La economía europea se encuentra firmemente anclada en una fase de expansión. En diciembre pasado la tasa de desempleo cayó hasta el 9,6% (su nivel más bajo desde mediados de 2009), el crecimiento del PIB fue superior al de EE.UU. el año pasado, las ventas de coches aumentan y tanto la concesión de créditos como la inflación se aceleran. Estamos observando una recuperación sincronizada de los PMI tanto en los países centrales como en la periferia; así, el diferencial entre los PMI de los países centrales y la periferia se encuentra en su nivel más bajo desde el comienzo de la crisis financiera. 

El buen comportamiento de la economía y los indicadores macro adelantados está trayendo consigo una clara recuperación de los beneficios desde sus bajos niveles. Las ratios de revisión de los mismos no habían sido tan positivos en cinco años, tanto en términos absolutos como relativos frente al resto del mundo. La amplitud de las revisiones también se mueve en su cota más alta de los últimos cinco años, lo que demuestra que esta recuperación de los beneficios está siendo relativamente generalizada en los diferentes sectores. A pesar de ello, las valoraciones están en niveles atractivos comparadas con el resto del mundo. El descuento del PER previsto de Europa frente al de EE.UU. se amplió recientemente hasta el 21%, lo que hace que se encuentre considerablemente más barato que la media. Atendiendo al PER ajustado al ciclo, Europa rara vez había estado tan barata frente a las bolsas mundiales. Todo ello sugiere que los mercados europeos tienen bastante potencial alcista.  

Sin embargo, no todas las áreas cíclicas son atractivas. Los valores cíclicos han superado ampliamente a los defensivos y actualmente cotizan con valoraciones relativas que históricamente solo se han superado en periodos en los que el mercado estaba saliendo de una recesión. El sector de los bienes de equipo parece especialmente vulnerable. Los márgenes y las valoraciones se encuentran cerca de sus máximos históricos, pero el sector se enfrenta a posibles obstáculos comerciales y a la creciente competencia de los mercados emergentes.  

En el lado positivo, encuentro gran cantidad de empresas tecnológicas con excelentes productos nuevos y valoraciones que siguen ofreciendo recorrido. Un buen ejemplo es SAP, cuyo sistema de bases de datos HANA encierra un importante potencial de crecimiento. También se pueden encontrar oportunidades en el sector sanitario, donde las valoraciones se han visto afectadas por las dudas que suscita la política del gobierno estadounidense sobre los precios de los medicamentos. Encontramos un conjunto de valores, como Fresenius Medical Care, que se han visto afectados por estas inquietudes, pero que tienen escasa o nula exposición a las compras de medicamentos por parte de las administraciones públicas.  

En mi opinión, el objetivo de la inversión es generar buenas rentabilidades a largo plazo reduciendo el riesgo de caídas si la economía se deteriora. La mejor forma de conseguirlo en Europa es encontrar la mejor combinación de empresas de calidad a valoraciones atractivas (y no simplemente las mejores empresas o las más baratas). Esto requiere un análisis ascendente detallado y, para ello, aplico un enfoque de inversión muy riguroso. Actualmente, estamos viendo mejoras en los indicadores adelantados y sólidas tasas de crecimiento en Europa y, habida cuenta de que las valoraciones son más atractivas que en muchas otras áreas si estamos dispuestos a mirar más allá de la incertidumbre política a corto plazo, considero que existen buenas oportunidades para los inversores a largo plazo.  

Matt Siddle ‐ Gestor de los fondos FF European Growth Fund y FF European Larger Companies Fund en Fidelity International

 

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