Una tendencia en alza que debemos considerar a la hora de construir nuestras carteras.

El sector de la robótica está creciendo a ritmos anuales de entre el 10%-20% y se prevé que siga siendo de este calibre hasta 2025. Este crecimiento está siendo impulsado por el aumento de los costes laborales y la demanda de mano de obra especializada, de calidad y repetitiva. Según datos de IDC, se prevé que el gasto en robótica aumente un ritmo del 17% anual, pasando de los 71.000 millones de dólares en 2015 a 135.000 millones en 2019. Estas inversiones están ayudando a reducir los costes asociados a la fabricación y desarrollo de robots, y por lo tanto atrae a la competencia.

Asia y países del Pacífico representan más del 65% del desembolso total en robótica, Europa, Oriente Medio y África (EMEA) destinaron unos 14.000 millones de dólares en 2015,mientras que Estados Unidos invirtió 9.700 millones.

Tradicionalmente se ha asociado el concepto robot a la industria del automóvil, pero actualmente hay una creciente adopción en sectores como la electrónica, retail, salud, logística, agricultura, educación, servicios…

Invirtiendo en robótica tenemos exposición a tres segmentos globales:

Automatización industrial: sector manufacturero, logística, impresoras en 3D…
Aplicaciones de consumo y servicios: salud, consumo, sistemas de control remoto y autónomos…
Tecnologías facilitadoras: percepción, análisis, movimiento…

 

¿Por qué ahora?

Hace unos años atrás el sector robótica se entrometió en las grandes empresas industriales realizando tareas de máxima precisión y repetición en los procesos de fabricación.

Recientemente está empezando a entrar en nuestra vida cotidiana, su capacidad para realizar tareas diarias, junto con su componente educativo y la fascinación que nos aportan estos aparatos, están ganándose un hueco en nuestro día a día. Un claro ejemplo de la intromisión en nuestra vida diaria de los robotos son los drones, que son utilizados en negocios de vigilancia, captación de imágenes y mantenimiento de infraestructuras.

La innovación tecnológica ha logrado entrometerse en nuestras vidas diarias empezando con los teléfonos móviles, pasando por los smartphones, los relojes y gafas conectados a la línea telefónica... hasta los robots. Actualmente existen robots de cocina, robots limpiadores,  robots guía en museos, e incluso robots más técnicos  como los que obtienen datos de contaminación o muestras marinas.

 

A futuro…

A medida que los robots sean más baratos, más pequeños, más inteligentes, más seguros, más eficientes enérgicamente, ganarán flexibilidad, destreza, movilidad y facilidad de uso incrementando la amplitud de las aplicaciones potenciales y recurrir a los mercados que aún no están haciendo uso de ellos como por ejemplo las small y mid caps.

La parte de la robótica dirigida al consumo y ocio, es la que más repercusión está teniendo en los últimos tiempos y la que se espera que tenga un mayor crecimiento, incluso superior a la industrial. La clave del sector, está en ir descubriendo nichos de mercado e ir amoldando los robots a las necesidades que se presenten.

 

Una forma de invertir en robótica puede ser comprando directamente las empresas que cotizan como Kuka, ABB Robotics... o a través de un fondo de inversión como el Pictet Robotics o cualquier otro fondo similar.

 

Este artículo no es ninguna recomendación de compra o venta. De forma directa o indirecta,tengo posiciones en los activos mencionados. Los comentarios aquí escritos son a título personal.