De 80 a más de 120 dólares: los tres escenarios del petróleo si escala el conflicto en Irán

De 80 a más de 120 dólares: los tres escenarios del petróleo si escala el conflicto en Irán

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Foto: Mohssen Assanimoghaddam / dpa.

El recrudecimiento del conflicto en Irán ha añadido una nueva fuente de incertidumbre para los mercados financieros internacionales, especialmente a través de su impacto en el suministro energético y los precios del petróleo La gestora Fidelity International ha publicado esta semana un informe donde analiza distintos escenarios de evolución del conflicto y sus posibles consecuencias para las carteras de inversión en renta variable, renta fija y materias primas.

El mercado del petróleo será el principal indicador para evaluar cómo están interpretando los inversores la evolución de la crisis, según el informe difundido en un artículo publicado en Finect. Los autores han sido Salman Ahmed, responsable global de macro y asignación estratégica de activos, Niam Brodie-Machura, director de inversiones de renta variable, y Marion Le Morhedec, director de inversiones de renta fija.

La gestora ha previsto que, en su escenario base, que el crudo incorpore una prima geopolítica significativa sin llegar a una interrupción sistémica del suministro global. Ahora bien, la gestora también ha analizado otros escenarios en los que el barril podría superar los 100 dólares.

"En el escenario base, esperamos una prima geopolítica elevada, con el Brent moviéndose entre 80 y 95 dólares, mientras que el WTI permanecería relativamente contenido gracias al estatus exportador de EEUU y a la flexibilidad de su oferta doméstica. En un escenario de escalada, el Brent superaría los 100 dólares, ampliando el diferencial Brent-WTI", señala el informe.

El análisis parte de la situación política interna de Irán tras la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei. Los expertos de Fidelity han considerado que este hecho no implica necesariamente un cambio inmediato de régimen, ya que la estructura de poder en el país está institucionalizada. La evolución política dependerá en gran medida del sucesor que sea designado y de la respuesta del régimen a las tensiones actuales.

Escenario 1: una escalada controlada con tensión persistente

El primer escenario, considerado el más probable a corto plazo por el informe, contempla una escalada limitada del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel sin un colapso de la estructura de poder iraní. En este contexto se produciría un intercambio sostenido de ataques, principalmente mediante misiles y drones contra objetivos militares regionales, seguido de respuestas selectivas por parte de Estados Unidos e Israel contra infraestructuras vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.

Según el análisis, el Estrecho de Ormuz permanecería abierto y la infraestructura energética del Golfo se mantendría en gran medida operativa. Esto permitiría que los flujos físicos de petróleo continuaran, aunque incorporando una prima de riesgo geopolítico.

En este escenario, el informe prevé que el Brent se sitúe en un rango de entre 80 y 95 dólares por barril. Además, subraya que el impacto sería más limitado en Estados Unidos debido a su condición de exportador neto de crudo y productos refinados, lo que permitiría moderar los efectos inflacionarios mediante reservas estratégicas o ajustes en la política energética.

Europa y Asia, en cambio, podrían experimentar un impacto más notable, dado su mayor grado de dependencia del petróleo transportado por vía marítima desde Oriente Medio.

Escenario 2: escalada progresiva y mayor presión sobre el petróleo

El segundo escenario contempla una intensificación del conflicto tras un evento de gran impacto, como un ataque con numerosas víctimas, una ofensiva exitosa contra infraestructuras críticas o un ataque dirigido contra la cúpula del régimen iraní. En este contexto, Irán podría ampliar sus ataques contra bases militares estadounidenses en la región, incluyendo instalaciones en Catar o Baréin, además de intensificar la presión a través de aliados regionales como Hezbolá o milicias iraquíes.

También podrían producirse ataques contra instalaciones energéticas del Golfo o contra petroleros en tránsito, lo que incrementaría las primas de riesgo y los costes de transporte marítimo.

Fidelity estima que en este escenario el precio del petróleo podría moverse en un rango de entre 90 y 110 dólares por barril, impulsado principalmente por el Brent, mientras que el mercado estadounidense seguiría relativamente más estable que los índices internacionales.

Este contexto provocaría un aumento de las primas de riesgo en materias primas y activos regionales, además de un incremento de la volatilidad en los mercados financieros globales.

Escenario 3: interrupción del Estrecho de Ormuz y shock energético global

El tercer escenario, considerado de riesgo extremo, implicaría una interrupción significativa del tráfico en el Estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos estratégicos para el transporte mundial de petróleo. En este caso, Irán podría recurrir a acciones como minar el estrecho, capturar petroleros o lanzar ataques contra embarcaciones en tránsito. Incluso una disrupción parcial podría afectar a cerca del 30% de los flujos globales de crudo transportados por vía marítima.

En ese caso, el petróleo podría superar inicialmente los 120 dólares por barril, lo que obligaría a las principales economías consumidoras a recurrir a sus reservas estratégicas.

El documento también señala que China podría asumir un papel diplomático más activo debido a su elevada dependencia del suministro energético procedente del Golfo.

Más volatilidad en los mercados

Más allá del petróleo, el informe destaca que una escalada geopolítica suele traducirse en mayor volatilidad en los activos de riesgo. En renta variable, el impacto dependerá principalmente de si la crisis deriva en una disrupción prolongada del suministro energético.

Según Fidelity, "los mercados probablemente reaccionen con mayor volatilidad a corto plazo de los activos de riesgo", aunque el escenario base sigue siendo constructivo para la renta variable global si no se produce una interrupción estructural del suministro energético.

En renta fija, el informe apunta a una posible búsqueda de activos refugio, como deuda soberana con calificación AAA, mientras que la ampliación de diferenciales podría abrir oportunidades selectivas en crédito de alta calidad.

Por su parte, el oro seguiría desempeñando un papel relevante como diversificador en carteras en un contexto de mayor fragmentación geopolítica.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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