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El ciclo está madurando y las complejidades aumentan


Escrito 22 Mar

¿Marcará el 2016 una ruptura frente a las tendencias de los últimos años? Nuestra encuesta anual llega en un momento oportuno, cuando muchos inversores están preguntándose hacia dónde se encaminan las empresas y las economías.

Los resultados apuntan indudablemente a un ciclo  que está madurando, con más riesgos, y a un clima  de inversión cada vez más complejo. Nuestros  analistas observan más debilidad de conjunto en los  fundamentales empresariales y son, en general, menos  optimistas o más pesimistas que el año pasado. Esto se  aprecia en todos los indicadores clave de la encuesta.

En el cómputo general, se espera que las rentabilidades  sectoriales caigan ligeramente con respecto al año  pasado, dado que la confianza de los equipos directivos  previsiblemente va a descender, la inversión empresarial  probablemente se recorte de nuevo y las expectativas  de dividendo se ajustarán considerablemente en  energía, materiales y servicios públicos. En general, los analistas esperan que el apalancamiento  se mantenga en los niveles del año pasado, pero esto  enmascara una divergencia que está incrementando  los ratios en la región EMEA, Latinoamérica y EE.UU. a  causa de los problemas en los sectores de la energía y  las materias primas. Esto es un reflejo de la salud de los  balances de la región: de media, ahora se considera  que están bien en Europa y EE.UU. (ya no se consideran  conservadores), pero forzados en la región EMEA y  Latinoamérica. Concretamente, a medida que el ciclo  crediticio va madurando, se espera que las tasas de  impago repunten en todas las regiones excepto Japón,  pero sobre todo en China, EMEA/Latinoamérica y EE.UU.  Las empresas de energía, materiales e industria están  sufriendo los efectos de un año de reducciones de  la capacidad y tendrán que ajustar sus operaciones  y su planificación aún más, ya que se avecinan más  recortes importantes. Gran parte de esta reducción de la  capacidad no se absorberá fácilmente (o rápidamente),  incluso si el precio del petróleo u otras materias primas  rebotase considerablemente.

Sin embargo, esta descripción a grandes rasgos solo cuenta una parte de la historia. Cuando nos fijamos en los detalles, apreciamos algunas grandes tendencias que van a marcar el año. La divergencia entre los mercados emergentes y desarrollados va a continuar, al igual que la brecha entre la industria manufacturera y los servicios en la economía. El consumo será el principal motor de crecimiento este año y sostendrá la innovación continua que está cambiando especialmente el panorama de la tecnología y la salud . Entretanto, el sector financiero está dejando atrás varios años de ajustes provocados por la legislación y lo está haciendo en mejor forma de lo que se piensa a menudo. En todas estas tendencias encontramos oportunidades, lo que pone de relieve la importancia de los detallados estudios sobre el terreno de nuestros analistas

 


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