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La vuelta al poder de los talibanes en Afganistán ha generado preocupación desde el punto de vista social y de derechos humanos. Sin embargo, los actores del mundo económico también siguen con atención los recientes acontecimientos por su capacidad para trastocar las finanzas dentro y fuera del país afgano. 

Para arrojar un poco de luz sobre las implicaciones económicas y financieras de este conflicto, contamos con la ayuda de Mike Rosenberg, profesor del departamento de Dirección Estratégica en el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa (IESE). Rosenberg domina, entre otras áreas, la geopolítica, energías alternativas, y estrategia a largo plazo y planificación de escenarios.

Pregunta: ¿Qué países serán los mayores beneficiados desde el punto de vista económico/financiero con la marcha de EE UU de Afganistán?

Respuesta: Al parecer, los dos países que pueden beneficiarse son Pakistán y China. Los pakistaníes han ayudado a los talibanes y, desde luego, no lo hubieran hecho sin el apoyo tácito de China. Si siguen la misma política impulsada en otros lugares, China ayudaría en la construcción de infraestructuras a cambio de tener acceso a materias primas e influencia política. Lo que pasa es que a medio plazo, es posible que China, como los EEUU y Rusia antes, encuentre dificultades en Afganistán.

P: Según el Servicio Geológico de EE UU, “Afganistán tiene depósitos de bauxita, cobre, hierro, litio y tierras raras” ¿Cuál de estas materias juega un mayor papel geoestratégico en la economía global, o al menos regional? 

R: Todas ellas, pero yo pondría el litio en primer lugar: es fundamental para el negocio de coches eléctricos y hay una necesidad global de fabricar muchas baterías para todos estos vehículos.

P: El acceso de terceros a estos recursos afganos, ¿tiene capacidad de crear nuevas dinámicas en las finanzas mundiales, o no supondrá reequilibrios significativos? 

R: No creo que el país sea tan importante como para cambiar las cosas, sobre todo a corto plazo. Las inversiones en Afganistán tardarán de 10 a 20 años, y está por ver que los talibanes vayan a ser capaces de gobernar el país. Por ello, es posible que China tenga complicaciones para llevar a cabo sus planes. 

P: ¿Hasta qué punto el conflicto en Afganistán puede producir movimientos en las divisas o cambios en los precios del petróleo? 

R: Pienso que no. De las divisas no veo la conexión. En cuanto al precio del petróleo, lo que habría que ver es cuál será la relación entre los talibanes e Irán por una parte, y Arabia Saudita por otro lado. El único escenario en el que veo un impacto sobre el precio del petróleo es si Irán viene a rescatar a la minoría chiíta en Afganistán y nace un conflicto con los talibanes, quienes buscarían el apoyo de Arabia Saudita. 

P: ¿Podrían verse afectados otros activos, como por ejemplo los bonos de países del entorno, como Pakistán?

R: Toda la región se encuentra bajo una enorme tensión por el enfrentamiento de Irán con Arabia Saudita. Si la victoria de los talibanes empeora la situación, podría afectar este tipo de cosas. Es Oriente Medio y es complejo. El otro país con gran interés en todo esto es la India. Los indios ven a China como el gran rival y ven los acontecimientos de las últimas semanas en Afganistán desde esta óptica.
 
P: Los expertos señalan que Afganistán tiene una economía casi de subsistencia. Aparte de los ingresos por opio, heroína e impuestos a productos, ¿hay algún sector competitivo que pueda relanzar al país?
 
R: Es así, ¡pero el opio es un negocio enorme! A largo plazo, el sector minero sería importante, pero hay un largo camino. Durante los últimos 20 años, el sector más importante ha sido sacar provecho del dinero del extranjero y de Occidente. La minoría ismailí [seguidora de Aga Khan y considerada progresista en el país, trabaja sobre todo en los sectores de salud y educación] es quizá la más espabilada. 

Claves económicas del conflicto de Afganistán

Junto con la valoración de Mike Rosenberg, en Finect recogemos algunas claves económicas del conflicto afgano. 

Materias primas y recursos

Afganistán es uno de los pocos países sin salida al mar. Al mismo tiempo, es también uno de los más montañosos y ricos en recursos naturales. Entre ellos, como señala el profesor Mike Rosenberg, se encuentra el litio, esencial para la transición energética en el transporte al ser el principal elemento de las baterías eléctricas, y las tierras raras. Éstas últimas son 14 minerales básicos en la fabricación de productos tecnológicos (móviles, ordenadores…) y armamento. Escasas y difíciles de extraer, necesitan de alguien que financie el coste de sacarlas bajo tierra, y ahí es donde China o Rusia han puesto sus ojos. 

Financiación de terceros países

Afganistán ha dependido de la financiación de países extranjeros durante años. La llegada de los talibanes llevó hace unos días al Fondo Monetario Internacional a cortar el grifo de los préstamos al país.  El ahora exgobernador del Banco Central de Afganistán, Ajmal Ahmady —huido del país—, aseguró en Twitter que el grupo islamista solo podrá hacerse con un 0,1% o 0,2% de las reservas internacionales de Afganistán. La escasez de dólares ya se empieza a notar y los afganos tienen problemas para recuperar sus ahorros, mientras su moneda se sigue depreciando. Solo el 10-15% de la población tiene cuenta bancaria, según MIT Technology Review. Y con los bancos cerrados y meses acumulados sin cobrar, la población no tiene acceso a sus ahorros.

Remesas

Las remesas enviadas a Afganistán supusieron el año pasado cerca de un 4% del PIB nacional, que ascendió a 19.800 millones de dólares, según datos del Banco Mundial. Los afganos recibieron 788,9 millones de dólares en 2020 a través de este dinero enviado por emigrados a su país originario.  

Economía sumergida

El comercio del opio y la heroína, así como los impuestos sobre productos como los cigarrillos y el combustible, son las mayores fuentes de ingresos. Sin embargo, más del 80% de la economía no está declarada y no genera impuestos, según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI). La debilidad interna ya se deja notar dentro y fuera de Oriente Medio en forma de afganos que se marchan de su país para buscar refugio.