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Fidelity: Sectores bajo la lupa - Encuesta a Analistas 2021

Fidelity: Sectores bajo la lupa - Encuesta a Analistas 2021

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2020 fue un año extraordinario con una gran dispersión entre sectores ganadores y perdedores, pero ¿qué sucederá en 2021? En esta sección preguntamos a algunos de nuestros analistas sobre las tendencias clave en sus respectivos sectores a raíz del COVID-19.

Tom Robinson, Analista de renta variable, energía (Europa)

¿Qué ha sido lo más destacado para ti en 2020?
 

2020 ha sido básicamente el peor año para el sector energético desde que existen registros. Las acciones de las petroleras europeas cayeron un 30% en términos absolutos, mientras que la demanda de petróleo bajó tanto que los precios se desplomaron hasta sus niveles más bajos en 18 años. Los beneficios retrocedieron un 75% de media. Esto generó una sensación de urgencia en los equipos directivos, que actuaron con celeridad para recortar costes. Habían aprendido lo que debían hacer tras sufrir unos movimientos de precios similares, aunque a menor escala, por la caída de la demanda en 2014. Esta vez, se redujeron las inversiones en inmovilizado en una cuarta parte y se recortaron drásticamente los dividendos. Algunos aprovecharon la oportunidad para poner a cero su política de dividendos a fin de liberar recursos para invertir en fuentes de energía más limpias. Las empresas también contabilizaron deterioros considerables en previsión de riesgos futuros para los precios.

¿Cuáles serán las temáticas principales en 2021?

2021 será claramente el año de la recuperación. Pero aunque mostrará una evolución espectacular a causa del bajo punto de partida, la demanda tardará algún tiempo en recuperarse. Las compañías están reflejando en sus valoraciones un precio del petróleo de 50-55 dólares por barril a largo plazo. La deuda neta debería reducirse en torno a un 10% y se reactivarán los dividendos y las recompras de acciones, si bien a menor escala que antes. Las compañías de pequeña y mediana capitalización parecen más atractivas a la luz de las previsiones de mediados de ciclo que las grandes empresas. Para ser optimista sobre el conjunto del sector, los precios tendrían que subir hasta los 60-70 dólares el próximo año, la demanda debería recuperarse y la producción de la OPEP tendría que ajustarse a la demanda.

Las cuestiones de sostenibilidad en la industria petrolera adquirirán una dimensión más mundial en 2021, tras haber girado en torno a Europa hasta ahora. El refuerzo de la normativa medioambiental y la menor inversión en combustibles fósiles elevarán la presión sobre el sector, incrementado el coste del capital y, en menor grado, el de la deuda. La reducción en los valores terminales de las empresas afectará a los márgenes de seguridad que los inversores demandan para invertir. Aunque cabe esperar que la taxonomía verde de la UE no suscite ventas generalizadas, los inversores exigirán una justificación si no existe una concordancia con ella.

¿Qué futuro les espera a las empresas energéticas?

Existen varias formas en que las compañías pueden desenvolverse en una industria madura en proceso de declive. La primera es hacer una transición hacia las nuevas tecnologías. Aunque hemos visto algunos casos de reestructuración en empresas de nicho, soy escéptico respecto a la capacidad de los gigantes petroleros para reasignar con éxito capital a actividades como la energía solar y eólica terrestre -que presentan barreras de entrada reducidas y una financiación asequible- debido a su llegada tardía a estas áreas. La segunda forma sería extraer efectivo de sus activos
actuales, manteniendo los costes en niveles reducidos y distribuyendo todo su flujo de efectivo libre.

Las petroleras europeas están adoptando una estrategia híbrida, pero aunque cumplieran sus objetivos de producción con bajas emisiones de carbono, la energía limpia representará únicamente entre un 5% y un 10% de su flujo de efectivo de explotación en 2025. Espero que algunas de las grandes petroleras escindan sus actividades con bajas emisiones de carbono a mediados de esta década y las cambien de nombre, dejando que sus activos de combustibles fósiles decaigan y que los asociados a las energías limpias crezcan.

Sahil Kapoor Analista de deuda corporativa, sector sanitario (Norteamérica)

¿La pandemia ha beneficiado al sector sanitario?
 

El sector sanitario es muy amplio. Entre todos sus subsectores, las farmacéuticas han estado entre las más resistentes en los últimos 12 meses. Para empresas como Pfizer, Johnson & Johnson y AstraZeneca, que han desarrollado vacunas contra el COVID-19 con gran celeridad, 2020 ha sido un año histórico. Su respuesta a la pandemia mejoró su reputación, demostró la resistencia de las cadenas de suministro y generó una demanda de vacunas que podría prolongarse durante varios años.

También ha habido un cierto impacto negativo. Los confinamientos iniciales de marzo y abril retrasaron los ensayos clínicos y las inspecciones en las plantas de producción de medicamentos no relacionados con el COVID-19. El número de visitas médicas, revisiones periódicas y citas con desplazamiento se redujo, lo que provocó una caída en las nuevas prescripciones y las compras de medicamentos.

Otros segmentos del sector sufrieron en mayor medida. Las compañías de tecnologías médicas que fabrican rodillas y caderas artificiales se vieron afectadas en el segundo trimestre de 2020 por el retraso de gran cantidad de cirugías programadas. Las ventas de caderas y rodillas cayeron entre un 50% y un 60%. Sin embargo, el mercado rebotó con fuerza en el segundo semestre del año después de que los hospitales segregaran zonas para pacientes COVID. Las cirugías programadas constituyen una importante fuente de ingresos para los hospitales, por lo que existía un incentivo financiero para reanudarlas sin dilación.

¿Cómo se comportarán estas empresas en 2021?

Aunque la segunda y tercera olas de COVID-19 han hecho mella en el sector sanitario, su impacto ha sido muy inferior al registrado en abril y mayo de 2020. Los proveedores han optimizado sus protocolos para hacer frente al riesgo asociado al COVID-19 y suelen monitorizar los ensayos de forma remota.

Muchas compañías están listas para beneficiarse de tendencias a largo plazo como el envejecimiento de la población, mientras que la pandemia ha acelerado el uso de las consultas médicas virtuales y ha impulsado enormemente la innovación en diagnósticos. Las empresas no solo han desarrollado pruebas para el COVID-19, sino que han incrementado la producción muy rápidamente, en algunos casos duplicando sus ingresos y beneficiando a otras áreas del sector, como las empresas de análisis de laboratorio. Esta tendencia podría continuar durante algún tiempo, incluso tras el despliegue de las vacunas.

La demanda de servicios sanitarios en los mercados desarrollados continuará creciendo, sobre todo en China. Este país va a autorizar medicamentos más rápido que antes, lo que ha propiciado que las multinacionales inviertan en sus negocios sanitarios en el país. Sus balances saneados deberían dar lugar a más operaciones corporativas en el sector, centrándose en las adquisiciones complementarias de tratamientos y medicamentos innovadores

¿El COVID-19 ha cambiado la forma en que percibimos a las compañías sanitarias?

Las grandes farmacéuticas han hecho muchos méritos en el ámbito ESG en 2020. La percepción ha sido que estas compañías estaban sirviendo al bien público en lugar de centrarse únicamente en su rentabilidad. No obstante, no creo que el virus vaya a tener un gran impacto en las políticas sanitarias a largo plazo. Los países siguen teniendo que limitar el creciente porcentaje de PIB que destinan a atención sanitaria, por lo que buscarán abaratar los precios de los medicamentos. Esto sucede sobre todo en EE.UU., donde las nuevas normas que podría promulgar la Administración Biden podrían afectar a la capacidad de las compañías para fijar el precio de los medicamentos.

Ben Li, Analista de renta variable, consumo básico y discrecional (China)

¿Cómo lidiaron las compañías con los confinamientos el año pasado?

Las empresas de consumo chinas tuvieron dificultades al inicio del año pasado después de que el Gobierno impusiera estrictos controles en los barrios y restricciones a los viajes. Todos los negocios (salvo los supermercados) se vieron impactados, ya que las tiendas cerraron y los horarios de apertura se acortaron. Las existencias se acumularon durante los dos primeros trimestres y las tiendas tuvieron que aumentar sus descuentos y subvencionar a las distribuidoras para darles salida.

Las empresas de consumo discrecional se vieron muy afectadas. Como era de esperar, los operadores turísticos y de hoteles se llevaron la peor parte. Pero muchas compañías de consumo básico chinas presentan un sesgo más discrecional y dependen de la compra de regalos, así como del consumo
de cerveza y alcohol en bares y restaurantes. Esto significa que también se vieron afectadas por las medidas de confinamiento.

La primera fase de la pandemia coincidió con el Año Nuevo Lunar. Las empresas de productos lácteos suelen beneficiarse de la elevada demanda de productos lácteos premium existente durante este periodo, ya que son un regalo habitual durante las fiestas. Sin embargo, las ventas del año pasado fueron bajas y las existencias se acumularon porque la gente no salía de casa. Las ventas de baijiu, una bebida alcohólica china que la gente bebe en banquetes y grandes reuniones, o que compra para regalar, también se vieron afectadas. La mitad del consumo de cerveza se produce en bares y restaurantes, por lo que las empresas productoras de esta bebida se resintieron con el cierre del sector del ocio.

La economía comenzó a recuperarse en el segundo trimestre, cuando el brote pareció estar bastante controlado. El consumo continuó recuperándose durante el año y los sectores de restauración, viajes y turismo rebotaron, si bien no hasta sus niveles anteriores a la pandemia. Algunas empresas de consumo discrecional se beneficiaron de la demanda contenida durante la festividad nacional de la Semana Dorada, en octubre, y algunos negocios de ropa deportiva vieron subir sus ventas entre un 30% y un 40%.

¿Cuáles son tus perspectivas para 2021?

Se ha producido un repunte moderado en los casos de COVID-19 durante el invierno y algunas ciudades se han confinado. Esto sucedió muy cerca del Nuevo Año Lunar y el tráfico de pasajeros era entre un 60% y un 70% inferior al registrado en 2019, ya que el Gobierno desaconsejaba que la gente se desplazara a sus ciudades de origen. Algunas ciudades restringieron los grandes banquetes, lo que habrá afectado a los sectores de productos lácteos y baijiu.

Pero aunque hubo menos desplazamientos, la gente salió y gastó dinero en sus ciudades de trabajo. Cabe que las restricciones a los viajes incluso hayan favorecido a las empresas que concentran su actividad en las grandes ciudades. El repunte se controló en poco tiempo y ahora no hay apenas casos en China continental. Las cosas deberían estar mejor que el año pasado, cuando se produjeron los confinamientos generalizados.

La pandemia también ha obligado a la gente a probar por primera vez cosas como la educación y las consultas médicas a distancia, y los pedidos a domicilio de alimentos y comestibles, lo que ha acelerado el crecimiento de los modelos de negocio online. Actualmente las compañías disponen de la tecnología adecuada, por lo que no debería haber muchos consumidores que den marcha atrás.

Pese a que no todas las actividades de consumo han regresado a los niveles anteriores a la pandemia, espero que el consumo aumente e impulse el crecimiento en 2021. El colapso en la actividad económica del año pasado significa que el PIB podría aumentar más de un 15% en el primer trimestre, aunque la tasa de crecimiento debería bajar después. La recuperación está en marcha y probablemente solo sea cuestión de tiempo que las cosas vuelvan del todo a la normalidad.

Podéis consultar la encuesta completa haciendo click

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