La Inteligencia artificial puede ser también una oportunidad para los inversores en renta fija
El Gráfico de la Semana de Capital Group pone la vista esta vez en cómo la Inteligencia artificial puede ser también una oportunidad para los inversores en renta fija.
Los inversores tienden a relacionar la inteligencia artificial con la renta variable: hiperescaladores, fabricantes de chips, nivel desmesurado de gasto de capital. Rara vez se habla de la renta fija, lo que es un error.
La inteligencia artificial puede tener consecuencias reales y transformadoras en los mercados de renta fija. El nivel de deuda pública de los mercados desarrollados se ha disparado desde la crisis financiera mundial, y la inquietud de los inversores se ha manifestado en unas primas de plazo más elevadas y unas curvas de tipos más pronunciadas. Pero ¿y si la tecnología pudiera alterar esta dinámica?
Si la inteligencia artificial lograra siquiera una parte de las ganancias de productividad esperadas, las economías podrían registrar un mayor crecimiento sin que aumentase la inflación. Ese es el «santo grial» para los emisores soberanos: los gobiernos logran crecer hasta dejar atrás los elevados niveles de deuda, lo que reduce la pendiente de las curvas de tipos y refuerza su categoría de activo refugio. La historia nos ofrece un paralelismo que nos puede servir de ejemplo. En la década de 1990, se subestimó de forma notable el impacto que tendrían los ordenadores personales en la productividad. En el año 2000, el ratiodeuda-PIB y la balanza fiscal en Estados Unidos habían superado con creces las expectativas.
No esperamos que la evolución de la inteligencia artificial vaya a seguir una trayectoria lineal. La gran inversión inicial y los cuellos de botella de las cadenas de suministro podrían aumentar la pendiente de las curvas de tipos de la deuda soberana antes de que se materialice el aumento de la productividad. Gracias a la profundidad de sus mercados de capitales y a la rápida adopción de la nueva tecnología, Estados Unidos está mejor posicionado que Europa o Japón, donde las rigideces estructurales podrían ralentizar la transición.
En los mercados de crédito, ya estamos presenciando los efectos. La emisión de deuda vinculada a la inteligencia artificial está aumentando con rapidez: se prevé un volumen de emisión de más de 500.000 millones de dólares en 2026. Tal y como muestra el gráfico, se prevé que la emisión de crédito de grado de inversión represente una parte significativa de la financiación total destinada a la construcción de centros de datos.
Las estructuras de titulización respaldadas por estos centros de datos y por infraestructuras de fibra óptica están ampliando el universo de inversión, mientras que los agentes de inteligencia artificial amenazan la posición de las compañías tradicionales de softwarey seguros, lo que genera nuevas divergencias entre emisores de crédito.
La conclusión, por tanto, es clara: la inteligencia artificial representa también una oportunidad para los inversores en renta fija.
Las rentabilidades obtenidas en el pasado no garantizan rentabilidades futuras.
Fuente: previsiones de JP Morgan. Información a 31 diciembre 2025. Se presupone una financiación permanente.