Señal de alerta en el mercado de bonos: el repunte de las rentabilidades cambia el escenario para los inversores

Señal de alerta en el mercado de bonos: el repunte de las rentabilidades cambia el escenario para los inversores

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El mercado de bonos se ha convertido una fuente de tensión para los inversores en mayo. Las rentabilidades de la deuda pública —las TIR— se han elevado a la vez en Estados Unidos, Reino Unido, la eurozona y Japón. Los analistas han puesto el foco sobre estas señales de alerta y han coincidido en que estos movimientos de la renta fija acabarán afectando también a la Bolsa.

"Los mercados de bonos se están convirtiendo en la principal señal de alerta del mercado", ha apuntado Lale Akoner, estratega global de mercados de eToro, en un comentario enviado a medios. Asimismo, Vincent Chaigneau, director de investigación de Generali Investments, ha utilizado una metáfora gráfica para explicar la situación: "Los vigilantes de los mercados de deuda amenazan con acabar con la fiesta". 

Detrás de estos movimiento de la renta fija hay un cóctel inquietante: los precios del petróleo al alza por la guerra de Irán, la inflación persistente —subió al 3,8% en Estados Unidos y al 3% en la eurozona en abril—, la presión política sobre los bancos centrales y, una importante novedad, la deuda que ha vuelto a ser noticia en Japón.

Rentabilidades al alza en cuatro frentes a la vez

Mientras que las Bolsas han mantenido el tono positivo por el impulso de la inteligencia artificial y los resultados empresariales, la renta fija ha empezado a descontar un escenario más negativo. El color rojo se ha encendido en el cuadro de mando en casi todas las geografías:

  • Estados Unidos: El bono del Tesoro a 10 años ha vuelto a superar el 4,5%, mientras que el bono a 30 años roza el 5%. Manuel Pinto, responsable de análisis de XTB, lo ha señalado: "El bono al 5% amenaza el rally de la inteligencia artificial". Cada décima que sube la deuda larga estadounidense presiona las valoraciones de las grandes tecnológicas, que son precisamente las empresas más pesan en los índices.
  • Japón: El bono del Estado japonés (JGB) a 30 años ha cruzado el 4% por primera vez desde su lanzamiento, hace 27 años. Por su parte, el bono a 10 años se ha elevado al 2,7%, máximo desde 1997.
  • Europa: Las tires de los principales bonos soberanos europeos han seguido al alza. Los analistas han hablado de empinamiento de la curva: el largo plazo sube más rápido que el corto. 
  • Reino Unido. Los gilts se han situado como los bonos que más reaccionan a cada repunte del petróleo, según han apuntado desde Julius Baer.

El equipo de Pimco ha recordado que el punto de partida importa. "Los rendimientos de los bonos son hoy mucho más altos que en 2022, lo que proporciona un colchón mucho mayor a los inversores", han apuntado Marc Seidner, director de inversiones de estrategias no tradicionales de Pimco y Pramol Dhawan, responsable de gestión de carteras de mercados emergentes de la firma. Una diferencia respecto a la crisis de 2022, es que ahora la renta fija ofrece tires de partida más altas, lo que amortigua parcialmente las caídas de precio.

rendimiento bonos pimco
 Los rendimientos han proporcionado mayor capacidad de absorción que en el periodo comparable de 2022. Gráfico: Pimco.

El petróleo, el motor que no se apaga

Un detonante de la subida de las rentabilidades de la renta fija ha sido el precio del petróleo. El barril de Brent se ha estabilizado en torno a los 90 dólares, mientras que antes del inicio de la guerra en Irán y del bloqueo del estrecho de Ormuz estaba en torno a los 60 dólares. 

Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán han seguido sin avances. El mercado ha empezado a descontar un escenario al que Ronald Temple, estratega jefe de Lazard, ha calificado de "conflicto latente". Este se caracteriza por no existir ni una guerra abierta, ni una paz definitiva, sino una tensión prolongada sobre el estrecho de Ormuz y la infraestructura energética del Golfo.

"La evolución de los precios de los bonos sigue explicándose en gran medida por los precios del petróleo. Los aumentos a lo largo de la curva generan preocupación por una inflación persistente impulsada por la energía", ha explicado Dario Messi, responsable de análisis de renta fija de Julius Baer, en un comentario enviado a medios. 

Los datos han confirmado esta preocupación. La inflación en Estados Unidos  se ha situado en el 3,8% en abril en su tasa interanual —por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal—. Los expertos de Lazard han avisado de que la presión podría intensificarse: la guerra en Oriente Próximo está reduciendo el suministro mundial de fertilizantes, lo que terminará trasladándose a los precios de los alimentos en los próximos meses.

Así lo alertaba también recientemente David Cano, socio de Afi y director general de Afi Inversiones Globales, en una entrevista en Finect recogida en el vídeo "Petróleo caro, inflación y tipos altos más tiempo"

Japón, el nuevo foco que tensiona el tablero

Un mercado al que los mercados han vuelto a mirar ha sido Japón. Afonso Borges, analista de renta fija de Julius Baer, ha señalado como "uno que no encaja con los demás". Mientras que el resto del mundo está viendo cómo el corto plazo sube más que el largo cuando suben las tires, en Japón ocurre justo al revés.

"Los rendimientos de los bonos del Estado japonés (JGB) a 10 años superaron el 2,7%, el nivel más alto desde junio de 1997, y a 30 años  subieron al 3,90%, máximo desde que comenzó la emisión de estos bonos en 1999, por la combinación de varios factores estructurales (elevada ratio de deuda pública respecto al PIB, aumento de las expectativas de déficit fiscal, el endurecimiento cuantitativo por parte del Banco de Japón y normalización de las expectativas de inflación) y la alta probabilidad de una subida de tipos en junio", ha señalado Temple (Lazard). 

Los analistas han recordado una cifra que podría afectar al mercado: los inversores japoneses tienen 1,24 billones de dólares en bonos del Tesoro de Estados Unidos, casi el 13% de toda la deuda americana en manos extranjeras. Si las tires japonesas siguen subiendo y el yen se fortalece, Temple ha advertido de que podrían empezar a repatriar capital. Este escenario sería un detonante adicional para los tipos largos en Estados Unidos.

Christian Gattiker, responsable de análisis de Julius Baer, ha enmarcado el momento: "El régimen actual del mercado es geopolítica como espectáculo, IA como tema estructural y bancos centrales atrapados entre las expectativas políticas y la realidad de la inflación", ha apuntado.

Estanflación, IA y crédito privado: nuevos focos

A la mezcla de la inflación pegajosa y la geopolítica se le ha añadido en las últimas semanas una palabra que el mercado llevaba años evitando: la estanflación. Este fenómeno económico combina dos condiciones generalmente incompatibles: el estancamiento económico y la alta inflación. 

"El conflicto con Irán supone un factor de estanflación, principalmente debido al aumento de los precios de la energía y sus repercusiones en las expectativas de inflación y la política monetaria", ha señalado Mahmoud El-Shaer, gestor de carteras de renta fija de Wellington Management, en en un análisis compartido con los medios. Y ha apuntado a una consecuencia inmediata: los bancos centrales —singularmente el BCE— podrían retrasar nuevos recortes de tipos. Como ya empieza a barruntar el mercado, algunos analistas no han descartado ya nuevas subidas.

Hay un segundo factor que el gestor de Wellington ha puesto sobre la mesa: la inteligencia artificial ha empezado a cambiar la oferta del mercado de bonos corporativos. Construir la infraestructura para la IA exige inversiones que las grandes tecnológicas están financiando, en parte, con emisiones de deuda muy cuantiosas y frecuentes. 

El equipo tecnológico de Wellington ha estimado que el ecosistema global de centros de datos requerirá unos 18 billones de dólares de inversión acumulada hasta 2030. Una buena parte de este dinero saldrá del mercado de bonos. El-Shaer ha asegurado eso modificará la composición de los índices de deuda corporativa, especialmente en dólares, donde los emisores tecnológicos van a ganar mucho peso.

Asimismo, Chaigneau (Generali Investments) ha aportado un matiz complementario sobre cómo la IA está afectando a los bonos: "El auge de la IA supone un choque de oferta positivo que, a la larga, podría ayudar a contener la inflación, pero que, por ahora, genera un choque de demanda que la agrava, sobre todo a través de los precios de los chips de memoria". Es decir, el mismo factor que tira de los índices de bolsa está, hoy por hoy, presionando al alza la inflación y, por tanto, a las tires de los bonos.

Un tercer foco de preocupación de los mercados ha sido el crédito privado. El equipo de Wellington ha señalado que algunos segmentos —en particular, los préstamos directos— se han convertido en una fuente creciente de incertidumbre por la opacidad de las valoraciones, la relajación de los criterios de originación y la exposición concentrada a sectores afectados por la disrupción de la IA. 

El gestor ha matizado que no son riesgos sistémicos, en línea con lo que también declaraba recientemente Jamie Dimon, consejero delegado de JPMorgan. Ahora bien, ha advertido de que las tensiones en este segmento podrían terminar endureciendo las condiciones de financiación también en el mercado público.

Del optimismo táctico a la máxima cautela

¿Qué deben hacer los inversores en este momento con la renta fija? Los analistas han diferido sobre cómo conviene actuar en el escenario actual. Cada uno de los expertos ha abordado el momento desde un ángulo distinto:

  • Julius Baer: El equipo ha considerado los niveles actuales del Treasury 10 años por encima del 4,5% como "atractivos para una extensión gradual de la duración". Su tesis: si el petróleo se modera, las tires se revertirán y los bonos largos recuperarán precio.
  • PIMCO: La gestora ha defendido la flexibilidad multisectorial. Ha insistido en que la geopolítica ha dejado de ser un shock puntual para convertirse en una variable estructural. "Este es un mundo que recompensa a los que se adaptan y penaliza a los que no", ha apuntado.
  • Aberdeen Investments: Adam Dmochowski, especialista senior de la gestora, ha defendido el crédito a muy corto plazo como una alternativa al dinero en efectivo o a los fondos monetarios. En los últimos 20 años, este segmento ha batido al efectivo en nueve de cada diez periodos móviles de un año, con una volatilidad mínima.
  • Capital Group: Su última encuesta a inversores institucionales ha constatado que los grandes están reasignando activos de renta fija para mejorar diversificación y liquidez. La foto es de movimiento, no de quietud.
  • Wellington Management: Los expertos han esperado diferenciales más amplios y mayor dispersión, ve "un valor especial en los vencimientos cortos y medios" y prioriza sectores defensivos como banca, telecomunicaciones y utilities.
  • Generali Investments: El equipo ha mantenido una visión prudente en duración, especialmente en Estados Unidos, aunque ha empezado a plantearse neutralizar esa cautela en deuda europea. "Nos sentimos tentados a neutralizar nuestra posición defensiva en duración, especialmente en el euro, aunque por ahora seguimos inclinándonos por unos rendimientos estadounidenses más altos. Reducimos tácticamente la exposición a la renta variable a neutral", ha señalado Chaigneau.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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