¿Tienes Iberdrola o Enagás en cartera? Así les afecta el cierre del estrecho de Ormuz, según Bank of America
Aproximadamente el 8% del suministro mundial de energía está en riesgo ante la ampliación del conflicto, según Bank of America
Cerca del 60% del azufre mundial (crítico para aplicaciones industriales y de semiconductores) procede de la región
El cierre del estrecho de Ormuz lleva semanas sacudiendo los mercados energéticos globales, pero su impacto no cae igual sobre todas las empresas del sector. En el Ibex 35, Iberdrola o Enagás cotizan bajo el mismo paraguas de "energía" y, sin embargo, la guerra de Irán las toca de formas radicalmente distintas.
Una de ellas puede incluso salir ganando. Otra depende de una decisión regulatoria española que podría llegar esta misma semana. Las dos pasaron hace unos días por la Conferencia de Energía, Utilities e Infraestructura de Bank of America en Londres, donde más de 50 empresas y 200 inversores institucionales analizaron el impacto del conflicto sobre el sector.
Sus mensajes, recogidos en un informe de BofA Global Research publicado recientemente, permiten entender con bastante precisión qué posición ocupa cada una ante el escenario energético actual.
El contexto macro: cuánto está realmente en riesgo
Bank of America abrió la conferencia con su propio análisis del conflicto, y las cifras son más serias de lo que sugieren muchos titulares. Según los analistas del banco, "aproximadamente el 8% del suministro mundial de energía está en riesgo ante la ampliación del conflicto, con posibilidad de escalada que involucre a los estados del Golfo y provoque más daños a la infraestructura regional".
El foco está en Qatar. Ras Laffan, el gran complejo gasístico catarí, representa "el 17% del GNL mundial para los próximos tres a cinco años" y es un cuello de botella crítico. Las reservas flotantes y el petróleo almacenado en los océanos ofrecen un colchón temporal, pero solo cubrirían "aproximadamente diez días de un cierre de Hormuz". Después de eso, el mercado estaría en territorio desconocido.
Hay un dato que pasa desapercibido en los grandes titulares: "aproximadamente el 60% del azufre mundial — crítico para aplicaciones industriales y de semiconductores — procede de la región". El conflicto no amenaza solo el petróleo. Amenaza también la cadena de fabricación global de chips.
Y hay un ganador silencioso en todo esto que BofA menciona con frialdad: "Rusia sigue siendo el ganador relativo, tras haber sufrido sus peores ingresos de petróleo y gas desde el Covid". Mientras Europa paga más por la energía, Moscú ingresa más.
Las reservas estratégicas tampoco ofrecen el colchón que muchos esperan. China ha acumulado "aproximadamente 465 millones de barriles de reservas de crudo en superficie", mientras que EE.UU. "retiró volúmenes significativos durante el shock de Rusia-Ucrania de 2022 a 2023". El colchón americano está más gastado que el chino. Y la OPEP no va a resolver el problema: "el incremento de producción de abril de la OPEP ofrece apoyo limitado, ya que tanto Arabia Saudí como los Emiratos han reducido su capacidad excedente tras las recientes subidas de suministro".
¿Qué podría frenar la escalada? BofA apunta solo dos factores: "que los precios del petróleo suban hasta niveles insostenibles" y "bajas inaceptablemente altas de EE.UU. e Israel". No hay tercera opción en el análisis del banco.
Iberdrola: "bajo riesgo en el entorno actual"
La eléctrica española fue la más contundente de las tres. BofA describe su mensaje como "optimista", señalando que la compañía transmitió "confianza tanto en los beneficios a corto como a largo plazo en el contexto del conflicto en Oriente Medio".
¿Por qué puede permitirse ese optimismo? A corto plazo, las condiciones hídricas están en niveles récord: Iberdrola tiene "entre 4 y 5 TWh de excedente hidráulico y de bombeo que puede vender a precios superiores a los previstos". Mientras el gas se encarece, la empresa tiene agua embalsada lista para convertirse en electricidad cara.
En el negocio retail, la dinámica también juega a su favor. Iberdrola está "ganando cuota de mercado a medida que los proveedores más pequeños se retiran ante la volatilidad de los precios de las materias primas". Sus competidores no pueden absorber esa volatilidad. Iberdrola los está sustituyendo.
La exposición al riesgo es mínima: "sin exposición relevante al gas, cadenas de suministro aseguradas, el 80% de la deuda a tipo fijo y muchas actividades indexadas al IPC". Ese porcentaje de deuda fija es especialmente relevante en un entorno donde el mercado está revisando al alza las expectativas de tipos.
A medio plazo, Iberdrola ve la eólica offshore europea como una "potencial gran beneficiaria del impulso hacia la independencia energética". La guerra en Irán, paradójicamente, podría acelerar la transición energética europea. En EE.UU., el 90% de sus contratos son con hiperescalares, siendo AWS su mayor cliente global, y la compañía quiere expandir esa relación internacionalmente.
Enagás: el catalizador regulatorio, a punto de llegar
El caso de Enagás fue el que más interés despertó entre los inversores. Toda la atención se concentró en la regulación del gas en España, con una resolución preliminar que se espera "en días o semanas".
Las expectativas de la compañía son detalladas. La rentabilidad permitida se situaría entre el 6,45% y el 6,58% de WACC, en línea con el 6,5% de su plan estratégico. La remuneración de activos totalmente amortizados (REVU) también estaría alineada. Hasta aquí, buenas noticias.
Las incertidumbres vienen por dos vías. La primera es la Retribución por Continuidad de Suministro (RCS): Enagás asumía 37 millones de euros desde 2027 en su plan, pero reconoce que "los incentivos pueden quedar por debajo de los 37 millones". La segunda es el opex: la compañía espera que los costes auditados de 2024 y 2025 sirvan como referencia, con un margen adicional encima, pero ese margen sigue en negociación.
BofA advierte con cautela: "dado el precedente regulatorio negativo en la regulación eléctrica en 2025, creemos que podría haber un impacto negativo tangible en los números si las asignaciones de opex o el RCS quedan por debajo de las expectativas — las asignaciones en electricidad se recortaron entre un 11% y un 13%". Enagás confía en que un RCS más bajo podría compensarse con un mayor margen en opex. El mercado lo verá cuando llegue la resolución, que podría ser cuestión de días.
Un dato tranquilizador sobre el suministro: "solo entre el 2% y el 3% de las importaciones de GNL proceden de Qatar", por lo que el riesgo de abastecimiento directo por el conflicto es mínimo. España cuenta además con "aproximadamente 20 días de gas en almacenamiento".
ACS: constructiva con EEUU
Además de las dos compañías de energía, Bank of America también habla en su informe sobre ACS. La constructora española centró su mensaje en el mercado americano, que ya representa el "62% de la actividad del grupo" — y la cifra seguirá creciendo. El motor es Turner, su filial de construcción en EE.UU. BofA recoge que "se espera que los beneficios de Turner crezcan de forma significativa en los próximos años", apoyados en la fortaleza de los centros de datos.
El trabajo con los grandes tecnológicos es "cada vez más colaborativo, con proyectos que se vuelven más grandes y más complejos", lo que reduce la presión competitiva: los hiperescalares prefieren trabajar con constructores consolidados.
ACS compite por dos grandes proyectos de autopistas de peaje gestionado — la I-24 y la I-285 —, con solicitudes de propuesta previstas para junio y julio de 2026. BofA señala un dato relevante para los accionistas: "varias empresas estadounidenses comparables a ACS y Turner cotizan con múltiplos de valoración significativamente más altos".
La cotización de ACS podría estar infravalorando su negocio americano. La compañía es consciente de ello y "está buscando aumentar su relación con los inversores norteamericanos", con un Capital Markets Day previsto antes de fin de año. El dividendo por acción subirá en 2026, aunque sin cuantificar todavía.
El cuadro del sector europeo
Más allá de las tres españolas, la conferencia dejó otras lecturas relevantes. Los precios de los permisos de emisión de CO₂ "permanecen débiles en medio de la vacilación política sobre la política climática". El gas podría promediar "aproximadamente 50 €/MWh este año si las pérdidas de Qatar persisten".
RWE, la gran eléctrica alemana, tiene "una fuerte exposición a precios más altos y a la volatilidad", lo que respalda su flujo de caja. Y Orsted, la eólica danesa, tiene exposición limitada al conflicto porque "el suministro de componentes ya se realizaba a través de África, con la mayor parte del equipo para los proyectos actuales ya fabricado".
El sector en su conjunto tiene por delante un viernes de alta tensión: aproximadamente el 35% de toda la exposición de opciones en EE.UU. vence esta semana, coincidiendo con el rebalanceo trimestral del S&P 500. La volatilidad está servida.
Este contenido se ha elaborado parcialmente con inteligencia artificial, bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
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