El bono EEUU a 30 años roza el 5,2%: el aviso que la Bolsa parece ignorar

El bono EEUU a 30 años roza el 5,2%: el aviso que la Bolsa parece ignorar

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El rendimiento del bono estadounidense a 30 años superó ayer el 5,18%, un nivel no visto desde 2007, impulsado por la subida del precio del petróleo y el temor a una inflación más persistente de lo esperado

El mercado de bonos vuelve a ser el faro de la prudencia. Aunque hoy se recupera ligeramente, ayer el rendimiento del bono del Tesoro de Estados Unidos a 30 años superó el 5,18%, máximo desde julio de 2007. Por su parte, el bono a 10 años alcanzó el 4,659%, mayor nivel desde enero de 2025. Esta reacción arrastró también a la baja los precios de los bonos europeos y provocó el aumento de sus rentabilidades.

"El mercado de bonos empieza a enviar señales de cautela", afirma Janire Tapia, responsable de riesgos de la gestora y multifamily office independiente Acacia Inversión. Y las perspectivas no son tranquilizadoras. La última encuesta de Bank of America a gestores refleja una mayor preocupación: el 62% de los encuestados espera que el rendimiento del bono estadounidense a 30 años alcance el 6%, un nivel no visto desde finales de 1999.

El bloqueo del estrecho de Ormuz ha disparado el precio del petróleo y reavivado las expectativas de inflación. Sin embargo, advierte Tapia, los shocks energéticos "rara vez se limitan al precio del crudo": su impacto suele trasladarse "al conjunto de la cadena de valor, afectando al transporte, la distribución, los costes industriales, los precios finales y, finalmente, los márgenes de rentabilidad". Y este escenario es el que el mercado de bonos parece estar ya descontando.

La amenaza de una subida de precios persistente añade presión sobre los bancos centrales y abre la posibilidad de que no solo no veamos más bajadas de tipos de interés, sino que asistamos a una nueva ronda de subidas. Esto, sumado a la elevada deuda de los países, pone el foco en saber cuánto margen queda para seguir financiando a bajo coste.

"Las rentabilidades están subiendo con fuerza en todo el mundo y los inversores empiezan a cuestionar el escenario de inflación controlada y tipos bajos", asevera Manuel Pinto, de XTB, en referencia al alza que la pasada semana registró la deuda soberana a largo plazo de Estados Unidos, Japón, Reino Unido y Francia.  

Sin embargo, la renta variable parece estar tomando (por ahora) otro camino. Es cierto que las bolsas europeas están sufriendo algo más, pero en Wall Street, salvo retrocesos puntuales como el de ayer, los índices siguen subiendo impulsados por los resultados corporativos y la inteligencia artificial. 

"El mercado de bonos ya está enviando señales. La pregunta es si la renta variable las está ignorando", reflexiona la experta de Acacia Inversión, que considera que “la divergencia entre ambos mercados empieza a ser significativa”. Coindice Manuel Pinto, que califica esta divergencia de “llamativa” y recuerda que durante el último mes, el S&P 500 ha marcado 14 nuevos máximos históricos. 

¿Por qué están subiendo los rendimientos de la deuda?

El conflicto en Oriente Medio es el detonante más visible, pero no es el único factor en juego, tal y como señalan los expertos.

Al petróleo y su efecto inflacionario se suma la explosión de inversión en inteligencia artificial, que está disparando la demanda de materias primas al punto de que algunos analistas ya hablan de "chipflación". Además, los gobiernos siguen prometiendo más gasto en un entorno donde el endeudamiento público ya está en máximos históricos. "El mercado vuelve a mirar a los bond vigilantes", señala Pinto, es decir, aquellos inversores en deuda soberana "que castigan a los gobiernos cuando perciben un deterioro fiscal".  

Hay además una señal relevante en el tramo corto: el bono estadounidense a 2 años ha vuelto a situarse por encima del 4%, superando el límite superior del rango objetivo de la Fed. Esto implica que el mercado está endureciendo las condiciones financieras por su cuenta, "incluso antes de que actúe la Fed", considera el experto de XTB.

Y luego está Japón, donde las rentabilidades se encuentran en niveles no vistos en décadas mientras el gobierno estudia más gasto. El Banco de Japón se enfrenta a un dilema: subir tipos ayudaría a frenar la inflación, pero elevaría el coste de financiar su elevada deuda.  

Para el inversor, esto tiene una consecuencia directa. Quien en los últimos meses rotó su cartera hacia renta fija de mayor duración buscando más rentabilidad, asume ahora un nuevo riesgo: si los tipos no bajan como se esperaba, o incluso suben, el valor de esos bonos cae. Por tanto, ¿qué deben hacer los inversores en este momento con la renta fija? Los expertos aconsejan apostar por duraciones cortas y medias y mantener la flexibilidad para adaptarse a cada mercado.

Además, si los tipos se mantienen altos más tiempo del previsto, los productos más conservadores recuperan atractivo. Los fondos monetarios, las cuentas remuneradas, las Letras del Tesoro o los depósitos a plazo fijo recobrarían brillo (como refugio temporal) mientras dure la incertidumbre. 


Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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