre sus inversiones de capital".

Es decir, que si construir un centro de datos nuevo se complica, el que ya lo tiene operativo sale ganando. Eso explica la foto de Microsoft y Amazon en verde.

Desde MFS Investment Management apuntan en la misma dirección: "La construcción de centros de datos podría encontrar nuevas dificultades a nivel estatal, debido a las victorias demócratas en algunas elecciones clave a gobernador". La gestora recuerda que la privacidad en la IA y el impacto de estas instalaciones en las comunidades locales son prioridades del partido ganador.

¿Y si el freno llega al crecimiento de EEUU?

Aquí está la parte que más preocupa a los gestores de renta fija. Buena parte del crecimiento económico estadounidense de los últimos años se ha apoyado en el gasto de las grandes tecnológicas en IA.

Andrew Lake, CIO y responsable de renta fija de Mirabaud Asset Management, señala que el resultado plantea "la politización del despliegue de centros de datos y un endurecimiento de la regulación de la IA". Y lanza la pregunta: buena parte del crecimiento de EEUU "ha estado impulsado por el gasto de capex en IA, ¿pasa ahora a ser más vulnerable?".

Su respuesta no es tranquilizadora del todo. "Si se produce un retroceso en la expansión de los centros de datos y un menor capex, el crecimiento podría ralentizarse", advierte Lake.

Ojo, porque al susto político se sumaron anoche los resultados de dos 'pesos pesados' del sector. Arm elevó sus ingresos un 27%, hasta 1.440 millones de dólares, pero los royalties solo crecieron un 8% y la acción cayó tras el cierre. Qualcomm superó previsiones, aunque sus ingresos bajaron un 8% y los de chips para móviles se hundieron un 26%.

"Se están exagerando los riesgos"

Pues no todos ven el vaso medio vacío. Varias gestoras creen que el mercado ha reaccionado de más, y tienen un argumento de peso: Trump conserva el veto presidencial.

"Las preocupaciones inmediatas sobre posibles regulaciones en materia de inteligencia artificial, por ejemplo, podrían resultar exageradas, dado que el presidente Trump seguirá teniendo capacidad para vetar aquellas leyes con las que no esté de acuerdo", comenta Anthony Willis, economista sénior de Columbia Threadneedle Investments.

En J.P. Morgan Banca Privada lo dicen sin rodeos: "es posible que se estén exagerando los riesgos para la expansión de la IA". Madison Faller, estratega global de inversiones de J.P. Morgan Private Bank, recuerda que la oposición local a los centros de datos ya existía en 2026, y además con apoyo de los dos partidos. Lo que de verdad vigila es otra cosa: "El riesgo clave radica en si dicha oposición da lugar a moratorias más generalizadas, a un endurecimiento de los permisos y a requisitos más estrictos en materia de impacto en la comunidad".

Y hay un matiz que suele pasar desapercibido. La reindustrialización de EEUU tiene apoyo de ambos partidos, así que desde MFS creen que "es probable que los sectores industrial, de semiconductores y de fabricación de equipos eléctricos no se enfrenten a mayores trabas por parte del Congreso". El problema estaría en los estados, no en Washington.

¿Fin de la fiesta de la IA?

Ninguna de las gestoras habla de un cambio de ciclo. En Tressis creen que el mercado tenía motivos para rebajar unas expectativas de crecimiento "extraordinariamente exigentes", pero Álvarez marca el límite: "Sería precipitado interpretar estas restricciones como una destrucción permanente de la demanda de inteligencia artificial".

"Los proyectos pueden retrasarse, trasladarse geográficamente o encarecerse sin que desaparezca necesariamente la necesidad de capacidad de computación", añade. Eso sí, la duda de fondo sigue ahí: "No basta con que la demanda crezca, las compañías deben demostrar que las enormes inversiones realizadas generan retornos suficientes para justificarlas".

Faller, por su parte, mantiene el optimismo con un pequeño asterisco: "Esperamos que la renta variable siga al alza durante el próximo año y que continúe la inversión en IA, aunque la expansión se ralentice ligeramente y se concentre más geográficamente".

¿Y la historia qué dice? Según MFS, desde 1946 los mercados estadounidenses han subido en los 12 meses posteriores a las 20 elecciones de mitad de mandato celebradas, con una ganancia media del 14,4%. Otra cosa es que esa subida la lideren los mismos de siempre, claro.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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