¿Por qué el oro no es sólo una tendencia a corto plazo?
Ian Samson - Gestor de fondos multiactivos en Fidelity International
El oro es, de nuevo, innegablemente popular entre los inversores. Fue uno de los activos con mejor rendimiento en nuestras carteras el año pasado, un 27%, y ya ha subido otro 28% en lo que llevamos de año (a 25 de agosto). A pesar de esto, los entornos alcistas para el oro pueden prolongarse durante años pues continúa proporcionando diversificación incluso cuando los bonos no lo hacen, mantiene un estatus privilegiado de 'refugio seguro', ofrece protección contra la inflación y políticas económicas laxas, y se beneficia de las tendencias estructurales.
Con una base macro de desaceleración en EE. UU. o incluso un entorno de estanflación en los próximos meses, seguimos siendo positivos sobre las perspectivas para el oro. La Reserva Federal está lista para bajar los tipos de interés, a pesar de que la inflación sigue rondando el 3% y los aranceles probablemente mantendrán los precios elevados. El impacto de estos últimos y una oferta laboral en desaceleración también desencadenarán un entorno de crecimiento débil. Esta combinación debería impulsar el oro, que compite de tú a tú con un dólar en devaluación como refugio seguro y depósito de valor. Nunca hemos visto esta escala de incertidumbre y cambio en torno a la política de aranceles, y los efectos aún están por disiparse. Además, el tamaño del déficit presupuestario de EE. UU. genera preocupaciones sobre el debilitamiento monetario, lo que refuerza aún más el caso a largo plazo para el oro.
Mientras tanto, la historia estructural para invertir en este metal precioso sigue siendo fuerte y numerosos países, incluyendo China, India o Turquía, están aumentando estructuralmente sus reservas de oro en un intento de diversificar la exposición lejos del dólar pues el oro es un diversificador sin el riesgo de crédito que conllevan las reservas de divisas. Además, la oferta de oro se encuentra muy restringida, lo que significa que incluso un pequeño aumento en su porcentaje en las carteras podría mover la aguja: por ejemplo, si los inversores extranjeros decidiesen mover una parte de los 57 billones de dólares que actualmente tienen en activos de EE. UU., el oro sería un más que probable destinatario.
Por ahora, estamos satisfechos manteniendo oro en nuestras carteras multiactivos (a través de una combinación de instrumentos pasivos que reflejan directamente el precio del oro y de una selección de acciones de mineras de oro).