Los inversores ponen el foco en empresas inmunes a la IA | Gráfico de la semana
En el gráfico de hoy nos centramos en las compañías inmunes a la inteligencia artificial. El debate en torno a la inteligencia artificial ha cambiado de forma radical. El entusiasmo inicial ante el potencial transformador de la nueva tecnología llevó a los inversores a anticipar una posible burbuja, pero esta preocupación se ve ahora eclipsada por el temor a que el avance imparable de la inteligencia artificial acabe teniendo un profundo impacto en amplios segmentos de la economía mundial.
Esta evolución ha dado lugar a resultados marcadamente dispares entre las compañías. Los inversores han evitado aquellos modelos de negocio, como los del segmento del software, que podrían quedar obsoletos por el avance de la inteligencia artificial, y han favorecido a las compañías de la llamada «vieja economía» que producen bienes físicos. El índice S&P 500 ha registrado una rentabilidad negativa en lo que llevamos de año. Sin embargo, los sectores de la energía, los materiales y la industria han generado sólidas ganancias, mientras que el software y otros sectores menos intensivos en capital han caído con fuerza. Desde el inicio de la guerra de Irán, el sector energético ha seguido subiendo, mientras que las ganancias en otros sectores intensivos en activos se han ido moderando.
Las compañías vinculadas a los activos reales y a la producción física, a las que Josh Brown, consejero delegado de Ritholtz Wealth Management, se refiere como «empresas HALO» (acrónimo para heavy assets, low obsolescence) se consideran inmunes a la inteligencia artificial. Por ejemplo, no se pueden hacer hamburguesas con inteligencia artificial, ni sustituir un cableado de cobre ni crear motores a reacción simplemente dándole instrucciones a una herramienta basada en esta nueva tecnología.
Para empezar, las compañías industriales y manufactureras parecen estar saliendo de una larga recesión. Algunas de ellas han tomado medidas para optimizar sus operaciones y reducir gastos, con el fin de estar mejor posicionadas para participar en la tendencia generalizada de crecimiento.
En el sector industrial, el fuerte aumento de la demanda de transporte aéreo y del gasto en defensa en todo el mundo ha generado un fuerte impulso en el sector aeroespacial y de defensa.
En el sector de la restauración, es probable que los consumidores sigan prefiriendo que les atiendan personas en los restaurantes.
El sector sanitario se ha visto afectado por los cambios que se han producido en el ámbito normativo y en materia de precios, pero en él se incluyen algunas compañías especializadas en la fabricación de productos muy regulados que son muy difíciles de replicar.