Crecimiento débil, liquidez y oportunidades en metales preciosos: las perspectivas de Tressis para 2026

Crecimiento débil, liquidez y oportunidades en metales preciosos: las perspectivas de Tressis para 2026

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Tressis ha presentado sus perspectivas de cara a 2026. La entidad anticipa un entorno de crecimiento global débil, aunque sin recesión, condicionado por elevados niveles de deuda, tensiones fiscales y políticas monetarias que seguirán siendo acomodaticias.

Según plantean, la economía mundial entrará en una fase de menor crecimiento estructural, en la que la abundancia de liquidez convivirá con una inflación persistente y con un margen de actuación cada vez más limitado para gobiernos y bancos centrales. Para afrontar esta situación, Tressis apuesta por una estrategia de prudencia activa, basada en la selección, la calidad de los activos y la flexibilidad en la gestión.

“No es un escenario de recesión, pero sí exige una gestión mucho más selectiva y disciplinada”, señala José Miguel Maté, consejero delegado de Tressis.

Estados Unidos mantendrá el liderazgo económico

Desde el punto de vista macroeconómico, Tressis prevé que Estados Unidos siga liderando el crecimiento entre las economías desarrolladas, gracias a su dinamismo empresarial y su capacidad de generar beneficios. Europa, por su parte, manendrá un escenario más frágil, marcado por tensiones fiscales y políticas en algunos países clave.  En los mercados emergentes, el crecimiento será más selectivo y se concentrará principalmente en Asia.

Uno de los elementos centrales del escenario para 2026 es el denominado “tsunami monetario”, resultado de años de políticas expansivas, déficits elevados y balances públicos sobredimensionados. Según la entidad, este escenario prolonga un periodo de abundante liquidez y tipos de interés reales bajos, pero mantiene el riesgo de que la inflación siga siendo elevada, especialmente en el sector servicios.

“La inflación ha bajado, pero no ha desaparecido como riesgo. Mientras el gasto público siga creciendo y los compromisos de deuda futura no financiada continúen acumulándose, los bancos centrales tendrán un margen muy limitado para aplicar políticas realmente restrictivas”, explica Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis.

La entidad anticipa además que la masa monetaria crecerá por encima del PIB nominal, lo que seguirá apoyando las valoraciones de los activos financieros, aunque con mayor volatilidad y dispersión. Al mismo tiempo, descarta que la Reserva Federal y el Banco Central Europeo puedan mantener la línea ultraexpansiva del año pasado.

La renta fija volverá a tener un papel relevante

La renta fija recuperará protagonismo en las carteras, aunque en un contexto más exigente para los inversores. La creciente preocupación por la sostenibilidad de las finanzas públicas ha elevado la volatilidad de la deuda soberana y ha obligado a exigir mayores rentabilidades en los plazos más largos. Ante este panorama, Tressis apuesta por posiciones con vencimientos intermedios, de entre tres y cinco años, y por emisores de alta calidad crediticia.

 En el caso de la deuda privada, la entidad ve un escenario más favorable, apoyado en la fortaleza financiera de las empresas y en unos retornos a vencimiento que siguen siendo atractivos, especialmente en Europa.

Renta variable: inversión selectiva y prudente

En renta variable, la entidad destaca la elevada concentración y el optimismo del mercado. Aunque los índices han mostrado un buen comportamiento, los retornos han sido muy desiguales: solo alrededor del 2% de las industrias ha logrado superar a las referencias. Tecnología en Estados Unidos y bancos en Europa han liderado las subidas, mientras otros sectores se han quedado rezagados.

En este contexto, Tressis sobrepondera Estados Unidos y Europa frente a los índices globales, aunque con cautela en las valoraciones y una mayor diversificación sectorial. Entre las áreas preferidas figuran salud, tras la mejora de resultados; tecnología y comunicaciones, con especial énfasis en compañías rentables; industriales, ante la recuperación de la manufactura global; y consumo, de manera muy selectiva tras las correcciones en algunos segmentos.

La entidad también favorece las economías desarrolladas frente a las emergentes, aunque reconoce que la debilidad del dólar puede abrir oportunidades puntuales.

Materias primas: protagonismo de los metales preciosos

En materias primas, el oro y la plata continúan consolidándose como activos refugio frente a posibles desequilibrios monetarios y riesgos geopolíticos, apoyados por la demanda de los bancos centrales. De cara a aprovechar esta tendencia, aquí te dejo una serie de ETFs cuyo valor reflejan.

Los metales industriales, como el cobre, se beneficiarán del impulso de la inteligencia artificial y de la transición energética, aunque seguirán muy ligados a la evolución de la economía china.

Por su parte, el petróleo afronta 2026 con un escenario de equilibrio entre oferta y demanda, lo que favorece la estabilidad macroeconómica, aunque sigue expuesto a episodios de volatilidad derivados de factores geopolíticos.

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