Récord histórico en el precio del cobre: ¿qué está pasando? ETFs que se benefician
El cobre al contado tocó esta semana los 14.545 dólares por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres, un récord. Pero el dato que mejor describía lo que estaba pasando no era el precio: era la prisa. El lunes se llegaron a pagar 543,50 dólares más por recibir el metal de inmediato que por recibirlo dentro de tres meses, el mayor diferencial desde el squeeze de 2021.
La causa está en los almacenes. La Bolsa de Metales de Londres contaba hasta hace poco con 208.000 toneladas de inventario, pero casi la mitad ya estaba reservada para su retirada, de modo que solo quedaban 103.000 toneladas realmente disponibles. Tres grandes operadores tenían, por sí solos, posiciones compradoras superiores a esa cantidad, según destaca José Manuel Marín, de Fortuna SFP, en una reciente nota.
El resultado fue una carrera contrarreloj: quienes habían vendido cobre que no tenían tuvieron que conseguirlo a toda prisa y en apenas tres días entraron 38.150 toneladas en los almacenes. “Cuando hay más contratos firmados que metal disponible para entregarlos, el precio deja de reflejar lo que el mercado espera del futuro y pasa a reflejar lo que cuesta conseguir una tonelada hoy”, resume Marín.
Por debajo del pulso de Londres late un problema de más recorrido. Estados Unidos, China y Europa quieren a la vez electrificar sus economías, desarrollar la inteligencia artificial, modernizar sus redes eléctricas y reforzar su defensa. Todo ello con el mismo metal.
“El mundo quiere cada vez más electricidad y está descubriendo que su principal riesgo de escasez quizá no sea la energía, sino el metal que permite transportarla”, cierra el flash de Fortuna SFP. La tensión actual en la Bolsa de Metales de Londres puede remitir cuando se normalicen los inventarios. El desajuste entre lo que el mundo quiere construir y lo que las minas pueden entregar tiene otros plazos.
Además, ante el riesgo de nuevos aranceles estadounidenses, el metal se está desviando hacia Estados Unidos, donde los precios son más altos: las importaciones de cobre refinado superaron en julio las 200.000 toneladas, el mayor volumen mensual en doce años. A finales de julio, el país concentraba el 58% de las existencias mundiales. El cobre va abandonando Europa y Asia.
El cobre es ya “el nuevo centro de gravedad” de la minería
Más allá del pulso de agosto, el metal ha cambiado de peso dentro del sector. En su informe Big Global Miners, publicado esta semana, Bank of America sostiene que el cobre se ha convertido en “el ‘nuevo’ centro de gravedad” de la minería, con un papel creciente tanto en los beneficios como en las decisiones de inversión de las grandes compañías. En BHP ya supone más de la mitad del EBITDA; Rio Tinto sigue inclinando su cartera hacia el cobre y el aluminio; Freeport-McMoRan, Southern Copper y Antofagasta son directamente pure plays del metal.
El banco resume así el cambio de conversación en el sector: “El debate ha ido más allá de si las grandes mineras necesitan más exposición al cobre. La pregunta ahora es: ¿quién puede crecer en cobre con una intensidad de capital y un riesgo de ejecución aceptables?”.
En cifras, BofA prevé un precio medio del cobre de 12.889 dólares por tonelada en 2026 y 15.251 dólares en 2027, frente a los 9.947 dólares de 2025. Su equipo de materias primas contempla incluso que el metal pueda llegar a los 16.000 dólares en el segundo semestre de 2027.
Lo llamativo es que el banco mantiene esa visión alcista con una demanda floja. BofA calcula que la demanda china de metales crecerá apenas un 0,5% en 2026, su ritmo más bajo desde 1988, y detecta también una desaceleración en Europa y Estados Unidos en el contexto de la guerra con Irán.
El sostén, para la entidad, viene por el lado de la oferta: espera déficit de mercado tanto en 2026 como en 2027, con una aceleración de la inversión en resiliencia energética como contrapeso. En bolsa, la entidad mantiene recomendación de compra sobre Freeport-McMoRan, Antofagasta y Glencore, y underperform sobre Southern Copper.
Los centros de datos entran en la ecuación
Del lado de la demanda no se ve alivio a corto plazo. Redes eléctricas, automóvil, renovables, defensa y centros de datos consumen cobre, y la inteligencia artificial ha añadido un consumidor nuevo y muy intensivo. Fortuna SFP maneja un salto de la demanda mundial desde los 28 millones de toneladas de 2025 hasta 42 millones en 2040, un aumento del 50%. Sin una inversión masiva en extracción y producción, el déficit de oferta podría alcanzar los 10 millones de toneladas.
La oferta, mientras tanto, no puede seguir ese ritmo. La chilena Codelco, que produce alrededor del 5% del cobre mundial, extrajo 1,33 millones de toneladas en 2025, hasta el punto de que Chile acaba de autorizarle a retener todos sus beneficios para financiar su recuperación. Su competidora local, Antofagasta, ha rebajado su previsión de producción para 2026. Abrir una mina nueva exige miles de millones, autorizaciones y, a menudo, más de una década. “El precio puede subir en semanas; la producción, no”, apunta el análisis de Marín.
¿Sacudida puntual o superciclo?
No todo el mercado lee la subida igual. Carsten Menke, director de Next Generation Research de Julius Baer, defiende que lo que está ocurriendo en las materias primas responde a sacudidas puntuales y no a un cambio de ciclo de costes. “Nos cuesta ver un potencial alcista duradero para las materias primas, ya que la escasez es artificial más que estructural y sigue ausente una inflación de costes persistente”, señala en su análisis de perspectivas.
Menke cita el cobre como ejemplo directo de esa escasez fabricada: “Los traders se amontonan en el cobre, tanto en el mercado físico como en el de papel, anticipando posibles aranceles estadounidenses, lo que crea una escasez oportunista más que estructural”.
Su argumento se apoya en la ausencia de inflación de costes generalizada. A diferencia del superciclo de hace diez o quince años, dice el analista, ahora no hay prisa por empujar la frontera y perforar nuevos recursos, algo que tiende a inflar costes y precios.
Los ETCs de cobre que mejor recogen la subida
Para el inversor particular la exposición al metal llega por dos vías: los ETCs (Exchange Traded Commodities) que replican el precio del cobre y los ETFs que invierten en las compañías que lo extraen. Entre los primeros, cuatro productos de la categoría Materias Primas - Industria y Metales siguen al cobre en solitario, y todos ellos superan el 40% de revalorización a doce meses.
El veterano de la categoría es el WisdomTree Copper, que cotiza desde septiembre de 2006 y concentra 1.741,8 millones de euros, más de veinte veces el tamaño de sus competidores juntos. Replica el Bloomberg Commodity Copper Subindex mediante swaps, cobra un 0,540% y sube un 14,34% en 2026.
El más rentable de los cuatro en lo que va de año es el Kupfer TR ETC EUR, de BNP Paribas Issuance, que sigue el índice LME Copper Futures TR en dólares y suma un 18,57% en 2026. Su patrimonio es de 16,1 millones de euros y es también el más caro del grupo, con unos gastos corrientes del 1,160%.
Le sigue el UBS Bloomberg CMCI Copper TR Index (USD), con un 16,76% en 2026 y 39,6 millones de euros de patrimonio. Replica el índice CMCI, que reparte la exposición entre futuros de distintos vencimientos en lugar de concentrarla en el contrato más cercano. Su comisión de gestión es del 0,370%.
El Elementum Physical Copper ETC es el único que no pasa por el mercado de futuros: está respaldado por cobre físico almacenado en depósitos aduaneros, con metal que cumple los estándares de calidad de la Bolsa de Metales de Londres. Sigue el precio al contado (LME Cash Copper) y avanza un 15,61% en 2026. Cotiza desde abril de 2024 y su comisión de gestión es del 0,450%. Es, con diferencia, el más pequeño del grupo.
La vía de las mineras está rindiendo más que la del metal. El Global X Copper Miners UCITS ETF, que replica el índice Solactive Global Copper Miners con 40 compañías en cartera (Glencore, Freeport-McMoRan, Antofagasta o Southern Copper entre ellas), sube un 23,68% en 2026. Su patrimonio asciende a 982,5 millones de euros, sus gastos corrientes al 0,550% y su nivel de riesgo es de 7 sobre 7.
Conviene recordar que las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras y que una revalorización elevada en pocos meses suele venir acompañada de mayor volatilidad, algo especialmente visible en productos concentrados en una sola materia prima.
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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
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