La reunión de ayer de la Reserva Federal se ha seguido con atención en busca de cualquier indicio sobre una posible retirada de la política acomodaticia en los próximos meses. Las continuas pruebas de un repunte económico, combinadas con presiones inflacionistas significativas y de amplia base, han puesto en tela de juicio la política excepcionalmente acomodaticia que ha seguido hasta ahora y la idea de la “inflación transitoria". La declaración final se ajustó ligeramente para reflejar el hecho de que la inflación ya no se encuentra por debajo del objetivo y la previsión de la misma para 2021 sufrió una notable revisión al alza.

La principal novedad fue el gráfico de puntos, que mostraba dos subidas de tipos en 2023, frente a la ausencia de las mismas en marzo, lo que provocó una sorpresa en relación a las expectativas del mercado. Al mismo tiempo, el lenguaje sobre las compras de activos se mantuvo igual y sin mención alguna a una posible reducción de las mismas, lo que sugiere que el listón para una inminente retirada de la política acomodaticia sigue estando alto, con la actual situación del mercado laboral pesando claramente en la mente de los responsables políticos.

Pero de cara al futuro sí es probable que la Fed empiece a señalar sus planes de reducción de estímulos. En este sentido, el Simposio de Política de Jackson Hole en agosto es el próximo evento clave que podría usar el presidente Powell para hacerlo. Sin embargo, aunque se empezase a hablar del tema, creemos que la Fed será cauta y comedida a la hora de reducir el estímulo monetario, enfrentándose a un equilibrio extremadamente delicado entre proporcionar la acomodación justa para mantener unas condiciones financieras amables mientras gestiona la mayor carga de deuda y, al mismo tiempo, tener controlados los riesgos de inflación y estabilidad financiera. Dicho esto, la credibilidad de la política sigue siendo el principal riesgo macro en el actual entorno favorable al riesgo.

Anna Stupnytska - Economista global de Fidelity International