Cómo tributan las acciones en la renta 2025: dividendos, ventas y claves fiscales
¿Has vendido acciones en 2025? ¿Has cobrado dividendos durante el año? Con la campaña de la renta ya en marcha, y con fecha límite el próximo 30 de junio, conviene revisar cómo tributan las inversiones en bolsa y qué aspectos hay que tener en cuenta para evitar errores en la declaración.
Si tienes acciones en cartera, hay dos cuestiones fundamentales que afectan a la fiscalidad: los dividendos cobrados y las posibles ganancias o pérdidas generadas al vender títulos. Y aquí hay una idea clave: las acciones solo tributan cuando se venden. Mientras mantengamos la inversión, no tendremos que pagar impuestos por la revalorización acumulada, aunque sí por los dividendos que recibamos.
Dividendos y venta de acciones: cómo tributa cada caso
Cuando hablamos de la fiscalidad de las acciones, debemos diferenciar entre dos tipos de rentas.
Por un lado, está la renta implícita, que se genera al vender las acciones. La diferencia entre el precio de venta y el precio de compra, descontando los gastos asociados, tributa en la base del ahorro como ganancia o pérdida patrimonial. Los tipos aplicables en la renta 2025 van desde el 19% hasta el 30%, en función de la cuantía obtenida. Estas ganancias no están sujetas a retención.
Por otro lado, está la renta explícita, es decir, los dividendos. En este caso, tributan también en la base del ahorro, pero como rendimiento del capital mobiliario. La tributación vuelve a situarse entre el 19% y el 30%, y sí existe una retención automática del 19% sobre los dividendos cobrados.
La regla FIFO y otras claves que conviene conocer
En la venta de acciones hay algunas normas importantes que pueden afectar al resultado fiscal. Una de ellas es la conocida regla FIFO (“First In, First Out”), que obliga a considerar que las primeras acciones que se venden son las primeras que se compraron, siempre que se trate de títulos de la misma compañía.
También hay que tener en cuenta las normas antiaplicación de pérdidas, que impiden compensar pérdidas patrimoniales si se han comprado acciones iguales en los dos meses anteriores o posteriores a la venta. En acciones no cotizadas, este plazo se amplía a un año. El objetivo es evitar que se generen pérdidas fiscales artificiales sin haber salido realmente de la inversión.
Además, están obligados a declarar quienes hayan obtenido ganancias superiores a 1.000 euros o pérdidas de 500 euros o más por la venta de acciones, aunque no alcancen el mínimo general para presentar la declaración.
¿Qué ocurre si he tenido pérdidas?
Las pérdidas patrimoniales derivadas de la venta de acciones pueden compensarse con otras ganancias patrimoniales del mismo ejercicio. Si el saldo continúa siendo negativo, se puede compensar con rendimientos positivos del capital mobiliario —como dividendos o intereses— con el límite del 25%.
Si aún así quedan pérdidas pendientes, estas pueden compensarse durante los cuatro ejercicios siguientes.
Si quieres profundizar en cómo tributan las inversiones y conocer las claves fiscales de productos como fondos, renta fija o acciones, puedes descargar nuestra guía sobre inversiones y fiscalidad.