Nuestro Barómetro de actividad económica en tiempo real (GEAR, por sus siglas en inglés), un indicador mensual propio de la actividad en varios grandes mercados desarrollados y emergentes, muestra que en julio hubo una estabilización general de la actividad. Nuestro GEAR Global, una media no ponderada de todos los países, permaneció sin cambios, lo que generó cierto alivio tras las violentas sacudidas que desembocaron en un regreso a los mínimos de diciembre, debido en parte al efecto de la escalada de los aranceles de EE.UU. y China en junio. Aunque aún quedan zonas oscuras en los GEAR, especialmente en Europa y en algunos países emergentes, la economía global aún no se ha paralizado.

China y Estados Unidos, claros protagonistas

Las noticias positivas procedieron de las principales economías. EE.UU. subió, en general de forma estable aunque con algo de ruido, después de la desaceleración registrada en el cambio de año. La economía estadounidense quizá sea demasiado dependiente de los componentes de consumo del barómetro, pero los datos generales no inquietan, al menos por el momento. Más importante es que China parece estar resistiendo bien pese a la disparidad de los componentes subyacentes. Su GEAR está muy por encima de los mínimos de meses anteriores, quizá por los efectos del estímulo observados en lo que va de año.

La zona euro baja ligeramente

La situación fue distinta en el GEAR de la zona euro, que en general descendió hasta nuevos mínimos marginales, en línea con el lento inicio del 3T (a un ritmo similar al de la debilidad del dato de PIB del 2T). Las economías sensibles al consumo, como Alemania, Suiza, Suecia, el Reino Unido e incluso la Europa emergente de un modo inesperado, registraron notables descensos y sus GEAR estuvieron a punto de contraerse. Italia “cedió” el título de GEAR más débil de la zona euro a Alemania, cuya prolongada tendencia bajista aún no se ha interrumpido.
 
La pregunta que se hacen los inversores europeos no es ya: “¿La situación es tan mala como en junio de 2015?”, sino: “¿La situación es tan mala como en marzo de 2012?”. Y también puede que pronto la pregunta deje de ser: “¿Está a punto de terminar la ralentización?” para convertirse en: “¿Le queda al BCE suficiente munición para contrarrestar las fuerzas deflacionistas de la zona euro?”. Ahora que parece hablarse de que Alemania podría abandonar su política presupuestaria equilibrada, es posible que asistamos a un mayor énfasis en el estímulo fiscal, combinado con expectativas de más relajación cuantitativa.

La situación se invierte en el Reino Unido

El GEAR del Reino Unido ha bajado, lo que apunta a que la economía podría tener dificultades para recuperarse tras su contracción del 2T, especialmente al acercarnos a la fecha de salida de la Unión Europea, el 31 de octubre. El dato más crudo es el desplome de las importaciones en un contexto de descenso de la libra esterlina, aunque en parte es una restitución de la fortaleza concentrada antes de la fecha potencial del Brexit de marzo.

Panorama dispar en los mercados emergentes

Los GEAR de los ME fueron menos uniformes, pero la situación aún está lejos de ser totalmente positiva. México y Brasil son los más afectados por el endurecimiento anterior en EE.UU. y la ralentización de China, y sus GEAR sugieren que la recesión es una posibilidad, aunque al menos México por fin ha logrado embarcarse en un ciclo de relajación interno tras varios años de circunstancias muy difíciles. El GEAR de Corea se dirige hacia sus mínimos plurianuales. Sudáfrica es el único punto fuerte: nuestro GEAR de este país muestra una recuperación particularmente notable después de la contracción del 1T, pese a un dato de desempleo todavía alto y los problemas financieros de su empresa eléctrica estatal Eskom.

¿Recesión o estabilización?

Al observar el panorama general de los GEAR, la cuestión que se nos plantea es si la artillería pesada de la economía mundial, como EE.UU. y China, tirará del resto del mundo hacia una senda más estable, o si las economías más pequeñas son en realidad mejores indicadores de lo que está por venir. Por una parte, podría argumentarse que los datos son retrospectivos y que estamos a punto de sufrir los efectos de la nueva escalada de los aranceles. Por otra, los bancos centrales han tomado una senda decidida de relajación y ahora estamos aún más adelantados en el ciclo de desplome de los rendimientos de la deuda. En ausencia de un inflación inesperada, esto debería ser positivo para el crecimiento global y el sector corporativo, aunque esté menos claro cuándo se dejarán notar totalmente esos efectos.